Parasha Shoftim

Hasta en la guerra, primero la paz.

Hay frases de la Torá que parecen escritas por un guionista de Netflix en su mejor día. Una de ellas: “Cuando te acerques a una ciudad para pelear contra ella, primero le ofrecerás la paz” (Devarim 20:10).

A ver… ¿en serio? Estás con las lanzas, los caballos, los catapultazos listos, y en medio del quilombo, la instrucción es: “¡Pará, antes de tirar la piedra, mandales un WhatsApp de paz!”
Es tan contraintuitivo que parece un chiste. Pero no lo es.

Rabí Iojanán ben Zakai lo entendió mejor que nadie. En el Talmud (Brajot 17a) dice que jamás nadie lo saludó primero, porque él siempre se adelantaba con un “Shalom Aleijem”. Hasta un romano en el mercado recibía su saludo antes de decir “oferta dos por uno”. El hombre convirtió la paz en un hábito. Y cuando llegó el sitio de Jerusalem, ese reflejo cotidiano lo preparó para negociar, incluso con Vespasiano, el César que estaba a punto de arrasar la ciudad.

Acá está la primera enseñanza: las grandes batallas de la vida no se ganan en el ring, se ganan en la previa, con los hábitos que cultivamos todos los días. El judaísmo no arranca en los gestos heroicos, sino en lo chico, repetido hasta que se convierte en carácter.

El Midrash (Tanjuma, Tzav 5) se anima incluso a decir que fue Moshé quien le enseñó a Dios a frenar la mano. Dios había pensado que la guerra debía ser directa, sin chances. Pero Moshé le recordó: “Tu Torá es de Zevaj Hashlamim, sacrificios de paz”. Y Dios cambió. Sí, la paz es tan esencial que, según nuestros sabios, hasta Dios tuvo que aprenderla.

El Shelá HaKadosh lo resumió en una frase que parece de manual de autoayuda, pero que tiene filo de espada: “Afilu bam iljamá nitzaveinu bashalom” – incluso en la guerra estamos obligados a la paz.

Ahora bien, seamos honestos. La mayoría de nosotros no anda sitiando ciudades ni discutiendo con emperadores romanos. Nuestra “guerra” son los roces en el laburo, el vecino que estaciona donde no debe, la pareja que dice “no pasa nada” con tono de que pasa todo. Y ahí, nuestra primera reacción es pelear. Nos sale automático.

Pero la Torá te pone un espejo incómodo: ¿y si la verdadera valentía es frenar antes del grito y ofrecer primero la paz?

Ese gesto no solo calma al otro, sino que nos calma a nosotros. Porque la paz que le damos al de enfrente, en el fondo, es la que estamos buscando adentro nuestro.

En Pirkei Avot (4:15) Rabí Matia ben Jarash lo convierte en principio de vida: “Adelanta el saludo a toda persona.” Parece una pavada, pero empieza con un “hola” sincero al portero, al colectivero, al colega. Eso te entrena para que cuando llegue el quilombo grande, no explotes, sino que tu reflejo sea buscar armonía.

Por eso, esta parashá no es un tratado militar. Es una pedagogía espiritual: nos enseña a pelear la batalla más difícil: la de frenar nuestra compulsión a la confrontación.

La paz no es ingenuidad ni debilidad. Es un músculo. Y como todo músculo, se entrena. A veces con un saludo, a veces con un silencio, y a veces (paradoja divina) incluso en medio de la guerra.

Shabat Shalom.
Wally Liebhaber

Haftara Shoftim

En esta Haftará seguimos escuchando palabras de consuelo, pero el tono cambia un poco: ya no es solo ternura, también hay un llamado a despertar, a reaccionar, a no dejarse vencer por el miedo.

El profeta le habla a un pueblo golpeado por el tiempo y por la historia. Gente que se acostumbró a sufrir, a bajar la mirada, a vivir como si nada pudiera cambiar. Y les dice: “¿Quién eres tú para temer al ser humano, que es como la hierba?” Es una pregunta que atraviesa siglos y llega hasta hoy.

