Parashat Mishpatim

Shemot 21:1-24:18

Nuestra parashá de esta semana comienza diciendo: “Ve ele hamishpatim asher tazim lifneihem”(shemot 21:1), Y estas son las leyes que pongo delante de ustedes. El termino Ve (igual a la conjunción “y” en castellana) nos marca que está relacionada directamente con el final, de la parashá anterior, Itro que no es nada más, ni nada menos, que la revelación del Sinaí y los diez mandamientos.

Nos vamos a encontrar con una parashá que esta compuesta por 53 mitzvot (23 tahaze (para hacer) y 30 lo tahaze (para no hacer)).A mi no me gusta los que dicen mitzvot positivas y las mitzvot negativas, de acuerdo a todo lo que he podido estudiar en los últimos 16 años, “TODAS” las mitzvot son positivas. Hay unas que nos dicen que debemos hacer y otras que nos dicen lo que debemos abstenernos de hacer, pero lo que, hagamos y no hagamos, es para una finalidad claramente POSITIVA.

Siguiendo con el contenido de Mishpatim nos trae leyes que son bastante sencillas de comprender, desde nuestra lógica limitada. Leyes que, en cualquier comunidad, más chica o más grande, serían como un código de convivencia.

Entonces para que la Torah nos trae estas disposiciones que, de acuerdo a nuestra lógica de entendimiento, las hubiéramos generado de todos modos, para poder relacionarnos en comunidad. Entonces vayamos un poco más adentro del texto, para que podamos entender que nos quiere transmitir nuestra Torah hakedosha.

Para eso nos vamos a Parasha Vaetjanan, Debarim 4:1 “Y ahora Israel, escucha estas leyes y los preceptos que os enseño, para que podáis vivir, por ellos y entréis y poseáis la tierra que os da el Eterno, D´s de vuestros padres

Vemos que las leyes son buenas y necesarias para poder habitar la tierra de Israel. Entonces los 10 Mandamientos son principios, fundamentos básicos para ser el pueblo de D´s. Sin embargo, una sociedad no se puede basar solamente en principios básicos, hace falta detallar reglas practicas y los castigos para los trasgresores.

La Torah considera importante que estos puntos queden bien claros y no los deja a merced de los seres humanos, para que los defina. La Torah prefiere hacerse cargo de la jerarquización de los reglamentos y el poder determinar cuando se debe aplicar justicia y cuando misericordia.

Vemos que cualquier sociedad o pueblo tienen reglamentaciones para el ordenamiento y la convivencia de todos sus integrantes, pero nuestras escrituras nos muestran también un código ético, que esta muy por encima de un simple código de convivencia.

La ley laica, se ocupa solo de cómo mantener la sociedad en armonía, que no se causen daños entre los individuos. Pero no se ocupa de crear una sociedad ética, altruista o ideal, ni de orientarla hacia el bien. Mucho menos se ocupa del individuo en el aspecto de ayudarlo a alcanzar su meta en la vida y trascender.

Es por eso mis queridos amigos que en este Shabat Mishpatim la Torah nos esta invitando en que miremos las leyes de convivencia con una visión superadora, que no veamos las leyes de un modo literal, que peleemos por una sociedad con más ética, que trabajemos por la justicia social y mucho más si estamos del lado de los que pueden dar. Pero además que encontremos en nosotros como individuos individualísimos que como personas universales y como Judíos en especial debemos “Letaken Olam” mejorar el mundo. Y como nos va a decir el principio de la próxima Parasha Truma hagamos de este mundo, una morada para D´s.

Shabat shalom Humeboraj
Ari A. Alster

Haftarat Itro

Haftaráh ShMoT : : ITroH : : Isaias (Ieshaiau) 6:1 a 7:6 y 9:6-7

Las Haftarot, son porciones del TaNaJ que leemos después de la lectura de la Parasha en Shabat o en Jaguim. Son extractos de profesías escritas por los mismos profetas, y elegidas por nuestros sabios, siempre relacionadas o vinculadas con la Parasha de esa semana.
Conocer la Parasha, permite comprender exactamente el sentido a la lectura de la Haftarah.

