Parasha Shemini

PARASHA ShEMinI – שמיני
Vaikrah (Deuteronomio) 9-11
Shabat MeVaRJiM
OMER dia 9

Esta semana leemos la PARASHÁH SHEMINI, la tercera del libro Vaikrah.

Algunos de los temas desarrollados en esta Parasha: la iniciación del servicio de los Kohanim, la muerte de Nadab y Abihú hijos de Aharon, MOshé enseña a los Kohanim como comportarse durante el periodo de duelo, y les advierte acerca de que no tomar bebidas que embriaguen antes de servir en el Mishkán, intercambio de opiniones entre MOshé y Aharon, leyes de Kashrut aplicadas a los animales terrestres, a los peces, a los animales que vuelan y a los insectos, la impureza que representan los animales muertos y lo no apto o apropiado de comer cierto tipo de animales.

Volviendo al nombre de la Parashá, Esta porción tiene algo particular justamente en el nombre…

SHeMiNi, OCtAVo. “y sucedió en el OCtAVo Día que Moshé”… así comienza.

Ya es particular que tenga por nombre un numero, pero además ese “octavo” el relato no lo ubica en un momento calendario, no lo ubica en un mes ni en un periodo. No vincula el octavo día a nada.

Dice ”y sucedió En El OCtAVo Día  que Moshé… ”  qué significa eso?

En el OCTAVO día de qué?  qué pasó en ese tiempo “anterior” al octavo día?…

cual seria el dia uno y contar ocho a partir de ahí?

Lo que sucedió es que pasaron SIETE. Siete días… SIETE.

Pasaron “siete algo”… antes del octavo…

Este es el octavo día DE ALGO… y como NO ACLARA el octavo día de qué, entonces asumimos que se trata de una ley universal… reconocemos que esta secuencia de SIETE, remata en OCHO que significa “algo…” queriendo decir que al octavo (día) (momento) de un proceso sucede algo específico.

Dias… días. Los días son una medida de algo… son en si mismo una unidad que incluye la oscuridad y la luz. Es en SI MISMO una etapa.

Entonces comenzamos a entender que El 7 (siete) define un proceso de completud, que son siete etapas las que conforman lo completo, lo pleno.

Cuando leemos que indica 7, habla de completar todos esos momentos del 1 al 7 para alcanzar determinada objetivo de evolución o maduración.

Siete días de la creación. Siete capas de atmósfera, Siete notas musicales, Siete colores, S I E T E… S I E T E… S I E T E…

Ahora bien… el OCtAVo!! es de esto de lo que queremos hablar, porque así se llama nuestra parashá. La energía disponible, la potencia que nos empuja y nos envuelve esta semana  es de OCtAVo. es La fuerza de ShEMiNi…

Sabemos que los números en el saber judío aluden a una condición. Un número describe un contexto dentro de un proceso…y El OCHO, el OCTAVO, cuando sea que parece el OCHO, se refiere a lo que está por encima del mundo físico, a lo que trasciende las leyes de la naturaleza, alude a lo que supera lo conocido de lo comprobable y acentúa lo infinito.

Porque lo natural es riguroso y predecible. Es imaginable y pronosticable.

El OCHO no.

El OCTAVO es ese estadío en el que trascendemos las leyes físicas y nos animamos a ser ilimitados.

El OCTAVO es ese momento en el que nos paramos por encima de lo natural, y logramos recuperar ese orden sobrenatural que era el Gran Eden.

El OCTAVO es ese momento en el que se rompe lo natural, lo obvio, lo previsible.

Nos toca reparar ese universo sobrenatural que hemos roto.

Nos toca reconstruir ese mundo que va mas allá de lo siete colores que podemos ver, o de las siete notas musicales que podemos oir. HAY mucho mas que eso, pero si solo usamos nuestras herramientas físicas, estaremos limitados.

Nos toca restituir esa definición inicial que le devolverá a este universo su brillo original. Abrir esa compuertas para que este mundo libere esa porción de luz que guarda escondida.

Estar en el OCTAVO DIA significa, estar en ese NIVEL significa por encima de lo limitado. Es estar mas allá de lo restringido, de lo obvio, de lo predecible.