Hay momentos en la vida en los que sentimos que estamos a merced de fuerzas que no controlamos: situaciones externas, decisiones de otros, temores que se nos cuelan sin permiso. La Haftará nos invita a no quedar paralizados. A no definirnos por lo que nos pasó, sino por lo que todavía podemos construir.

Uno de los pasajes más fuertes es cuando dice: “¡Despierta, despierta, vístete de fuerza!” Es una invitación a volver a pararse con dignidad. A reencontrar lo propio. No se trata de negar lo vivido, sino de elegir no quedarse dormido dentro del dolor.

Y quizás lo más importante: este despertar no es individual. Es colectivo. Porque el consuelo, como el miedo, también se contagia. Cuando una persona recupera la esperanza, puede ayudar a que otros también levanten la cabeza.

Esta Haftará no es solo poesía antigua. Es un llamado actual. A recordarnos que no estamos destinados a ser víctimas eternas, sino protagonistas de lo que viene.

Shabat Shalom!
Sem. Martin Smith

Parasha Ree

La Parashá REE, la cuarta parashá del quinto y último libro de la Torá, Devarim.

Devarim, traducida entre variadas traducciones como “palabras, exposiciones, discursos” y por influencia de la cultura griega como Deuteronomio, Moshé se dirige al pueblo proyectándolo en el futuro próximo que le espera y en el cual él ya no será partícipe viviente, dado que D’os le anunció que él no entrará en la Tierra Prometida.

En éste libro es Moshé quien habla, lo hace en primera persona, es decir no transmite la palabra divina sino que pronuncia su discurso, constituyendo cada parashá su discurso póstumo, su legado.

Moshé abre una estructura de reglas por temáticas que aborda en la segunda parte del libro Devarim y que veremos más adelante.

La palabra Ree, con la cual comienza ésta parashá, Ree, Mira, le da el nombre a la parashá y constituye una palabra clave. Le expresa al pueblo – 11:26- “mira hoy doy ante vosotros bendición ¡y maldición”. No por nada está expresada en singular, Reé, mirà, doy ante vosotros la posibilidad de elegir entre la bendición y la maldición. La bendición, por la que observarán los preceptos de Hashem vuestro D’os que yo hoy les imparto. La intención es presten atención – asher tishmeu – es decir que lo observarán, constituye una afirmación positiva, no sujeta a condicionamiento pre ni post. Por el contrario, “im tishmeun”, si observarán, es decir, implica decisiones condicionadas, En el versículo siguiente, 11:28, “y la maldición si no observaran los preceptos de Hashem vuestro Dios y se apartaran del camino que yo hoy les ordeno”. Aquí directamente Moshé penetra en la intención y la temática medular de ésta parashá y del libro Devarim, continúa el versículo “… y fueran detrás de otros dioses que no conocieron”. Durante cuarenta años en el desierto no tuvieron contacto de vida con otros pueblos y vivieron los milagros que Hashem les otorgaba pero, ahora cruzarán el río Jordan y será que Hashem vuestro Dios los conducirá a la tierra para que la conquisten y se radiquen en ella. Y se esmerarán en cumplir todos los preceptos y reglas que yo hoy expongo ante vosotros.

Todo su discurso está centrado en el futuro siguiente, el cruce del Jordan y la conquista de la tierra para habitarla. Su objetivo es combatir la posibilidad de la asimilación a las costumbres de los pueblos de la zona, caracterizados por la idolatría y sacrificios indiscriminados a los ídolos, incluidos sacrificios humanos. Estas culturas y costumbres arraigadas en los pueblos de la zona son las razones por lo cual Moshé pronuncia con vehemencia “los estatutos y preceptos que observaréis en la tierra que Hashem Dios de tus padres te da para que la poseas todos los días de tu vida sobre ella”.

Destruiréis totalmente todos los lugares donde los pueblos que conquistaren sirven a sus dioses, sus altares, sus estatuas, quemaréis sus árboles que los convertían en sus ídolos y hasta los nombres de esos lugares extirparán.