Esta semana leemos la PARASHÁH ITroH – del libro ShMoT
Quiero comenzar con el episodio mas destacado y conocido de esta Parasha que es la entrega de los DIEZ ENUNCIADOS, conocidos como los DIEZ MANDAMIENTOS, porque es el que esta relacionado con la Haftarah de Ieshaiau.
En esta oportunidad el Profeta Ieshahiahu habla “en primera persona” de algo que le sucedió a el. Ieshaiau relatado su propia vivencia, convirtiéndose en escritor.
Relata una experiencia REVELADORA en persona, un encuentro con HASHEM en su propia voz, “YO VI A A D o Na I SENTADO EN UNA SILLA…”
Describe una suerte de “fuegos con alas”, que ladeaban a A D o Na I .
Los llama “serafín” y agrega que cada Serafin tiene seis alas, lo dice DOS VECES (sumando doce en total) , y explica como funciona cada par de alas.
Agrega que los Serafines repiten kadosh kadosh kadosh.

Este momento tan Unico y tan Espectacular que describe Ieshaiau, es el que está relacionado directamente con la Parashah, relacionado con el momento en el que después de transcurridos tres días en el que el pueblo unido esperaba, en la base del Monte Sinaí, en medio de truenos y relámpagos, una espesa nube se posó sobre la cima del monte, con humo y fuego. Se oyó un fuerte sonido de cuerno, que se intensificaba. Se acercó entonces El pueblo al pie del monte y A D o Na I inidicó a Moshe ascender.
Y Moshé subió a la cima.

He aquí el momento bisagra de LA Humanidad toda, con esa fuerza de la naturaleza y el poder de la palabra.
Un hito fundamental se presentaba de manera contundente y fáctica, sin dejar espacio para la opinión ni para la subjetividad.
Un conjunto de enunciados, presentaban un nuevo ORDEN MUNDIAL.
A partir de ese momento las cosas ya no serian igual.

Pero como es que una parasha TAN ELEVADA lleve el nombre de un Sacerdote Midianita?
Comienza la Parashah hablando de ITroH … y lo presenta, ITroH Cohen MIdian y suegro de Moshé que ESCUCHó lo que sucedió e…
qué escucho´ITroH ? que fue lo que escucho ITroH que y lo hizo tomar el camino de A D o Na I, y bendecirlo? que fue lo que escucho ITroH que y lo hizo convertirse en el nombre de esta Parashah???

ITroH escucho fundamentalmente acerca de la apertura del Mar de los Juncos y la escena anterior que es la guerra contra AMALEK…
Escucho como Hashem partió las aguas del mar y como salvo al pueblo judio del pueblo AMalek.
y que es AMALEK? Amalek es la fuerza la duda, el poder de la confusion,

ITroH viene de un estado de duda y confusión.
Y encuentra , como salir de ese estado.
Como se puede recuperar la claridad, el eje?
Y aquí esta la respuesta … es a partir de estos DIEZ ENUNCIADOS,
La duda y la confusion desaparecen cuando nos alineamos con los DIEZ ENUNCIADOS.

Cuando decidimos no escuchar estas frases como imposiciones, cuando dejamos de ver la exigencia y el rigor, vamos a encontrar y a escuchar frases claves para recuperar nuestro eje.
Vamos a entender como encausar nuestras acciones, como “ESCUCHAR” estos enunciado como conceptos CLAVES para mantener siempre la conexión con la fuente de alimentación, y asi derrotar al AMALEK… que es la inseguridad, el miedo, el bloqueo.

AMALEK, es esa fuerza que se apodera de nosotros y nos inhabilita, nos vuelve vacilantes. Nos hace indecisos.
La incertidumbre crece y la fuerza se agota. La luz se opaca.

Y es aquí donde los DIEZ ENUNCIADOS, se vuelven el eje Principal y UNICO de construcción individual y colectiva.
Es a partir de este Orden Revelado Y Enunciado que se estructura el UNO, todo.
Es dejar de percibirse solo y limitado, para encontrarse colectivo e ilimitado.

