Una prédica sin filtro | Shlaj Lejá | Amijai | 2025
Doce líderes y una misión.
Explorar la Tierra Prometida y volver con un informe.
Durante cuarenta días caminan, observan, toman nota. Vuelven con uvas gigantes, dátiles, granadas… y paralizados del miedo.
Diez de ellos dicen: “La tierra es hermosa, sí… pero imposible. Está llena de gigantes. Nos van a aplastar. Somos como langostas al lado de ellos.”
Claro,12 contra miles,
y se veían tan pequeños, que no tenian forma de pasar.
Como un ejército de 150.000 contra uno de 600.000
El elefante en la habitación.
El titiritero detrás de las marionetas.
El sponsor del infierno.
Esta semana no es solo sobre espías.
Es sobre miedo, la cobardía, la parálisis frente a lo que parece imposible.
Y sobre lo que pasa cuando líderes ven la verdad… pero no se atreven a
enfrentarla.
Los espías no mintieron.
La tierra era buena.
Los gigantes existían.
Pero eligieron un relato.
Eligieron decir: “No se puede.” “No es el momento.”
Y quizás, Sí se puede.
Sí se puede decir que Irán es el régimen más peligroso del planeta.
Sí se puede decir que no es solo enemigo de Israel,
sino es el enemigo de la libertad, de las mujeres, de la verdad, de la vida.
Sí se puede —y se debe— decir que Israel no tiene que pedir perdón por
vivir.
Nuestra historia nos enseñó que cuando el mundo mira para otro lado, los
judíos desaparecen.
Y hoy no vamos a desaparecer, pero tampoco vamos a mendigar aprobación.
Israel no es perfecto
Pero, ¿qué país lo es?
Irán ejecuta gente por ser gay. Lapida mujeres por “infidelidad”.
Financia a Hezbollah, Hamás, yemenitas, sirios, iraquíes mientras prepara
una bomba para borrar del mapa a todo el que no es como ellos.
Quizás el problema para el mundo es que Israel se defiende “demasiado
bien”.
Les molesta que Israel exista.
Les molesta que tenga un ejército.
Les molesta que ya no nos puedan matar fácil.
Que no pedimos permiso.
Los espías volvieron con frutas, sí. Pero también con miedo.
Y con miedo, no se construye historia.
La mayoría, igual que en ese viaje a recorrer la tierra prometida, elige no hacer nada al respecto y lamentablemente nosotros no podemos permitirnos ese
lujo.
Porque aprendimos que la historia no premia a los que opinan.
La historia premia a los que actúan.
Y sí Irán va a seguir atacando nosotros vamos a seguir defendiendo.
No solo a nuestra casa Israel, sino a los valores de occidente.
No porque tengamos ganas de jugar a la guerra. Es por las ganas de
sobrevivir.
¿Querés paz?
Entonces destruí al que siembra el odio.
¿Querés justicia?
Entonces cortá el dinero a los que entrenan mártires.
Nosotros somos el pueblo de Mordejai, el que no se arrodilla.
El que sobrevive faraones, inquisiciones, pogroms, nazis, terroristas… y
Ayatolás.
Somos el pueblo que construye en medio del caos.
Que canta en medio del dolor.
La pregunta ya no es si hay gigantes.
La pregunta es si tenés el coraje de enfrentarlos.
No somos langostas.
No somos invisibles.
No somos víctimas eternas.
Señores, somos la generación que ya no necesita permiso.
La que ya no se calla.
La que no le tiene miedo a decir la verdad ni a las consecuencias.
El pueblo y la generación que va a decir lo que nadie quiere oír.
Y hacer lo que nadie se atreve a hacer.
Somos los que decimos basta,
Basta de pedir permiso para existir.
Basta de explicar por qué nos defendemos.
Basta de justificar cada bala, cada muro, cada soldado.
El pueblo judío no necesita autorización.
No la pide.
No la espera.
No la suplica.
Porque estuvimos en Auschwitz y no había nadie.
Estuvimos en la AMIA y no hubo justicia.
Estuvimos en BEERI y el mundo miró para otro lado otra vez!!!
En el pasado algunos hicieron lo que quisieron con nosotros.
Pero hoy…
Ya no tenemos miedo.
Ya no nos escondemos.
Ya no bajamos la cabeza.
Hoy tenemos una tierra. Un ejército. Una voz. Una misión.
Y aunque nos odien por estar vivos,
preferimos ser odiados de pie, que llorados de rodillas.
¡Y no vamos a desaparecer!
¡No vamos a retroceder!
¡No vamos a callarnos más!
Porque somos la generación que vino a terminar el trabajo.
La que no va a morir en el desierto.
La que no se va a ahogar en miedo.
La que no va a dejar que el mundo elija por nosotros.
Hoy no somos espías.
Hoy somos conquistadores.
¡Somos el rugido del león!
¡El eco de nuestros Jaialim y la semilla de nuestros hijos!
Mientras sigamos con la frente en alto y la convicción de futuro en nuestras
manos no hay sirena ni misil que nos pueda derribar.
Así que levántemonos, gritemos, lloremos si hace falta,
pero como vengo diciendo hace algunas semanas, tengamos esto presente:
Am Israel Jai es nuestra declaración de existencia.
Nuestra promesa de futuro.
Es el rugido de un pueblo que eligió vivir una y otra vez con el orgullo de ser
quienes somos.
10 Espías dijeron que no, 2 dijeron que si.
Fuimos, somos y seremos.
¡Shabat Shalom!
¡Am Israel Jai!
Sem. Brian Bruh