Muchas de las normas y preceptos que expone Moshé en ésta parashá ya fueron expuestas y adiciona otras pero, la intención central difiere significativamente. Durante el éxodo el objetivo era fijar normas de conducta indistintas a región geográfica pero ahora la preocupación de Moshé es la posibilidad de asumir costumbres de vida y religiosas paganas de los pueblos cuyos territorios conquistarán y en los cuales se asentarán y las poseerán todos los días de su vida, en los cuales viven los cananitas que servían a sus dioses indistintamente sobre montañas, colinas o bajo frondosos árboles . Por esas razones la orden es destruir totalmente los lugares donde los pueblos que conquistaren sirven a sus dioses. Destruirán sus altares, sus estatuas, quemaréis sus árboles que los convierten en sus ídolos y hasta extirparán sus nombres de esos lugares, es decir no dejar resabios de idolatría o paganismo.

Las normas de kashrut alimentarias que detalla in extenso, distingue si el consumo es en la tierra conquistada y establecido su radicación de vida o si es fuera de su tierra o si es consumido por el extranjero.

El objetivo de Moshé en ésta parashá es inculcar al pueblo la observancia de la pertenencia a Hashem D’os de Israel, su unicidad y la territorialidad del culto, o sea los sacrificios y holocaustos ya establecidos en la Torá, sólo podrán llevarse a cabo en los lugares que Hashem determine. Reitero, las costumbres de los pueblos de la zona eran idólatras y cultos paganos, combatidos y prohibidos por la Torá.

Logrado el objetivo de conquista y establecimiento en las tierras conquistadas y asegurada la vivencia exenta de agresiones de pueblos vecinos, ubicar lugares específicos señalados por Hashem para constituir en ellos centros de reunión y servicios a D’os, previendo concentración de las familias, asegurando a su vez normas de derechos humanos y laborales, es decir normas que rigen las servidumbres como su liberación en el séptimo año, su participación en los rituales religiosos, las normas hacia los extranjeros, aportes en bienes y dinero para el culto, el diezmo para los levitas que moren en su entorno, dado que los levitas no percibieron heredad en el reparto de las tierras conquistadas.

Mientras deambulaban en el desierto el poder divino les proporcionaba todo lo necesario para su supervivencia física, espiritual y social, con la conducción e interlocutor válido ante Hashem, Moshé. Por el contrario ahora, tendrán que luchar por la conquista, establecerse siguiendo pautas de distribución de la tierra, cumplir con normas sociales y de respeto de derechos individuales.

Volvamos por un momento al inicio, 11:26 “mirá, hoy doy ante vosotros…”, cómo debemos leer “hoy”, acaso podría ser “ayer” ¿, en ivrit hoy es “haiom” y ayer es “etmol”. Pero debemos leer hoy, haiom., las normas y preceptos que Moshé expresa son para que rijan su conducta toda su vida sobre la tierra que Hashem les dará, que deberán conquistar y habitarla mientras dure su vida. Siendo la Torá ad eternum, sus normas fundacionales son eternas y por ello nos alcanzan contemporáneamente, con las diferentes interpretaciones y exégesis que adaptan a los factores de tiempo y lugar sin que ello contradiga la esencia de la Torá. Es éste precisamente la metodología del estudio de la Torá y es a ella que el Pueblo de Israel suscribe su condicionante de vida.

Muchas de esas normas debido a pretendidas interpretaciones vemos como actualmente producen conflictos que provocan riesgos extremos de organización y existencia nacional.

Qué Hashem Todo Poderoso nos ilumine otorgándonos la inteligencia, sabiduría, entendimiento y posibilidad de discernir para interpretar sabiamente las enseñanzas de la Torá., en pos de la integridad y seguridad nacional y la unión del Pueblo de Israel en Medinat Israel y donde se encuentre sobre la faz de la tierra. AMEN ¡¡¡

Haftara Ree

La haftará que nos toca esta semana es la tercera de las siete haftarot que se leen entre Tishá BeAv y Rosh Hashaná.

El profeta Isaías, que vivió en tiempos de grandes fracturas en el Reino de Judá, nos transmite una voz que entrelaza dolor, la denuncia y una visión luminosa de esperanza.