Los DIEZ ENUNCIADOS, dejan de ser mandamientos para convertirse en formulas que detallan una verdad, que dejara atrás la vulnerabilidad e indeterminación. Son sentencias que anulan la sospecha y el recelo.
Son EXPOSICIONES que nos convertirán a todos juntos y a cada uno en una sociedad que nos comprometa a dar cuenta de nuestras acciones y comportamientos.
Nos convertirā en seres RESPONSABLES, desarrollando esa capacidad de DAR RESPUESTA.

El gran desafío de esta semana es ESCUCHAR!!
como le sucedió a Itroh… ESCUCHAR
como le sucedió a Moshé y el pueblo de Israel.
ESCUCHAR LO QUE SE VE Y VER LO QUE SE ESCUCHA
Representando asi, que los sentidos están unificados para construir la mejor comunidad.

KADOSH KADOSH KADOSH repetian los Serafines de IESHAIAU, EL QUE FUE, ES y SERÁ.

Les deseo a todos y a cada uno, la mejor de las citas con quien FUE, ES y SERÁ.

Shabat Shalom Umeboraj
Silvia Dvoskin

Parashat Itro

Un profesor puso un frasco vacío en su escritorio, lo lleno de piedras grandes y le pregunto a sus alumnos si estaba lleno. Cuando le dijeron que si, agarro una bolsa de piedras chicas, las tiro adentro del frasco y volvió a preguntar si estaba lleno. Luego tiró en el frasco una bolsa de arena y volvió a preguntar. Los alumnos ya no respondieron, pero él explicó que si primero hubieran puesto la arena, y luego las piedras chicas, ya no habría lugar para las piedras grandes.

Muchas veces llenamos nuestros días con cosas pequeñas, como la arena, y nos quejamos de que no tenemos tiempo para las cosas importantes. Lo urgente y lo fácil, muchas veces ocupa una gran parte de nuestro tiempo y no nos queda tiempo para lo realmente importante, como es nuestra familia, nuestra salud y nuestra comunidad.

El profesor finalmente agarro 2 tazas de café que tenía en su escritorio, las volcó en el frasco y dijo: Siempre hay lugar para tomar un café con un ser querido.

Esta historia se cuenta en muchos cursos de administración de tiempo, “Time Management”, pero está inspirada en la parashá de esta semana.

Itró era el suegro de Moshé. Cuando Itró escucho lo que había logrado Moshé fue a su encuentro y lo vio trabajando todo el día y todo el tiempo en resolver cada problema de cada uno de los integrantes del pueblo. Itró le sugirió delegar los problemas sencillos en un grupo de sabios y que solo lleguen a el los problemas mas grandes. De esta manera no solo creo un sistema jurídico que existiría cuando Moshé ya no esté, sino que le daría mas energía y tiempo a los problemas más importantes.

La misma parashá mas adelante nos recuerda que debemos cuidar el Shabat, porque así como Di-s creo el mundo en seis días y descanso en el séptimo, nosotros también tenemos que trabajar seis días y descansar en el séptimo.

Muchas culturas tienen ciclos anuales por el sol. Otras culturas tienen ciclos mensuales por la luna. Pero nada físico ocurre en el universo para tener una semana de siete días. La semana de siete días es un regalo de Di-s al pueblo de Israel.

El Shabat es una oportunidad para frenar y dedicarle al menos un séptimo de nuestra vida a las piedras grandes, dedicarle tiempo a estar en familia, sentarnos en una mesa con nuestros seres queridos, cantar y alegrarnos juntos, agradecer y así dedicarle un tiempo a las cosas importantes de nuestra vida.

Shabat Shalom
Fabian David Holcman

Haftarat Beshalaj

Jueces 4-4:5-21

La Haftara de esta semana nos acerca la historia de la profetiza Dvorah. Tiene varios puntos en común con la parashá de hecho ambas protagonistas son mujeres, pero este año dado que este Shabat también lo denominamos ShabatShira nos vamos a introducir en el tema de la música. Claro que los que entienden el hebreo me pueden decir Sirah es canto y que música se dice Zimbra, entendemos que la música y la canción van de la mano.