El OCtaVo día es salir de lo escaso, de lo pequeño, de lo insuficiente.

El OCTAVO día es encontrar ese lugar de quietud en donde la fuerzas se aquietan. Es ese lugar donde el balance de energía es tal y es tan perfecto que no tengo que hacer algo para que algo mejore en mi vida, simplemente porque veo cuán perfecta YA ES.

OCTAVO entonces, es un punto de vista.
OCTAVO, es una mirada.
OCTAVO, es poder ver lo completo. Y comprender que esa LUZ o esa ENERGIa es escaparte que somos capaces de apreciar. No es la que hay, sino es la que dejamos entrar,

Por eso al entrar al OCTAVO, limpiemos nuestro filtro. Cambiemos nuestra percepción.
Porque TODA LA LUZ ESTA DISPONIBLE. SIEMPRE.

El OCHO, el OCTAVO, EL INFINITO, no es ni mucho ni poco.
Es TODO ESO Y MAS.
Será lo que podamos percibir.

SHABAT SHALOM UMEBORAJ.
Silvia Dvoskin

Haftara Shemini

La Haftará de esta semana está dentro del libro de “Shmuel Bet” y nos regala una de las imágenes más hermosas del Tanaj, rey David bailando con todas sus fuerzas frente al Arca. No baila como rey, sino como un ser humano sin etiquetas. Se deshace de su dignidad externa para expresar una alegría profunda y genuina frente la presencia del Kadosh Baruj Hu. En ese gesto, David nos enseña que la verdadera espiritualidad no nace de la formalidad, sino de la autenticidad.

Mijal, su esposa, lo desprecia al verlo, incapaz de entender esa entrega. Para ella un rey tiene que cuidar la compostura, para David, el encuentro con lo sagrado te pide verdad interior.Este contraste nos habla de una tensión profundamente humana y es la de vivir pendientes de la mirada ajena por lo que “deberíamos ser” o animarnos a transformarnos en quienes realmente somos frente a Dios y frente a la vida.

¿Cuántas veces dejamos de “bailar” por miedo al qué dirán? ¿Cuántas veces reprimimos lo que sentimos por sostener una imagen?

La Haftará nos dice que la conexión con lo trascendente sucede cuando nos permitimos ser auténticos, sin máscaras ni apariencias. La Emuná, la fé, como la alegría, no se actúa se vive de verdad.

Tal vez el mensaje de este Shabat posterior a Pesaj nos hable de que la verdadera libertad es animarnos a bailar con nuestra propia vida, sabiendo que cuando el corazón se abre con sinceridad, la Shejiná encuentra un lugar donde habitar.

Shabat Shalom
Sem Mati Bomse

Haftara Jol Hamoed Pesaj 1

La historia nos enseña que, una y otra vez, volvemos a levantarnos.

La Haftará que se lee en Jol HaMoed Pésaj -los días intermedios de la festividad de Pésaj- nos lleva a una de las visiones más impactantes del profeta Ezequiel: el “valle de los huesos secos” (del Libro de Iejezkel 37:1–14).

El profeta vivió en el siglo VI a.e.c., durante uno de los momentos más dolorosos de la historia del pueblo de Israel. Tras la destrucción del Primer Templo de Jerusalén por el Imperio Babilónico, en el año 586 a.e.c., gran parte del pueblo fue llevado al exilio en Babilonia. Allí, lejos de su tierra y de su centro espiritual, la sensación dominante era de derrota y desesperanza. Fue precisamente en ese contexto donde compartió sus visiones.

En una de ellas, Ezequiel es conducido a un valle lleno de huesos. No son pocos, son muchísimos y están completamente secos. Es la imagen de un pueblo que ha perdido la esperanza.

Cuando D’s le pregunta: “…¿podrán vivir estos huesos?…”, la respuesta del profeta es humilde y profunda: “…Señor, Tú lo sabes…”

Entonces ocurre algo extraordinario. Los huesos comienzan a unirse, aparece la carne, la piel… pero aún falta algo esencial: el espíritu. Solo cuando entra el aliento de vida, ese conjunto vuelve realmente a vivir.