Isaías 54:11 dice: “…¡Oh pobre tempestuosa, la que no fue consolada! He aquí que yo cimentaré tus piedras con carbunclo, y sobre zafiros te fundaré…”

En medio de esa realidad convulsionada, él describe la injusticia y el sufrimiento, pero también anticipa una reconstrucción profunda.

En el versículo siguiente leemos: “…Haré tus ventanas de jaspe, y tus puertas de piedra carbunclo, y todo tu cerco de piedras preciosas…”

Esto no es solo poesía. Es una declaración profética, tras la oscuridad vendrá la luz y esa traerá belleza, seguridad y permanencia.

Las piedras preciosas en los marcos, es un símbolo de una tierra firme, renovada, sagrada.

El profeta continúa diciendo (54:14) “…Con justicia serás establecida; te alejarás de la opresión, porque no temerás, y de la ruina, porque no se acercará a ti…” .

La belleza poética de esas piedras no es solo adorno. Nos advierte que de nada sirven los ornamentos si son pura fachada. Lo que realmente nos protege y da sentido es la justicia, la verdad, la integridad interior.

Ya en el capítulo (55:1), el mensaje se vuelve más directo, más universal: “…¡Oh! Todos los que tenéis sed, id a beber agua; y los que no tenéis dinero, andad, comprad y comed…”

Isaías nos dice que la seguridad no se construye desde la apariencia, sino desde la grandeza espiritual. La verdadera plenitud no se compra ni se aparenta, se encuentra cuando uno se conecta con lo más profundo de su alma.

“…¿Por qué gastar dinero en lo que no es pan y vuestro trabajo en lo que no sacia? ́ (55:2) nos pregunta el profeta. ¿Dónde ponemos realmente nuestra energía? ¿Para quién vivimos? ¿Qué alimenta realmente nuestra alma?

Estas palabras, escritas hace miles de años, parecen hablarnos hoy.

En tiempos donde resurgen los discursos de odio que creíamos enterrados, donde intentan hacernos creer que nuestra seguridad se tambalea, recordamos que el pueblo de Israel, a pesar del dolor, sigue de pie. Con familias partidas por la violencia, con comunidades marcadas por el miedo, seguimos buscando consuelo. Y lo encontramos, en nuestra memoria, en la fe, en la esperanza.

Es esa la llama de luz que sigue encendida.

Tenemos señales, tenemos fuerza. Elegimos vivir con la cabeza en alto, alzando la voz. Elegimos la vida, la justicia y la paz.

En este Shabat, pensemos que nuestra neshamá (alma) solo estará completa cuando dejemos de buscar afuera lo que solo se encuentra adentro. Que no necesitamos máscaras ni fachadas. Que el ropaje de nuestra alma será fuerte si está hecho de verdad, de compasión, de conexión. Solo así encontraremos la paz.

Shabat Shalom.
Bring them home now.
Am Israel Jai.
Susy Lapilover

Haftara Ekev

“Una promesa grabada en nuestras manos”.
por Seba Cabrera Koch.

Comentario a Haftará Ekev: Yeshayahu (Isaías) 49:14 – 51:3

Se dice que el tzadik Rabí Menajem Mendl de Rimanov, interrumpió en una ocasión la lectura de la Torá ante un pasuk que mencionaba los males y aflicciones que caerían sobre el Pueblo de Israel; levantó sus manos al cielo diciendo: “¡Dueño del mundo, no nos amargues más de la cuenta! Sabes que demasiada sal echa a perder la carne; demasiados tormentos no nos mejorarán. Apiádate, D-s, de tu pueblo Israel, y no nos amargues más de la cuenta”. 1

Vivimos días en que la realidad nos abruma. Mientras escribo estas líneas, las noticias alertan que Irán intenta reorganizar a sus aliados en Medio Oriente y promete reactivar su programa nuclear, volviendo a situar a Israel en el centro de una creciente tensión regional.

