Parasha Ekev

Esta semana leemos la PARASHÁH EkEV, la tercera del libro DeVARIM (último libro de LaTora)

Algunos de los temas desarrollados en esta Parashah: las consecuencias de cumplir mitzvot, la conquista de la Tierra, el valor del Maná, construcción del ArcaTemporal, las segundas Tablas, Muerte de Aharon, Lectura del Shemá… entre otros temas..

EKEV, que significa TALON, nombre particular para nombrar a una porción de LaTora…… pero ya hemos escuchado en otras oportunidades acerca del TALON, no es la primera vez que se habla. Y como también sabemos que no hay palabras, ni frases, ni conceptos “casuales” en LaTora, vale el tiempo para reflexionar al respecto.

“ TALON’ como esa parte del cuerpo que estando abajo de todo y aun siendo “frágil”, sostiene toda la estructura física. Es una clara invitación a pensar en situaciones o en lugares de fragilidad o debilidad, y creo que de eso habla esta porción. Habla de pensar en esos momentos de duda, de inseguridad, de angustia. Esos tiempos que por algún motivo, se debilita la conexión con la fuente de alimentación, como si estuvieramos desconectados, sueltos, solos.

Otra traducción de las palabras “ÉkevTishmeún”, como el condicional “Si escucharan”. La palabra “Ékev” es muy inusual en este contexto, ya que para expresar un condicional en hebreo se utiliza comúnmente la palabra “Im” que se traduce como “Si”.

¿Qué nos quiere enseñar la palabra “Ékev”? Que seria “SI”….

PARASHÁ EkEV nos invita a cuidar aquellos momentos en los que nuestro TALON está en riesgo, nos enseña que toda esqueleto tiene un punto frágil o débil, todo orden tiene un punto flaco, toda estructura tiene “aquel” instante delicado.

Pero El talón es también es la situación que contacta con el piso, que apoya en el suelo, que conecta con la tierra.

Es nuestra versión mas básica o “terrenal”. Es nuestra versión reactiva, y mineral.

En esta Parasha leemos este versículo que dice: “Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, será vuestro: … desde el desierto y el Líbano…

25- Nadie os hará frente; miedo y temor de vosotros pondrá vuestro Dios sobre la faz de toda la tierra que piséis, como él os ha dicho… – DVaRiM/Deuteronomio 11:24 25-

Es IMPORTANTE, IMPORTANTISIMO saber cual es, saber como funciona, saber que lo hace quebradizo y vulnerable…

porque es a partir de ahí, cuando uno no se deja vencer, ni quebrar, ni se aleja ni se debilita.

Simplemente sacude sus temores, lame sus heridas, se levanta Y CONTINUA, sabiendo que no esta solo, que forma parte de un equipo, de un pueblo, de un proyecto…de una red

Es ese apoyo que te eyecta, te catapulta Y te eleva.

Cuida Tu EKEV, porque es el que te marca la diferencia.

Porque también es la bisagra, Es el PUNTO DE APOYO, es la capacidad de ser flexible, adaptable….“SI“ sabes reconvertirlo. “SI” estas bien plantado, “SI” partir de un buen punto de apoyo, “SI” conoces tu punto de partida, el despegue será sólido y liviano a la vez, y tendrás proyección.

Tu EKEV, igual como le sucedió a Yaakov, el te permitirá provocar TU CAMBIO, te ubicará en TU EJE y hará que te conviertas en EL PROYECTO que te llevará a ser ISRAEL… igual que nuestro Patriarca Yaakov.

En la HAFTARÁH EkEV, Ishaiahu refiere a la situación que aunque el Pueblo Judío caiga muy profundo, se mantendrá resguardado por Hashem.

Es tambien la fuente de la famosa frase “Luz para las Naciones”.

EkEV significa “a consecuencia de” o “por causa de”, “talón”.