La visión es una metáfora poderosa. Los huesos representan al pueblo de Israel en el exilio, cuando todo parece perdido y la esperanza se ha secado. Pero el mensaje divino es claro: incluso cuando la historia parece terminada, siempre existe la posibilidad de volver a levantarse y seguir adelante.

Por eso esta Haftará se lee en Pésaj. La salida de Egipto no fue solamente una liberación física; fue el nacimiento de un pueblo capaz de volver a ponerse de pie una y otra vez, con resiliencia y perseverancia, sin importar los desafíos que le toque atravesar.

La enseñanza es profundamente actual. En la vida personal y colectiva, hay momentos en que sentimos que todo está fragmentado, como huesos dispersos en un valle. Sin embargo, la tradición nos recuerda que la reconstrucción es posible. Primero se juntan las piezas, luego vuelve la forma y finalmente llega el espíritu que devuelve el sentido.

Y quizás hoy, más que nunca, esta imagen nos atraviesa. Vivimos tiempos en los que el dolor, la incertidumbre y las pérdidas pueden hacernos sentir como esos huesos secos, dispersos, sin dirección, sin rumbo.
La historia del pueblo de Israel nos vuelve a enseñar algo, incluso después de la destrucción, del exilio o del quiebre, siempre existe la posibilidad de volver a levantarse.
Pésaj no es solo memoria, es presente y es futuro.
Es la certeza de que, aun en los momentos más difíciles, hay un aliento que nos vuelve a reunir, que nos reconstruye como pueblo y como personas.
Mientras haya espíritu, mientras haya vida, no hay historia que esté terminada.
Porque la vida siempre encuentra la forma de volver.

Jag Pésaj Sameaj.
Am Israel Jai.
Susy Lapilover

Parasha Jol Hamoed Pesaj 1

Sostener lo que empezó

Después de la intensidad del Seder, llega Jol HaMoed. Días más simples, sin grandes ceremonias, sin la estructura tan marcada de los primeros y últimos días de la festividad. Y, sin embargo, son días profundamente significativos. Porque Pesaj no es solo el momento de la salida de Egipto. Es un proceso que recién empieza ahí.

La Torá nos cuenta que el pueblo sale en una noche, casi de golpe, con apuro, con urgencia. Pero todos sabemos —y la experiencia lo confirma— que dejar atrás lo que nos oprime no siempre sucede con la misma rapidez. Salir puede ser inmediato. Transformarse, no.

Y es justamente en ese espacio donde aparece Jol HaMoed. Un tiempo intermedio, más silencioso, donde ya no hay grandes gestos ni momentos extraordinarios. Donde no hay una mesa preparada con símbolos que nos guíen paso a paso, ni una narrativa que nos sostenga.

Ahora la pregunta es otra. ¿Qué hacemos con lo que despertamos? ¿Qué lugar le damos a esas preguntas que surgieron en la noche del Seder? ¿Qué hacemos con esa incomodidad, con ese registro distinto, con ese deseo  de vivir de otra manera?

Jol HaMoed nos invita a algo muy concreto: sostener.

Sostener sin aplausos. Sostener sin emoción intensa. Sostener incluso cuando vuelve la rutina.

Porque la verdadera libertad no se define en el momento en que salimos, sino en la capacidad de construir algo distinto después. En lo cotidiano. En las pequeñas decisiones. En los gestos que nadie ve.

Quizás por eso estos días no tienen la misma espectacularidad. Porque lo que se juega en ellos es más sutil, pero también más profundo. Se trata de no soltar aquello que empezó a moverse. De darle lugar. De cuidarlo. De elegir, una vez más, el camino que queremos construir.

Que podamos sostener, en lo simple y en lo cotidiano, lo que empezamos a despertar en Pesaj.

Shabat Shalom -Pesaj Kasher veSameaj

Haftara Tzav

La haftará de la parashá Tzav, que generalmente se lee del libro de Jeremías, nos trae un mensaje bastante fuerte: el profeta cuestiona una religiosidad que se queda solo en lo externo. Jeremías le habla al pueblo y le dice, básicamente, que no alcanza con cumplir rituales o hacer sacrificios si eso no viene acompañado de una vida ética, de escuchar a Dios y actuar con justicia.