Como si fuera poco, los medios de comunicación globales centran su miopía en la situación humanitaria en Gaza, pero las portadas de los diarios se olvidan de los secuestrados que resisten desde hace casi 700 días en condiciones inadmisibles.

El 7 de octubre de 2023 reveló la doble vara con la que se juzga a Israel, en una narrativa donde la realidad esta distorsionada, y a los ojos del mundo víctima y victimario intercambiaron roles.

Si esto no bastara, muchos no salimos de nuestro asombro e indignación al ver familiares, amigos, judíos, enarbolando consignas antisemitas con el rótulo de “crítica legítima”: no cabe en ninguno el espanto al verlos atentar contra sus propios hermanos en nombre de una ideología política, llevando la ruptura a extremos inconcebibles.

Nos estamos desangrando. Y esto ya pasó antes.

El Rabino Marshall T. Meyer decía que “el pasado está presente aquí y ahora. ¿Sabés por qué? Porque tus antecesores supieron hablar al futuro, a nosotros. Si ellos hubieran vivido sólo para su momento, (…) no podríamos escuchar los ecos de la historia”. 2

Esta semana leemos la segunda de las Sheva D’Nejamta, las siete haftarot con las que el profeta Yeshayahu consuela al Pueblo de Israel después de la destrucción del primer Templo de Jerusalem. 3

En Tishá beAv, leemos cómo la destrucción del Beit HaMikdash hizo que el Pueblo judío se sintiera abandonado. Pero en nuestra haftará, Yeshayahu insufla esperanza en el futuro: “Se apresurarán tus hijos (en retornar), (y entonces) tus demoledores y tus destructores, de ti habrán de alejarse” 4

Los Sabios del Talmud nos enseñan que no leamos banaij / tus hijos, sino más bien bonaij / tus constructores 5 : “Cuando “tus hijos”, es decir tus constructores, se apresuren en retornar, entonces “tus demoledores y tus destructores” se alejarán de ti”.

El profeta Yeshayahu profetiza ante una nación dispersa, que se siente abandonada y desamparada. Eretz Israel está desolada, sin habitantes y completamente destruida; las casas están en ruinas y los campos secos. Cuando se sienten sin esperanza alguna, D-s les dice que Él nunca los ha olvidado: “He aquí que sobre las palmas (de Mis manos) Te he grabado” 6

El Talmud 7 interpreta que así como las palmas de las manos están siempre expuestas, del mismo modo un grabado es como un sello imborrable, un recordatorio constante del pueblo de Israel para D-s.

Por eso, tras la gran destrucción que experimentaron los reinos de Israel y Iehudá, D-s consuela a Tzión y sus ruinas, prometiendo que convertirá “su desierto en paraíso, y su yermo en jardín” 8

Las profecías quizás hablen del florecimiento de una tierra enferma por el terror, el fanatismo, el odio y la injusticia, y que en los días de la Redención, volverá a convertirse en un Edén.

Aunque las noticias se empecinen en transformarlo todo en un desierto, seremos nosotros y nuestros hijos una nueva generación de constructores que trabajará para reverdecerlo y llenarlo de vida nuevamente.

Me detuve un minuto a releer el pasuk, y abrí mis manos: vi la reminiscencia de una promesa que tenían grabadas nuestros padres y nuestros abuelos en las suyas, y que un día legaron en nosotros esa responsabilidad de seguir construyendo, a pesar de todo.

“Serás un constructor. Soñarás; pero tus manos podrán hacer realidad lo que otros solo pueden imaginar. Ten confianza. Aunque estés lejos, tu corazón siempre estará aquí. Pase lo que pase, nunca, jamás, pierdas la esperanza de ser un pueblo libre en tu Tierra: Eretz Tzion Yerushalaim”. 9

Shabat Shalom umeboraj !
Seba Cabrera Koch

1 Parperaot latorá, vol. 5, p. 235. (Adaptación). Surazski, G. (2021). Fragmentos de cielo: perlas y comentarios a
los cinco libros de la Torá. Pág. 538. Buenos Aires. Ediciones Sem. Rabínico Latinoam. Marshall T. Meyer
2 Joveret: Movimiento masortí. Cita Marshall T. Mayer © 2025 Jinuj Noam.org.ar
3 Levi, Y. Haftara Ekev © 2025 Judaísmo hoy
4 Isaías 49:17
5 Berajot 64a
6 Isaías 49:16
7 Taanit 4a
8 Isaías 51:3
9 Versión libre, inspirado en el Hatikva