Será que estamos en un mundo de consecuencias? será que podemos conocer las causas y las consecuencias? será que podemos construir a conciencia?… SErá

#A M I S R A E L J A I.
SHABAT SHALOM UMEBORAJ
Silvia Dvoskin

Haftara Vaetjanan

La Haftará de esta semana comienza con un mensaje simple pero poderoso: “Consuelen, consuelen a Mi pueblo”.

Venimos de Tishá BeAv, un momento del calendario judío en el que recordamos pérdidas, dolor y ruinas. Y justo después, sin demasiadas explicaciones ni condiciones, llega este llamado al consuelo. Como si nos dijeran: ya está, ya fue suficiente. Ahora es momento de sanar.

Lo más notable es que este consuelo no viene desde arriba hacia abajo. El profeta no le habla solamente a líderes, ni a sabios, ni a gente “especial”. Habla al pueblo entero. A todos nosotros. Cada uno tiene algo para aportar en este proceso de reparación. A veces con palabras, otras con silencio, con una presencia, con un gesto.

En un mundo donde hay tanto ruido, tensión y distancia, este llamado a consolar al otro –a estar presente, a acompañar, a escuchar sin juzgar– es más actual que nunca. No hay que ser terapeuta ni tener todas las respuestas. A veces lo único que el otro necesita es saber que no está solo.

La Haftará nos recuerda que incluso después de las peores caídas, el camino hacia adelante empieza con algo tan simple –y tan humano– como mirar al otro con empatía y decir: estoy con vos.

Shabat Shalom!
Sem. Martín Smith

Parasha Vaetjanan

La parashá de esta semana comienza con un diálogo, Moshé ruega a D’s poder entrar a la tierra de Israel junto al pueblo, pero D’s no le concede ese deseo, es Ioshue Bin Nun, quien cruzara el Jordán al frente del pueblo.

Pero ¿por qué Moshé insiste tanto en entrar a la Tierra?

Moshé había liberado al pueblo de la esclavitud física y mental de Egipto, le había entregado la Tora, y lo condujo durante 40 años por el desierto. Sin embargo, Moshé no se conformó con conducir a Israel a su Tierra, el deseaba ver con sus propios ojos el establecimiento de una sociedad con valores elevados en su Tierra, por lo que en esta Parashá nos recuerda los Diez mandamientos.

Sin embargo, más allá de su deseo personal, el ruego de Moshé nos transmite un poderoso mensaje, que comprendamos la importancia, el valor y el mérito que tuvieron nuestros antepasados y que tenemos nosotros hoy de tener a Medinát Israel; y llevar adelante con orgullo y compromiso la misión sagrada de cuidarla, amarla y protegerla.

Shabat Shalom!
Debi Fridman

Parasha Devarim

Detroit 1928, nace en una familia muy humilde el pequeño Joe.

Joe, crece y no tiene una vida fácil, el hombre deja la escuela, comienza a trabajar, lo echan de los mil trabajos a los que entra, termina alistándose en el Ejercito de los estados unidos, también lo echan, y se transforma en un Delincuente. Pero tampoco le va muy bien.

El hombre lo único que quería era mostrarle a su padre, quien lo avergonzaba en cual ocasión pudiera, que se podía crecer. Que el podía llegar a tener éxito.

Joe entro a trabajar como vendedor de coches y se transformó, luego de 15 años de trabajo en el Mejor Vendedor de Automóviles del Mundo.

No lo digo yo, lo dice el Record Guiness…

Logro vender mas de 13.000 autos, mas de 6 autos por día…

Quiero compartir con ustedes, 7 tips que nos regala este hombre para transformarnos en los mejores vendedores del mundo.

Fe en la venta.

Cuando uno vende lo que sea, un producto, una historia, un proyecto, debe estar seguro de lo que esta vendiendo, sino el cliente no confía.

Honestidad y Reputación.

Transformate en lo que quieras, pero jamás quieras ser alguien que no sos, para llegar a donde querés llegar.

Tu historia es lo mas importante.

Disciplina.