Los que me conocen un poco saben que tengo cierta debilidad por los maestros Jasídicos, que nos han enseñado a vivir con la música y la alegría a flor de piel.

El Baal ShemTov demostraba un gran amor por el prójimo sin medir cuan cerca o lejos estaba en su cumplimiento de Torah y mitzvot. Tenía por costumbre llenar su mesa de shabat con muchos invitados. Donde se entonaban las brajot como correspondía, se comían exquisitos manjares, se escuchaban palabras de Torah, pero sobre todo se cantaba y con mucha alegría. Esto es lo que los invitados no podían olvidar y se encariñaban con el gran maestro. Y de esta manera lo comenzaban a frecuentar.

Los jasidim nos enseñan el concepto del Nigún.

El Nigún, además de ser la expresión musical cantada más profunda de la fe judía, destaca por tanto su total espontaneidad:cómo la fe se suscita en un transporte casi extático hacia Dios, ya sea motivada por la alegría, por necesidades de diversa índole o por necesidades de la ayuda divina, entonces el Nigún es ciertamente improvisado y ciertamente es la forma más fiel a las sonoridades de la música judía porque es precisamente la expresión interior más íntima de la espiritualidad litúrgica judía. 

Es una técnica de canto, a menudo con sonidos repetitivos como “bim-bum-bam” o “ai-ai-ai!” muchos no tienen letras y se hacen muy pegadizos y fáciles para poder cantar. De aquí y con posterioridad para seguir acercando gente al estudio los Jasídicos arman los famosos Farbrenguen. ¿Qué es un Farbrenguen?

En Yidish, la palabra farbrengen significa “pasar tiempo juntos”. Esta palabra viene a describir una reunión sincera y fraternal de jasidim, marcada por canciones y charlas. Cuando unRebe conduce un farbrengen, toma una atmósfera más formal cuando él se dirige a sus seguidores reunidos, comunicando sus pensamientos de Torá y sus mensajes para el mundo Judaico en amplitud.

Tengo la dicha de haber participado de muchos Farbrenguen, pero hay uno en especial que quedo en mi recuerdo en especial por que surgió de manera espontanea y llego a transmitir para todos los que estábamos esa tarde de Shabat en el templo de Jabad central en Nueva York. El rabino que lo condujo que obviamente no conocía, ni me acuerdo hoy su nombre, pero lo condujo de tal manera que quedamos todos los participantes como flotando sobre nubes de algodón.

Es por eso que con la filosofía de apertura que fomentamos en nuestra querida Amijai estamos pensando en programar nuestros primeros FarbrenguenAmijai. Hay un detalle más, que no les había revelados todavía, y es que las palabras de Torah y la alegría de los nigúnim se acompañan con bebidas espirituosas conocidas como Mashke y brindando con nuestro típico Lejaim.

Es por eso mis queridos amigos que en este ShabatShira podemos elevar nuestras almas empezando a entonar alegres nigúnim, acercarnos unas hermosas palabras de Torah, pero sobre todo viviendo esta vida que nos toca transitar con toda alegría como nos enseñó el Baal ShemTov.

Shabat shalom humeboraj.
Ari A. Alster.

Parashat Beshalaj

Parashat Beshalaj – El Shabat de la canción

Este shabat es denominado “Shabat Shira” (el Shabat de la Canción), pues escuchamos el canto y los bailes del pueblo de Israel después de su liberación y del milagro de la apertura del Mar de los Juncos.

Relata el texto y queda en la memoria colectiva, que arrepentido de haber dejado salir a sus esclavos hebreos, el Faraón comenzó su casería para perseguirlos y retornarlos a su labor. El pueblo veía que se acercaban, Dios no puso obstáculo para que ellos sucediese. Y el temor se acrecentaba, y las dudas gobernaban el corazón de estos hombres. ¿qué se hace?. ¿peleamos? ¿volvemos? ¿rezamos? Y la respuesta era una y única; avancen, muévanse, caminen… y verán qué ocurre. La parálisis no es buena consejera.