Parasha Ekev

Esta semana leemos la PARASHÁH EkEV, la tercera del libro DeVARIM (último libro de LaTora)

Algunos de los temas desarrollados en esta Parashah: las consecuencias de cumplir mitzvot, la conquista de la Tierra, el valor del Maná, construcción del ArcaTemporal, las segundas Tablas, Muerte de Aharon, Lectura del Shemá… entre otros temas..

EKEV, que significa TALON, nombre particular para nombrar a una porción de LaTora…… pero ya hemos escuchado en otras oportunidades acerca del TALON, no es la primera vez que se habla. Y como también sabemos que no hay palabras, ni frases, ni conceptos “casuales” en LaTora, vale el tiempo para reflexionar al respecto.

“ TALON’ como esa parte del cuerpo que estando abajo de todo y aun siendo “frágil”, sostiene toda la estructura física. Es una clara invitación a pensar en situaciones o en lugares de fragilidad o debilidad, y creo que de eso habla esta porción. Habla de pensar en esos momentos de duda, de inseguridad, de angustia. Esos tiempos que por algún motivo, se debilita la conexión con la fuente de alimentación, como si estuvieramos desconectados, sueltos, solos.

Otra traducción de las palabras “ÉkevTishmeún”, como el condicional “Si escucharan”. La palabra “Ékev” es muy inusual en este contexto, ya que para expresar un condicional en hebreo se utiliza comúnmente la palabra “Im” que se traduce como “Si”.

¿Qué nos quiere enseñar la palabra “Ékev”? Que seria “SI”….

PARASHÁ EkEV nos invita a cuidar aquellos momentos en los que nuestro TALON está en riesgo, nos enseña que toda esqueleto tiene un punto frágil o débil, todo orden tiene un punto flaco, toda estructura tiene “aquel” instante delicado.

Pero El talón es también es la situación que contacta con el piso, que apoya en el suelo, que conecta con la tierra.

Es nuestra versión mas básica o “terrenal”. Es nuestra versión reactiva, y mineral.

En esta Parasha leemos este versículo que dice: “Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, será vuestro: … desde el desierto y el Líbano…

25- Nadie os hará frente; miedo y temor de vosotros pondrá vuestro Dios sobre la faz de toda la tierra que piséis, como él os ha dicho… – DVaRiM/Deuteronomio 11:24 25-

Es IMPORTANTE, IMPORTANTISIMO saber cual es, saber como funciona, saber que lo hace quebradizo y vulnerable…

porque es a partir de ahí, cuando uno no se deja vencer, ni quebrar, ni se aleja ni se debilita.

Simplemente sacude sus temores, lame sus heridas, se levanta Y CONTINUA, sabiendo que no esta solo, que forma parte de un equipo, de un pueblo, de un proyecto…de una red

Es ese apoyo que te eyecta, te catapulta Y te eleva.

Cuida Tu EKEV, porque es el que te marca la diferencia.

Porque también es la bisagra, Es el PUNTO DE APOYO, es la capacidad de ser flexible, adaptable….“SI“ sabes reconvertirlo. “SI” estas bien plantado, “SI” partir de un buen punto de apoyo, “SI” conoces tu punto de partida, el despegue será sólido y liviano a la vez, y tendrás proyección.

Tu EKEV, igual como le sucedió a Yaakov, el te permitirá provocar TU CAMBIO, te ubicará en TU EJE y hará que te conviertas en EL PROYECTO que te llevará a ser ISRAEL… igual que nuestro Patriarca Yaakov.

En la HAFTARÁH EkEV, Ishaiahu refiere a la situación que aunque el Pueblo Judío caiga muy profundo, se mantendrá resguardado por Hashem.

Es tambien la fuente de la famosa frase “Luz para las Naciones”.