Se constante, estate presente, acompaña. No estires lo inestirable, no digas después me ocupo. Hacelo.

Nunca olvides el nombre de tus clientes y tus potenciales clientes.

Escucha y devolvé cada llamada.

Esforzate por estar presente en cada una de ellas.

Nunca juegues con la presión. Siempre juga con la estrategia.

¿Qué necesitan para llegar ellos a donde quieren llegar?

No digas que la lista de precios se actualiza en agosto, decí que todavía están a tiempo, y que los vas a ayudar a llegar.

y ultimo… Organización.

Sentate y planifica, que camino vas a agarrar para llegar a tu destino.

¿Qué tiene que ver esto con Dvarim?

En esta primera Parashá del último libro, aparece el vendedor mas grande de todos los tiempos, mas grande aun que el mismismo Joe Girard.

Moishe.

Empieza el nuevo libro y Moshé tenía que vender….

Termina el cuarto libro de la Tora, donde tranquilamente podría haber terminado la Tora, pero Moisés se da cuenta que tiene que vender.

Toda una historia hermosa de creación en el libro del Génesis y de pronto 400 años de esclavitud, y la épica salida de Egipto en el libro del éxodo, y luego los dos libros siguientes donde el hombre es mas fuerte que el hombre, donde deben formarse como pueblo, donde la lucha de egos se hace protagonista para llegar unas parashot atrás, y saber que Miriam fallece, Aaron Fallece, y Moisés, el Rockstar de nuestra tora, no podría entrar a la tierra de sus sueños.

Entonces el libro de Dvarim, en esta primera Parashá nos trae los 7 tips de moshe, socio de Dios, para poder vender su idea, su plan divino.

Moshé, Moisés o Moishele para los amigos, se da cuenta del enorme viaje qué ha hecho, y cómo un Zeide con su nieto sienta a su pueblo del otro lado del Jordán, mirando hacia Israel y “ele hadbarim…” “Estás son las palabras”, “esta es su historia” y entrega a toda la nueva generación, el legado de vivir la historia de sus raíces.

Y entonces los mira con fe en la venta que estaba a punto de hacer y les dice:

Sos vos. Son ustedes. Ustedes van a transformar la historia de Am Israel.

Y lo hace con Honestidad, el segundo tip. Moshé habla en 1era persona, desde lo que él vio, escucho y sintió. No vende historias de otros.

Con Disciplina, A partir de este momento entrega la Tora paso a paso para cumplir con lo que Dios había prometido. Y Jamás se olvida del nombre de los suyos.

Moshé contesta el teléfono del Pueblo de Israel, en cada oportunidad a lo largo del libro de Dvarim, el libro de las palabras.

Moshé se entrega al pueblo no desde la presión sino desde la estrategia.

Es ángel, es fuego, es serpiente, es enfermedad y es sanación.

Se transforma en lo que hiciera falta para que lo puedan ver y entonces comprar su idea.

La idea de futuro.

Moshé Organiza.

Transforma a los hebreos Individuales en pueblo, y es así que a partir de mañana empodera y empieza a pasar la posta.

A partir de mañana, Moshé regresa a la historia del pueblo para transformarse en el vendedor numero uno, de la idea en conjunta, planeación y ejecución, del mejor plan de futuro que alguna vez podíamos imaginar.

Busquemos cuáles son nuestros 4 libros, cuáles son nuestras historias, nuestros Egiptos y nuestras tierras prometidas. Porque Somos lo que somos.

Con nuestros aciertos, desaciertos. Con nuestras fortalezas y debilidades.

Que están vendiendo? Que han venido a vender esta noche? O mejor aún, ¿Cuáles historias van a contar a partir de esta noche, para empoderar y abanderar a los que vienen y a los que van a venir?

Lo mas importante, es estar convencidos de que podemos transformarnos en los mejores vendedores, de nuestras historias.

Y de esa manera, caminar hacia el mejor futuro que nos podamos imaginar.