Es un llamado a volver a lo esencial, a entender que lo más importante no es la forma sino el contenido de nuestra relación con lo divino.

Pero cuando Tzav coincide con Shabat HaGadol, como pasa este año, esa haftará no se lee. En su lugar, se elige un texto del profeta Malaquías, que tiene un tono completamente distinto, más enfocado en la preparación y la esperanza.

Malaquías habla de un proceso de purificación y de la llegada de un momento de redención, e introduce también la figura de Eliahu, quien según la tradición vendrá antes de ese gran día. Y no es casual: estamos a las puertas de Pésaj, la fiesta que conmemora nuestra salida de Egipto.

En ese contexto, la haftará de Shabat HaGadol nos invita no solo a recordar una redención pasada, sino a conectarnos con la idea de que siempre estamos en proceso de cambio, de crecimiento, de “salir” de nuestras propias limitaciones.

Siento que este cambio de haftará también dice algo muy actual: hay momentos para la crítica y la introspección, como plantea Jeremías, y hay momentos para levantar la mirada y prepararnos para lo que viene.

Shabat HaGadol es justamente eso, una pausa antes de Pésaj para revisar dónde estamos parados, pero también para ilusionarnos con hacia dónde queremos ir.

Parasha Tzav

En el comienzo de la parasha de esta semana se nos relata acerca de como comienza el día en el Mishkan. La primera tarea del Cohen es vestir sus ropas de lino, retirar del altar las cenizas junto con los restos del sacrificio del día anterior y llevarlo fuera del campamento.

La segunda tarea es cuidar que el fuego del altar nunca se apague esh tamid “fuego eterno”.

¿Por qué la Torá ordena al Cohen comenzar el día con estas tareas?

Limpiar las cenizas del día anterior y a continuación cuidar del Esh tamid “fuego eterno”.

Quizas podamos ver en aquello que sucedía en el Mishkan cada mañana un gran mensaje para nosotros hoy.

Cada día que comienza tenemos nuevos desafíos que enfrentar, una nueva oportunidad, cada día puede ser un nuevo comienzo, pero de donde sacar las fuerzas cuando la realidad parece abrumarnos?

Parashat Tzav nos responde, en tiempo de grande desafíos, cuiden esa llama eterna que durante generaciones los iluminó, la convicción milenaria de un mañana mejor, donde lo que se renueva y lo eterno se conjugan

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Un fuego perpetuo habrá de arder sobre el altar, no habrá de apagarse.

Am Israel jai
Shabat Shalom

Parasha Vaikra

וַיִּקְרָ֖א אֶל־מֹשֶׁ֑ה וַיְדַבֵּ֤ר ה’ אֵלָ֔יו מֵאֹ֥הֶל מוֹעֵ֖ד לֵאמֹֽר.

“Y lo llamó a Moshé y le habló Adonai desde la Tienda de Reunión diciéndole…” Vaikrá- Levítico 1:1 Así comienza Sefer Vaikra, el tercer libro de la Torá, también conocido como Torat Hakoanim.

Un comienzo al menos enigmático que nos lleva a preguntarnos si hay aquí un problema sintáctico. Por qué lo llama antes de hablarle. ¿Será sólo una mera duplicación del intento de comunicarle algo? ¿Qué contenido tiene ese llamado? En la Torá nada esta librado al azar…

Uno de los modos que tenemos de descubrir, quizás, el sentido de este inicio es caminar hacia atrás en el texto y leer el final del libro anterior- Sefer Shemot/Éxodo y, ver si encontramos alguna respuesta allí…

“Y la nube cubrió la Tienda de Reunión, y la gloria del Señor llenó el Tabernáculo. Moshé no podía entrar en la Tienda de Reunión porque la nube se posaba sobre ella y la gloria del Señor llenaba el Tabernáculo.” Shemot-Éxodo 40:34-35

Detengámonos aqui. Moshé trabajó arduamente para que el pueblo tuviera ese espacio físico sagrado donde la presencia de Dios se sientiera garantizada entre los hijos de Israel y, cuando se terminó de erigir, el libro de Shemot nos cuenta que Moshé no podía entrar a la Tienda porque la nube de la presencia divina se posaba sobre ella… En una primera lectura diríamos que es un tanto ¿injusto?