EkEV significa “a consecuencia de” o “por causa de”, “talón”.

Será que estamos en un mundo de consecuencias? será que podemos conocer las causas y las consecuencias? será que podemos construir a conciencia?… SErá

#A M I S R A E L J A I.
SHABAT SHALOM UMEBORAJ
Silvia Dvoskin

Haftara Vaetjanan

La Haftará de esta semana comienza con un mensaje simple pero poderoso: “Consuelen, consuelen a Mi pueblo”.

Venimos de Tishá BeAv, un momento del calendario judío en el que recordamos pérdidas, dolor y ruinas. Y justo después, sin demasiadas explicaciones ni condiciones, llega este llamado al consuelo. Como si nos dijeran: ya está, ya fue suficiente. Ahora es momento de sanar.

Lo más notable es que este consuelo no viene desde arriba hacia abajo. El profeta no le habla solamente a líderes, ni a sabios, ni a gente “especial”. Habla al pueblo entero. A todos nosotros. Cada uno tiene algo para aportar en este proceso de reparación. A veces con palabras, otras con silencio, con una presencia, con un gesto.

En un mundo donde hay tanto ruido, tensión y distancia, este llamado a consolar al otro –a estar presente, a acompañar, a escuchar sin juzgar– es más actual que nunca. No hay que ser terapeuta ni tener todas las respuestas. A veces lo único que el otro necesita es saber que no está solo.

La Haftará nos recuerda que incluso después de las peores caídas, el camino hacia adelante empieza con algo tan simple –y tan humano– como mirar al otro con empatía y decir: estoy con vos.

Shabat Shalom!
Sem. Martín Smith

Parasha Vaetjanan

La parashá de esta semana comienza con un diálogo, Moshé ruega a D’s poder entrar a la tierra de Israel junto al pueblo, pero D’s no le concede ese deseo, es Ioshue Bin Nun, quien cruzara el Jordán al frente del pueblo.

Pero ¿por qué Moshé insiste tanto en entrar a la Tierra?

Moshé había liberado al pueblo de la esclavitud física y mental de Egipto, le había entregado la Tora, y lo condujo durante 40 años por el desierto. Sin embargo, Moshé no se conformó con conducir a Israel a su Tierra, el deseaba ver con sus propios ojos el establecimiento de una sociedad con valores elevados en su Tierra, por lo que en esta Parashá nos recuerda los Diez mandamientos.

Sin embargo, más allá de su deseo personal, el ruego de Moshé nos transmite un poderoso mensaje, que comprendamos la importancia, el valor y el mérito que tuvieron nuestros antepasados y que tenemos nosotros hoy de tener a Medinát Israel; y llevar adelante con orgullo y compromiso la misión sagrada de cuidarla, amarla y protegerla.

Shabat Shalom!
Debi Fridman

Parasha Devarim

Detroit 1928, nace en una familia muy humilde el pequeño Joe.

Joe, crece y no tiene una vida fácil, el hombre deja la escuela, comienza a trabajar, lo echan de los mil trabajos a los que entra, termina alistándose en el Ejercito de los estados unidos, también lo echan, y se transforma en un Delincuente. Pero tampoco le va muy bien.

El hombre lo único que quería era mostrarle a su padre, quien lo avergonzaba en cual ocasión pudiera, que se podía crecer. Que el podía llegar a tener éxito.

Joe entro a trabajar como vendedor de coches y se transformó, luego de 15 años de trabajo en el Mejor Vendedor de Automóviles del Mundo.

No lo digo yo, lo dice el Record Guiness…

Logro vender mas de 13.000 autos, mas de 6 autos por día…

Quiero compartir con ustedes, 7 tips que nos regala este hombre para transformarnos en los mejores vendedores del mundo.

Fe en la venta.

Cuando uno vende lo que sea, un producto, una historia, un proyecto, debe estar seguro de lo que esta vendiendo, sino el cliente no confía.

Honestidad y Reputación.

Transformate en lo que quieras, pero jamás quieras ser alguien que no sos, para llegar a donde querés llegar.