Najshón fue el primero en poner el pie en el mar. Caminó, caminó, el agua le llegó al cuello. En ese instante las aguas comenzaron a abrirse, los hebreos caminaron por tierra seca llegando a la otra orilla; y cuando los perseguidores ingresaron al mar, se ahogaron. Mientras los primeros cantaban con alabanzas y alegría, los segundos se escapaban mientras aún podían.

Los ojos admirados de todo un pueblo fueron testigos de aquel milagro. Suceso que aún sigue sorprendiendo a la humanidad, buscando explicaciones de toda índole.

Simplemente me pregunto ¿no será que a veces para ver los milagros hay que sentir el agua en el cuello? ¿no será que la apertura de los mares no se produce, si uno no es capaz de moverse y el miedo lo paraliza?

Miriam a la cabeza, Moshé  y todo el Pueblo emocionados elevaron una canción, Shirat haIam (Canción del Mar), que forma parte de nuestras plegarias diarias y hoy leemos de la Torá. Es en este Shabat que se relatan todos los milagros que nos acaecieron y es el Altísimo quien escucha nuevamente la canción surgida de nuestros corazones, esta vez para darnos la oportunidad de visualizar los milagros que tenemos hoy en nuestras vidas.    

Shabat Shalom
Rab. Sarina Vitas

Parashat Bo

La Torá nos cuenta que: “Hubo tinieblas oscuras (joshej afela) en toda la tierra de Egipto durante tres días. Ningún hombre podía ver a su hermano, ni ninguna persona podía siquiera levantarse de su lugar durante tres días. Y para los Hijos de Israel hubo luz en todas sus moradas. Shmot 10:22-23

Una oscuridad descrita como joshej- oscuridad y afelá- tinieblas. Una oscuridad qué hacía que nadie pueda ver a su hermano ni moverse de su lugar durante tres días. Según el midrash, hasta podía tocarse con las manos, generaba pánico, inmovilidad y desesperación.

Hay oscuridad cuando uno no puede ver a su hermano y cuando nadie puede salirse del lugar que ocupa.

“ Y para los Hijos de Israel hubo luz en todas sus moradas”.

Si prestamos atención no dice que había luz en todas sus casas sino en todas sus moradas. La casa es el edificio. Hay casa aunque nadie viva en ella. Hay paredes, techo, puertas y ventanas.

Nadie diría de una casa vacía es una morada. Hay morada cuando hay alguien que te espera, alguien que te llama cuando no llegas a horario, alguien con quien comer algo, alguien que te abraza, alguien que sale a abrirte la puerta, alguien con quien compartir lo que te pasó en el día…

Hay luz cuando hay morada. Hay capacidad de ver el mundo desde otra perspectiva cuando nuestra casa es nuestro hogar, ese lugar a donde siempre necesitas volver, un espacio que se construye a partir de las palabras cotidianas, los esfuerzos compartidos, los conflictos resueltos amorosamente.

Busquemos aquella luz qué ilumine nuestras moradas. Trabajemos para diferenciar la luz de tener a nuestro hermano cerca y darnos cuenta de ello.

Shabat Shalom
Sem. Mati Bomse

Parashat Vaera

El proceso de todas las cosas

“ Y he recordado mi pacto”, dice el texto (6:5). Dios recuerda el pacto que hizo con nuestros patriarcas, de hacer de Israel una nación grande que heredaría la tierra de Canaan para hacer de ella su hogar.

Había llegado el momento de hacer realidad esa promesa, luego de todas las vicisitudes que atravesaron los hebreos, encarnadas por los hijos de Iaacov y los años de esclavitud.

Al igual que un diamante o un buen vino, que para emerger su belleza necesitan atravesar por un proceso de opresión y transformación, del carbón o de la uva respectivamente, los hebreos necesitaron cuatrocientos años en Mitzraim bajo una tensión enorme que los llevaría a convertirse en la nación merecedora de recibir la Tora.  

Pero mientras ese proceso sucede, ni el carbón, ni la uva, ni los hebreos sabían en lo que se convertirían. En el mientras tanto, lo único que se siente es opresión y desesperanza. Ashem, consciente de este sentimiento, decide revelarse y cumplir su promesa a través de Moshe y Aaron.

