Cuando el entorno te empuja a reaccionar… elegí quién querés ser.
Hay momentos en la vida en los que algo se rompe.
No siempre es algo visible. A veces es una ilusión, una certeza, una forma de ver el mundo que ya no vuelve a ser igual. Así empieza la Parashá Ajarei Mot “Después de la muerte”.
No es casual que la Torá elija comenzar desde ahí, desde lo que duele, desde lo que nos desordena.
Porque cuando algo se quiebra, lo primero que necesitamos no es inspiración… es volver a encontrar un eje.
La parashá nos habla de límites, de cuidado, de espacios que no se pueden atravesar de cualquier manera.
Eso, hoy resuena más que nunca. Vivimos en un tiempo donde todo es inmediato, donde opinamos y reaccionamos rápido, sentimos todo muy intensamente.
Y, sin embargo, pocas veces nos detenemos a preguntarnos, ¿desde dónde estoy actuando?
Ajarei Mot nos susurra algo simple pero profundo, no todo lo que sentimos debe convertirse en acción.
No todo lo que podemos hacer, deberíamos hacerlo.
Justo cuando logramos entender eso… aparece Kedoshim. “Kedoshim tihyú” que significa “Serán santos”.
Pero la Torá no nos pide que nos alejemos del mundo.
Al contrario, nos devuelve a él.
Nos dice que la santidad está en lo cotidiano, en cómo miramos al otro, en cómo hablamos, en si elegimos la empatía en lugar de la indiferencia, en si somos capaces de frenar antes de herir.
En un mundo tan cargado de ruido, de tensiones, de polarización, de globalización ser “Kadosh” (“santo”) hoy quizás no sea algo grandioso… sino algo profundamente difícil, es simplemente seguir siendo humanos.
No endurecernos. No acostumbrarnos al dolor ajeno. No perder la capacidad de registrar al otro.
Primero aprendemos a poner límites para no desbordarnos.
Después aprendemos a vivir con sensibilidad dentro de esos límites.
Porque no se trata solo de no hacer daño.
Se trata de elegir conscientemente hacer el bien.
En tiempos donde todo empuja a reaccionar, hacer una pausa… es elegir quién queremos ser.
¡Shabat Shalom!
Am Israel Jai
Susy Lapilover