Tu historia es lo mas importante.

Disciplina.

Se constante, estate presente, acompaña. No estires lo inestirable, no digas después me ocupo. Hacelo.

Nunca olvides el nombre de tus clientes y tus potenciales clientes.

Escucha y devolvé cada llamada.

Esforzate por estar presente en cada una de ellas.

Nunca juegues con la presión. Siempre juga con la estrategia.

¿Qué necesitan para llegar ellos a donde quieren llegar?

No digas que la lista de precios se actualiza en agosto, decí que todavía están a tiempo, y que los vas a ayudar a llegar.

y ultimo… Organización.

Sentate y planifica, que camino vas a agarrar para llegar a tu destino.

¿Qué tiene que ver esto con Dvarim?

En esta primera Parashá del último libro, aparece el vendedor mas grande de todos los tiempos, mas grande aun que el mismismo Joe Girard.

Moishe.

Empieza el nuevo libro y Moshé tenía que vender….

Termina el cuarto libro de la Tora, donde tranquilamente podría haber terminado la Tora, pero Moisés se da cuenta que tiene que vender.

Toda una historia hermosa de creación en el libro del Génesis y de pronto 400 años de esclavitud, y la épica salida de Egipto en el libro del éxodo, y luego los dos libros siguientes donde el hombre es mas fuerte que el hombre, donde deben formarse como pueblo, donde la lucha de egos se hace protagonista para llegar unas parashot atrás, y saber que Miriam fallece, Aaron Fallece, y Moisés, el Rockstar de nuestra tora, no podría entrar a la tierra de sus sueños.

Entonces el libro de Dvarim, en esta primera Parashá nos trae los 7 tips de moshe, socio de Dios, para poder vender su idea, su plan divino.

Moshé, Moisés o Moishele para los amigos, se da cuenta del enorme viaje qué ha hecho, y cómo un Zeide con su nieto sienta a su pueblo del otro lado del Jordán, mirando hacia Israel y “ele hadbarim…” “Estás son las palabras”, “esta es su historia” y entrega a toda la nueva generación, el legado de vivir la historia de sus raíces.

Y entonces los mira con fe en la venta que estaba a punto de hacer y les dice:

Sos vos. Son ustedes. Ustedes van a transformar la historia de Am Israel.

Y lo hace con Honestidad, el segundo tip. Moshé habla en 1era persona, desde lo que él vio, escucho y sintió. No vende historias de otros.

Con Disciplina, A partir de este momento entrega la Tora paso a paso para cumplir con lo que Dios había prometido. Y Jamás se olvida del nombre de los suyos.

Moshé contesta el teléfono del Pueblo de Israel, en cada oportunidad a lo largo del libro de Dvarim, el libro de las palabras.

Moshé se entrega al pueblo no desde la presión sino desde la estrategia.

Es ángel, es fuego, es serpiente, es enfermedad y es sanación.

Se transforma en lo que hiciera falta para que lo puedan ver y entonces comprar su idea.

La idea de futuro.

Moshé Organiza.

Transforma a los hebreos Individuales en pueblo, y es así que a partir de mañana empodera y empieza a pasar la posta.

A partir de mañana, Moshé regresa a la historia del pueblo para transformarse en el vendedor numero uno, de la idea en conjunta, planeación y ejecución, del mejor plan de futuro que alguna vez podíamos imaginar.

Busquemos cuáles son nuestros 4 libros, cuáles son nuestras historias, nuestros Egiptos y nuestras tierras prometidas. Porque Somos lo que somos.

Con nuestros aciertos, desaciertos. Con nuestras fortalezas y debilidades.

Que están vendiendo? Que han venido a vender esta noche? O mejor aún, ¿Cuáles historias van a contar a partir de esta noche, para empoderar y abanderar a los que vienen y a los que van a venir?

Lo mas importante, es estar convencidos de que podemos transformarnos en los mejores vendedores, de nuestras historias.

Y de esa manera, caminar hacia el mejor futuro que nos podamos imaginar.

Shabat Shalom HuMevoraj.
Sem. Brian Bruh