Shabat Shalom HuMevoraj.
Sem. Brian Bruh

Haftara Devarim

Este shabat, el que antecede a Tishá beAv, se llama Shabat Jazón, por la haftará que leemos, tomada del libro de Ieshaiahu: “Jazón Ieshaiahu ben Amotz”, la visión de Isaías hijo de Amotz. No es una visión alegre. El profeta describe una sociedad en ruinas, no por enemigos externos, sino por fallas internas: corrupción, injusticia, rituales vacíos. Jerusalén, dice, se ha desviado de su camino y necesita despertar.

El vínculo con Tishá beAv es claro. No solo lloramos la destrucción del Bet Hamikdash, sino también todo lo que simboliza: la desconexión entre las personas, la falta de sensibilidad, la pérdida de propósito. La haftará funciona como un espejo: no solo nos cuenta qué salió mal hace miles de años, sino que nos invita a preguntarnos qué debemos reparar hoy.

Y aunque el tono es duro, hay algo profundamente esperanzador. Isaías no cancela al pueblo. Al contrario: lo interpela con fuerza porque cree en su capacidad de cambiar. Nos dice: “Aprendan a hacer el bien, busquen la justicia, defiendan al oprimido”. En otras palabras, hay camino, hay posibilidad de reconstrucción.

Shabat Jazón es, entonces, una invitación a mirar profundo: a la historia, a nuestra comunidad, a nosotros mismos. Que este Shabat, en el umbral de Tishá beAv, sea una oportunidad para transformar la visión en acción, y el duelo en compromiso.

Shabat shalom!

Haftara Matot Masei

Iermiahu es recordado como el profeta del “día del juicio final”. Tuvo la valentía de anunciar la destrucción del Beit HaMikdash, el centro espiritual del pueblo de Israel, en manos de los Babilonios. Por eso se lo llama Navi HaJurban, el profeta de la destrucción. Su compromiso con la verdad y con Di-s le costó caro: su propio pueblo lo encarceló y golpeó, pero él nunca los abandonó.

Lo increíble es que, en medio de tanta oscuridad, dejó dieciséis profecías de consuelo y redención, diciéndonos que incluso en los momentos más difíciles, la esperanza sigue viva.

Nació en Anatot, cerca de Ierushalaim, un Tishá BeAv, el día más triste de nuestro calendario, anticipando su misión. Venía de una familia de kohanim, y su padre también era profeta.

Vivió tiempos de crisis: las diez tribus del norte ya habían sido exiliadas, mientras en Ierushalaim muchos caían en idolatría y falsos profetas se presentaban como enviados del Kadosh Baruj Hu. El reino de Iehudá estaba atrapado entre Egipto y Babel.

Iermiahu se enfrentó a esta difícil realidad, a ideas que estaban lejos de la identidad del pueblo hebreo, y a los falsos profetas, intentando que la gente reconociera sus errores al hacer teshuvá para evitar la destrucción. Aunque parecía imposible, nos enseñó que incluso en la oscuridad debemos mantener nuestra conexión con lo sagrado, confiando en que siempre puede haber un nuevo comienzo.

Pero su historia me deja una pregunta: si sabía que su misión no tendría éxito, ¿por qué Di-s lo mandó? Hoy, que podemos ver la imagen completa, entendemos que los resultados de nuestras acciones no siempre se ven al instante. Lo que nuestras palabras y acciones siembran hoy puede florecer mañana, como lo hace Israel desde hace más de 77 años.

Cuando se destruyó el Beit HaMikdash, muchos dudaron de su fe y de su futuro.

Pero Iermiahu ya había profetizado todo, mostrándonos que había un propósito más grande. Sus palabras ayudaron a que, con el tiempo, Am Israel regresara a Eretz Israel y construyera la sociedad que hoy seguimos forjando en nuestra tierra sagrada.