Este proceso no es mágico, necesita ser atravesado. Primero hay que convencerse de querer atravesarlo, plantear el objetivo, recordarlo como nos muestra esta parasha.

Al primero que había que convencer era a Moshe, quien sería el líder encargado de llevar adelante el plan. Aún con todas las demostraciones que había tenido de la potencia divina, seguía sintiendo que ni los hebreos ni el faraón lo escucharían.

Es interesante que aun sabiendo que los procesos no son mágicos, Dios decide encarar este convencimiento a través de un “duelo” entre Él y los magos de Egipto, desencadenando una serie de fenómenos naturales cuasi mágicos, Dios va mostrando su superioridad y dominio sobre todas las cosas. Entonces, nos cuenta esta porción de la Tora, aparecen las plagas en Egipto, que tienen como objetivo ablandar el corazón del Faraón para que les permita liberar a los hebreos.

Es muy interesante analizar cada plaga en particular y el papel que juega cada una con su singularidad y detalles, allí descubriríamos coma cada una  de ellas es un escalón más de este proceso de convencimiento que necesitaban todos los actores de esta historia. Moshe como líder de esta hazaña, el Faraón y Egipto reconociendo la grandeza de el Único Dios, y los hebreos recuperando la fuerza para emprender el viaje hacia su destino.

Dios que había permanecido bastante callado, como dando el tiempo necesario para que esta transformación ocurra, ahora se revela y muestra toda tu potencia.

Las plagas de Egipto pueden verse como un castigo al pueblo egipcio y a sus gobernantes por haber esclavizado a los hebreos o puede verse como una serie de sucesos que iban contribuyendo a construir una confianza que les permitiría en algún momento alcanzar la fuerza necesaria para asumir lo nuevo.

Muchas veces “las plagas” de nuestra vida cotidiana son tan duras y pesadas que no nos permiten ver que son la condición para encontrarnos con nuestra fuerza interna. Tal vez lo que esta parasha nos enseña es a recordar el objetivo y entender que todas las cosas necesitan su proceso.

Que tengamos todos la fortaleza para resistir la tensión de la vida, conscientes del sentido y que detrás de todo esta Ashem, con la promesa eterna de que seamos capaces de conquistar nuestra tierra prometida.

Shabat shalom
Grace cobe

Haftarat Vaera

Hablando a tu corazón

“Hablando a tu corazón” es una canción del disco Tango, el primer álbum del dúo Charly García-Pedro Aznar, quienes ya habían tocado juntos en Serú Girán de 1978 a 1982.

Como Charly y Pedro, Moshe y Aaron se juntaron para hablar con el Faraón. El texto nos cuenta el intento del dúo por convencer al Faraón para que libere de la esclavitud a los israelitas. El Faraón presenta su negativa y empiezan a caer las plagas en Mitzraim (Egipto).

Hacia el final, después de que los egipcios sufren, dice (Shemot 9:12): “Y D´s endureció el corazón del Faraón, y no los escuchó”. Las plagas continúan y se intensifican, son cada vez peores. En este caso, el concepto de libre albedrío se vería cuestionado: ¿el Faraón eligió rechazar la petición de Moshe de liberar al pueblo o D´s lo obligó a hacerlo? ¿Habría respondido igual si D´s no hubiera intervenido? ¿Y cómo es posible que D´s siguiera castigando al Faraón, dado que D´s mismo provocó que el Faraón se negara a liberar a los israelitas de la esclavitud?

Varias fuentes tratan este conflicto, entre ellas Shemot Raba, que observa un detalle: en (Shemot 9:12) es la primera vez que la Torá nos dice que D´s endureció el corazón del Faraón, pero vemos evidencias de que el Faraón impactó su propio corazón cinco veces antes en esta parashá. Luego, dos veces (Shemot 7:13 y Shemot 22), en respuesta a los desafíos y peticiones de Moshe, la Torá nos dice que su corazón “se endureció”. Y tres veces después de eso (Shemot 8:11, Shemot 15 y Shemot 28), se nos dice que el Faraón “entristeció su corazón”.

