MIKVE EN AMIJAI

Renovarnos. Resurgir. Renacer.

Nuestra tradición nos acompaña en distintos tiempos y circunstancias de la vida. Nos hace tomar conciencia de la importancia de conectarnos con nuestro ser espiritual y comprender y sentir, desde un lugar más intenso, íntimo y Divino.

La Mikve conecta nuestros sentidos y nuestra conciencia con nuestra esencia.

Es el tiempo y el lugar que nos permite renovarnos y resurgir. Cada inmersión nos hace renacer, sanando el alma, proyectando futuro, integrándonos al pueblo que elegimos, ingresando a etapas de cambios.

El agua limpia borra, aclara y nos da vida nuevamente, dejando atrás aquello que es el pasado.

La Mikve simula el fluir del agua original, el mar primario de donde viene toda la vida, el útero del mundo. Para renacer, uno debe sumergirse en ese útero, en ese agua viva. Entramos a la Mikve desnudos, como un niño que llega a este mundo.

Son variados los textos bíblicos que nos unen al mensaje del agua como fuente de vida y renovación.

“Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y estableció allí al Ser Humano que había formado. Hizo brotar Adonai Elohim, desde la tierra, todo árbol deseable a la vista y bueno para comer y el Árbol de la Vida estaba en medio del huerto, así como el Árbol del conocimiento del Bien y del Mal. Un río fluía de Edén para regar el huerto y desde allí se bifurcaba y se convertía en cuatro cursos principales”.

Génesis 2: 8-10
Gan Edén – Paraíso

Tiempos de Mikve. Tiempos de renovación.

Jupá – Casamiento
La inmersión en la Mikve previa al casamiento ayuda a la novia a crear un momento de paz, contemplación y perspectiva, independiente de las ceremonias y los festejos multitudinarios que rodean al gran evento. Es un tiempo personal, único y espiritual. Algunas novias prefieren intimidad y deciden asistir a la mikve solas o con su madre o una amiga. Otras deciden hacer partícipes a más invitadas y celebrar con bendiciones y un brindis.

Niddah – Período post menstrual
La ley de niddah (separación) santifica la relación sexual de una pareja. Tradicionalmente, la pareja se abstiene de mantener relaciones íntimas durante el ciclo menstrual de la mujer. La inmersión marca, la preparación para el reencuentro amoroso de la pareja.

Guiur – Conversión
La conversión al judaísmo no sólo es una elección, sino viene acompañada de un tiempo de crecimiento espiritual, estudio y prácticas. El proceso conlleva un programa de estudios, de integración y pertenencia comunitaria que culmina con diferentes rituales, entre ellos la inmersión en la mikve. Cada conversión es una celebración, cada guiur es un nacimiento en el pueblo de Israel.

Celebraciones – Festejos
Una mikve es un lugar de comienzos, a donde la gente asiste para marcar pasajes, cambios e hitos en sus vidas, como por ejemplo Bar/Bat Mitzva, cumpleaños, aniversarios, graduaciones, etc.

Refua – Sanación
La inmersión puede ser usada para pedidos, agradecimientos y desafíos causados por enfermedades o pérdidas. La inmersión es una manera de abrazar el futuro con gratitud.

Transiciones
La vida trae grandes cambios, actualmente las mujeres usan la mikve para celebrar y santificar momentos como la fertilidad (durante el noveno mes de embarazo, cercanas a la fecha de parto, después de dar a luz, al entrar a la menopausia), el ser abuelos y otros momentos de cambio.

Shabat y festividades
En el mundo judío, hombres y mujeres visitan la mikve todas las semanas en preparación para Shabat. Esta costumbre es tomada como un acto físico de separación del shabat de los otros seis días de la semana, como una manera de disminuir el ritmo y preparar el cuerpo, la mente y el espíritu para un día de descanso y renovación. La inmersión antes de las grandes fiestas (Rosh Hashana, Yom Kipur, Pesaj, Rosh Jodesh) es una antigua costumbre que se ha retomado.

Todas las cosas nacen y mueren continuamente. La planta que inclina su cabeza a la tierra deja su vida encapsulada en la semilla durmiente.

En nuestros cuerpos, muerte y regeneración ocurren célula por célula. Nuestras uñas crecen, mueren y son descartadas; nuestro pelo también. Dentro de nosotros, nuestros órganos se reparan y renuevan a sí mismos repetidamente.

A través de cada cuerpo lleno y muriendo, más aún, fluye un espíritu eterno. Ese espíritu es el alma. Sólo un ser consciente tiene alma. ¿De qué está consciente ese ser?

El está consciente de sí mismo, de su propio proceso de crecimiento y de su historia. Nuestra consciencia nos dice que fuimos creados y que somos por ende mortales. Nuestra alma nos dice que somos imagen del creador y no podemos ser mortales. Nuestro conocimiento de nosotros mismos, es por lo tanto, paradójico.

¿Cómo nos reconciliamos y nos hacemos una unidad? Nuestro pueblo resuelve esta paradoja con el ciclo ritual de la Tevilá, la inmersión en la Mikve; en la cual actuamos nuestra muerte y nuestra propia renovación.

Extracto de Adler, Rachel “Tumah and Tahara – Mikveh”

Para conocer más sobre nuestra Mikve o solicitar una entrevista, escribinos a mikve@amijai.org

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