Hoy su mensaje sigue más vivo que nunca: cada paso, cada valor y cada acción con integridad construyen futuro. Nosotros también podemos plantar para el mañana , para los qué vendran despues de nosotros y así ser parte de algo más grande, fortaleciendo nuestra comunidad, nuestra identidad y nuestro compromiso con Israel y con el mundo que queremos construir.

Shabat Shalom
Sem. Mati Bomse

Parasha Matot Masei

Llegar a la meta es también dar comienzo a un nuevo ciclo. Esto es lo que ocurre cuando llega Rosh Jodesh —nuevo mes—, volvemos a contar desde uno. Es una nueva chance para volver a empezar. Esta semana cerramos el cuarto libro de la Torá, Bamidbar -Números- y lo hacemos con la lectura de dos parashiot unidas, Matot y Masei (Tribus y Viajes).

El relato es fascinante. No solo repasa el recorrido por el desierto, sino que establece los compromisos y las decisiones que deberán asumir las tribus de Israel al entrar a la Tierra Prometida. Como cada año, este cierre se acerca a Tishá BeAv, el día más triste de nuestro calendario, que coincide esta vez con Rosh Jodesh Av. Un mes cargado de memoria, duelo, preguntas abiertas y también de esperanza.

Todo gira en torno al compromiso con la palabra, como símbolo de fidelidad. En la parashá Matot leemos: “…Cuando un hombre haga un voto al Eterno o haga un juramento… no profanará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca…”  Bamidbar -Números- 30:3.

Al final de cuentas, la sola palabra debe ser garantía de todo cuanto decimos. Es sagrada. Es un compromiso moral. Como pueblo, hicimos votos. Prometimos cuidar la vida, proteger a los nuestros y no callar ante la injusticia. No podemos permitir que esas promesas se evaporen, cual vapor de agua, reescribiéndose o negándose.

Nuestra palabra, como nuestra historia, no puede ser profanada ni olvidada. Debe recordarse y ser honrada.

Es el mismo pacto que hicieron las tribus de Reuvén, Gad y la mitad de Menashé. Ellos pidieron establecerse fuera de la Tierra Prometida y Moshe aceptó, pero bajo una condición muy clara, si sus hermanos estaban en peligro, irían a luchar junto a ellos. “…Nosotros construiremos corrales para nuestro ganado y ciudades para nuestros niños…” ”…Luego iremos listos al combate delante de los hijos de Israel hasta que los hayamos llevado a su lugar…”  (Bamidbar -Números- 32:16-17).

En Masei se enumera el itinerario completo del pueblo desde que salieron de Egipto. Cada parada tiene un nombre, una historia. “…Estas son las jornadas de los hijos de Israel…” (Bamidbar  -Números- 33:1).

Porque cada paso, deja una huella indeleble y si no recordamos nuestro origen, corremos el riesgo de repetir los mismos errores. Al cierre de esta parashá, las hijas de Tzlofjad, son las que reclaman tierra en nombre de su padre. “…Que no se borre el nombre de nuestro padre por no tener hijo…” (Bamidbar -Números- 27:4) Ellas piden un lugar. No por rebeldía, sino por justicia.

Varias son las enseñanzas que nos dejan estas parashiot y hoy tienen más vigencia que nunca.

En un mundo dominado por la tecnología y la información instantánea, nos estamos olvidando de hablar con buena intención, de escuchar con atención, de usar la palabra como puente y no como arma.

Este Shabat, recordemos al mundo que somos un pueblo que no se calla, que tiene memoria, que defiende a sus hermanos sin importar dónde estén ni quiénes sean. Por eso, no importa en qué lugar del mundo te encuentres. Este Shabat y este Rosh Jodesh, que sea el comienzo de un nuevo ciclo, uno en el que renueves tus fuerzas, tus palabras, tu compromiso con la vida. Y que esa paz que tanto anhelamos, la que solo Él puede dar, empiece en tu voz, en tus actos, en tu corazón.

Shabat Shalom uMevoraj.
Susy Lapilover

Bring Them Home Now
Am Israel Jai