Cinco veces el Faraón se apartó del pedido, reclamo y llamado de Moshe y del sufrimiento de aquel pueblo que azotaba. Cinco veces hizo que su propio corazón fuera cada vez menos flexible y sensible. Por ello, el Rab Shimon ben Lakish afirma en Shemot Raba, (una colección de Midrashim compilada en el siglo X-XI aproximadamente): “Como D´s le envió [la oportunidad de arrepentirse y hacer lo correcto] cinco veces y él no hizo caso, D´s dijo entonces: ‘Has endurecido tu cerviz y endurecido tu corazón en tu propio….’. Así fue que el corazón del Faraón no recibió las palabras de Dios'”.

En otras palabras, el Faraón selló su destino y su relación con lo divino. Con el peor castigo que podríamos tener: un corazón duro y sordo. Sin la capacidad de arrepentimiento.

Moshe Jaim Luzzatto (Rab y filósofo italiano del siglo XVIII) dijo: “Nuestras acciones externas afectan a nuestros sentimientos internos. Tenemos más control sobre nuestras acciones que sobre nuestras emociones, y si utilizamos lo que está en nuestro poder, acabaremos adquiriendo lo que no está tanto en nuestro poder”.

Podríamos decir que esto es cierto en ambos sentidos: cuando elegimos alejarnos del sufrimiento, cuando nos alejamos del dolor ajeno, afectamos a nuestra vida interior; nuestro corazón se endurece y nos alejamos de lo divino y de nuestra parte más sagrada, la humana. Es cierto que, a veces, da miedo mirar a ese dolor a los ojos y enfrentarse a los sentimientos de responsabilidad que puede nacer en nosotros. Pero ese alejamiento tiene un costo.

Aún así, Luzzatto da a entender, que las situaciones siempre pueden ser temporales. Incluso cuando nos alejamos de los demás y nos cerramos hacia nosotros mismos, hacia nuestro propio interés, y ya no podemos escuchar aquella pequeña voz que nos susurra por un cambio de dirección. Incluso entonces, las puertas hacia lo divino -y hacia nosotros mismos- están siempre abiertas. Como nos enseña el Talmud (Brajot 32b) en nombre de Rabí Eleazar, “Desde el día en que el Templo fue destruido, las puertas de la oración han estado cerradas… Pero aunque las puertas de la oración estén cerradas, las puertas del llanto no lo están”.

No hay mayor causa de llanto que no poder llorar (Séneca). Podemos hacer la obra del bien en el mundo, nos cambiará. Y cuando, finalmente, estemos preparados para dejar que nuestros corazones se abran, las puertas estarán allí, preparadas para recibirnos.

A ver si hablando a tu corazón, esta semana, ablando tu corazón.

Shabat Shalom!
Wally Liebhaber

Haftarat Shemot

Isaías Ieshaiau [28:13]

La Haftará de hoy corresponde a una de las profecías de Ieshaiau.

Según dicen los Sabios del Talmud, el Profeta era sobrino del Rey de Iehudah y había nacido aproximadamente en el -760 abarcando hasta el -701 AC. Su vínculo con los círculos más elevados de la época, lo llevaron a observar todo tipo de lujos, ostentación del reinado y de los entornos más adinerados.

No obstante su posición social, estuvo en contra de suntuosidad de la élite siendo muy crítico de esta. Si bien no fue comprendido por sus pensamientos, llego a profetizar la caída del reino a causa de los graves excesos de las tribus. En la Harftará Ieshaiau (28:1) se transcribe “… ¡Ay! de la corona de la soberbia, de los embriagados de Efraím, y brote marchito es la belleza de la gloria, está sobre la cúspide del valle de las grosuras, batidos por el vino …”, según el Talmud esto aparece, en el momento en que todas las Tribus de Efraím vivían en la lujuria y se sentían atraídas buscando placeres mundanos, embriagándose con el vino y de esta manera terminan perdiéndose las diez Tribus de Israel según (Shabat 147b). [Cuando hace referencia al fruto joven de su flor, serán higos inferiores (לֵ בֹ נ) .(Tzitz Frutos, Nobej Malos Umetake Toket también aparece en la tefila de Iom Kippur “…es: como el heno que fenece, como la flor que se marchita…”) Son los higos estropeados, quemados por efecto del sol], según los sabios. Talmud Brajot 40B.