El Midrash Vaikrá Rabá va a explicarlo con una parábola: Esto es como un rey que le pide a su siervo «Constrúyeme un palacio». En cada objeto que construía el siervo, escribía en él el nombre del rey. Levantó muros y escribió en ellos el nombre del rey. Puso columnas y escribió en ellas el nombre del rey. Estableció vigas y escribió en ellas el nombre del rey.

Finalmente, cuando el rey entró en el palacio y vio que todo lo que veía contenía su nombre, dijo: Toda esta gloria me la hizo mi siervo, ahora yo estoy dentro, pero él está fuera… El palacio era majestuoso e imponente, honrando al rey en todos los sentidos. Pero también estaba desprovisto de gente y, por lo tanto, inútil como recipiente para el servicio real. Entonces el rey llama a su siervo y lo invita a entrar: «קראו לו שיכנס לפני ולפנים». No te quedes afuera, dice.

Ven y únete a m. Estate conmigo en este gran espacio…es aquí donde perteneces.”

Imagino a Moshé, líder fuerte y a su vez obediente a la voluntad divina, merodeando la construcción terminada perplejo por no poder ingresar; quizás con miedo o hasta con cierto enojo.

Y, entonces aparece la palabra Vaikrá- y lo llamó; como explican nuestros sabios, este llamado conlleva el lenguaje del afecto. -Ven, no te vayas, no te alejes, entra que este lugar es nuestro. Te invito.

Y, es más. Cuando abrimos el rollo de la Torá descubrimos que la “Alef”, la letra muda con la que culmina la palabra Vaikrá, está escrita más pequeña que las otras letras; וַיִּקְרָ֖א.

Algunos exégetas imaginan que el tamaño reducido de la letra indica el tono de voz- casi un susurro , con el que Moshe es llamado Lo convoca con una voz tranquila, para no asustarlo y permitirle que entre sin temor al lugar más sagrado del mundo; susurrándole que cruce el umbral de afuera hacia adentro.

Y siguen explicando nuestros maestros, que no es casual que sea la Alef la letra elegida para este guiño de la escritura; porque el número que la representa es el Uno…Ejad que alude a la unión, a lo completo ,lo compartido, lo nuestro. Es juntos, es de todos unidos…

Todos nosotros, habitamos hoy, todavía, en este mundo fracturado, también definido por un adentro habitado por pocos y vedado para todos los muchos que deambulan por fuera.

Aquellos que sólo necesitarían de un llamado en voz baja que los anime a cruzar esa barrera que los deja afuera de lo que deberían ser parte. A veces lo que se necesita es la voluntad de un llamado. Una mano tendida, una propuesta que los saque del territorio de las márgenes para legitimarlos en un adentro que les devuelva la dignidad.

Hacer valer esa “alef”, tan poderosa como la misma representación de la unicidad de Dios que sólo precisa de una pequeña manifestación para que lo divino tenga sentido en nuestros discursos al hacerlos actos de unificación de aquello que, la historia desigual de nuestro tiempo, se empecina en tornarlo un imposible.

Estamos preparándonos para la festividad de Pésaj; la gesta de un pueblo que construía mansiones viviendo en la peor de las miserias. La libertad es una de las maneras de borrar esa línea que divide a los de adentro con los de afuera.

Una libertad acompañada de dignidad y justicia.

La diferencia entre el afuera y el adentro, desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, es la conciencia de un suave llamado. Entonces cualquier adentro, por más palacio que sea, se transformará en santuario.

Shabat Shalom Umevoraj
Sandra Leb Epstein

Haftara Vaikra

Del Sacrificio a la Proximidad.
por Seba Cabrera Koch.

Haftará Vaikra: Comentario a Ieshaiahu (Isaías) 43:21-44:23

Esta semana comenzamos Vaikra, el Libro del Levítico, cuyas páginas representan, sin duda, un desafío para el lector moderno: a simple vista, puede resultar difícil encontrar un significado al concepto de sacrificar animales, rociar su sangre sobre un altar y quemar su carne. Puede parecer absurdo, y hasta herir susceptibilidades en algunos.