Podemos comparar entonces esta profecía con a la actualidad. En este mundo globalizado y marketinero, tenemos una visión que debemos poseerlo todo ya y ahora, sin importar las consecuencias que esto nos traiga. Desperdiciamos nuestras energías en cosas irrelevantes, por querer pertenecer al resto del conjunto de la sociedad.

¿Pero qué significa pertenecer? y ¿a dónde nos lleva? ¿podremos lograrlo sin cuidar lo que tenemos? y si descuidamos el ecosistema, el planeta, ¿al final a donde iremos? ¿encontraremos una salida?

Sin darnos cuenta estamos de esta forma también, perdiendo nuestro el rumbo.

Hoy los profetas que deben pronunciarse a estas incógnitas, somos definitivamente nosotros.

Es nuestra voz interior la que nos alerta, la que nos hace el llamado de atención.

La única salida que nos queda, si es que queremos que nuestra descendencia viva en un lugar mejor, donde impere el bien común, es parar, frenar, reconectarse interiormente, pensando que la solución no está en tener o alcanzar la última tecnología sino en volver a la fuente a lo esencial. Bajar un cambio. Respirar, relajarnos.

El aviso de peligro lo tuvimos hace muy poco tiempo, en el 2020 en donde el Planeta nos dio el primer llamado de alerta. Cuando el Mundo se paró, producto de la pandemia. La capa de ozono llegó a ser más pequeña; el cielo era claro sin contaminación; en las lagunas, ríos, mares e inclusive en los océanos volvieron a inundarse de peces; los animales caminaban sin miedo; las aves volvieron a su hábitat natural. Al final los únicos encerrados fuimos nosotros, los seres humanos.

El miedo nos invadió.

Entonces el mundo comenzó a sanar, tan solo por un tiempo y nos dijo, gracias.

La naturaleza volvió a florecer. En ese momento se decía que habíamos aprendido la lección, que saldríamos mejores, que cuidaríamos el Planeta. Pero el hombre no aprende, repite sus errores una y otra vez.

Ahora luego de dos años de apurarnos, de querer recuperar tiempo perdido, lo estamos volviendo a perder. El planeta está nuevamente en crisis por nuestra absoluta culpa. Nos está alertando otra vez y no estamos prestando atención. El calentamiento global, está provocando desastres meteorológicos. Los intensos fríos polares, las sequías indiscriminadas, los incendios están haciendo estragos nuevamente. Y el ser humano ¿qué hace al respecto? Poco o casi nada.

La Tierra está colapsando. No permitamos que esto siga ocurriendo. Es ahora, o nunca. No tenemos más tiempo.

Si tomamos todo lo que nos da la naturaleza, si podamos los árboles, sus bosques, indiscriminadamente nos quedaremos “Sin el pulmón del Planeta”. No solo nos faltara el oxígeno sino también la tierra no podrá absorber la lluvia y ríos de fango arrasaran con todo a su paso.

Llegará un momento que no tendremos nada. Todo lo conocido podría perderse.

La Tierra será un lugar inhóspito, reseco, sin futuro. Entonces seremos como las tribus de Efraím que tomaron el vino y desaparecieron. No nos permitamos desaparecer. Luchemos, contra este flagelo.

Pongámonos de pie ahora, seamos un pequeño grano de arena dentro del Universo. Todos juntos podremos lograrlo si nos lo proponemos. Juntos somos invencibles.

Comencemos entonces en este Shabat, en el instante que encendamos las velas que su luz ilumine nuestro rumbo y nos concienticemos a cuidar nuestro planeta siempre en paz y por un mundo mejor. Shabat Shalom.

Susy Lapilover
Sábado 14 de Enero, 2023.- 21 Tevet, 5783