El Rab. Harold Kushner Z´L explica que “muchos solemos visualizar el mundo como si tuviera dos aspectos: el de lo santo (lo religioso) y el de lo profano (lo cotidiano, lo no religioso)”. Para ilustrar este punto, cita al teólogo Martin Buber, que enseñó que “la verdadera división es entre lo santo y lo que todavía no lo es. Todo lo que hay en el mundo de Di-s puede ser santo si uno comprende su santidad potencial”.

¿Qué pretendían los israelitas con el sacrificio de animales? Quizás, sencillamente buscaban trascender lo conocido, conectarse con aquello que no podían comprender.

Esta semana, a propósito de la haftará que nos convoca, me reencontré con un ensayo de 1893 titulado “Sacerdote y profeta”. Aquí, el intelectual judío y fundador del Sionismo Cultural Asher Ginzberg (1856-1927), mejor conocido como Hajad Haam, analiza la diferencia entre el Cohen-sacerdote y el Naví-profeta.

Hajad Haam utiliza estos dos arquetipos para representar dos ideales: el profeta que clama por la justicia social y el sacerdote que busca la estructura, el ritual y el orden. Cada uno tiene su lugar y propósito, pero ambos buscan conectar con la dimensión que los trasciende, en una búsqueda de cercanía con D-s y su mensaje.

Así como el Libro de Levítico comienza con la palabra Vaikra, “y [D-s] llamó” (Levitico 1:1); la Haftará (la porción de los profetas) para esta parashá, declara: “Este pueblo que formé para Mí, para que cuenten Mis alabanzas” (Isaias 43:21). D-s llama a un ser humano, un concepto extraordinario y desafiante desde la primera palabra, y le da un propósito.

Todo se trata de comunicación. Y la comunicación se trata de cercanía. La palabra en hebreo para sacrificio, korban, significa “acercar”. Ya sea a través del lenguaje de los korbanot en el pasado, o mediante la tefilá (la plegaria) en el presente, el ser humano sigue en búsqueda de esa proximidad.

¿Cómo logramos la cercanía con D-s? Y más aún, ¿cómo la logramos entre nosotros, con ese “próximo”? No lo sé, sinceramente, pero sin duda cada vez que intentamos tender puentes hacemos posible esa cercanía, ese llamado, para escuchar y ser escuchados, para reconocer y ser reconocidos. Un llamado, para dar lugar y entidad a un Otro. Un llamado, para construir Comunidad.

En un mundo fragmentado, el mensaje de esta semana es ese llamado, una invitación a reconstruir el pedacito de mundo que nos toca habitar, sobre la base de la responsabilidad mutua y el acercamiento a lo Divino. Beezrat H´ que podamos transformar el “sacrificio” en una verdadera “proximidad”, elevando cada dia, nuestra existencia cotidiana a la categoría de lo sagrado.

Shabat Shalom umeboraj!
Seba Cabrera Koch

Bibliografía / Lecturas sugeridas
-Avruj, A. Et ba zman. Sidur Tefilot Shabat y Festividades. 1er edición. 2015. Comunidad Amijai. Pág. 212.
-Coffman, A. Vaikra, Levítico 1:1–5:26. Tora con comentario de Rashi, tomo 3 Vaikra. 2001. Editorial Jerusalén.
-Goldstein E. Why I Love Leviticus. Vayikra, Leviticus 1:1−5:26. 2026 © Union for Reform Judaism
-Kandel Lamdan S. Torá y Revolución: Entre “Tikun Adam” y “Tikun Olam”. Maj´shavot. Volumen 60 Número 1 Año 2023. © 2026
Seminario Rabínico Latinoamericano “Marshall T Meyer”
-Surazski, G. (2021). “Fragmentos de cielo: perlas y comentarios a los cinco libros de la Torá”. Ediciones Seminario Rabínico
Latinoamericano “Marshall T Meyer”.Pág. 529.
-Zimran A. Este es el pueblo que formé para Mí, para que cuente mis alabanzas. Comentario a Yeshaiahu 43. © HaTanakh.com