Skip to content

Parashat Ki Tetze

¿Qué lugar deseamos ocupar como humanidad en la Creación?

¿Construcción o destrucción?

Una de las preocupaciones centrales de la actualidad, es qué lugar ocupa el Ser Humano en el ecosistema. Si bien la ecología aparenta ser una ciencia moderna, mucho podemos aprender desde la Torá de ella. Nuestras fuentes no dejan de remarcar la importancia del cuidado del medio ambiente.

Un conocido pasaje talmúdico (Sanedrín 38a) pregunta ¿Por qué el hombre fue la última creación Divina?. Dos respuestas diferentes se presentan: 1)Para que cuando se vuelva soberbio recuerde “Que hasta un mosquito fue creado antes que él”. 2) Otros, en cambio, dicen: El ser humano es el invitado de honor en la creación: “se parece a un rey de carne y hueso que construyó un palacio, lo amueblo, preparó la cena y después hizo ingresar a los invitados”.

Estas dos perspectivas tan diferentes, coinciden con dos enfoques ecologistas.
La ecología biocéntrica rechaza colocar al hombre en el centro del mundo (hasta un mosquito fue creado antes que el ser humano) y lo considera simplemente una especie más dentro del sistema. Por otra parte, la ecología antropocéntrica ve al ser humano como el encargado de administrar los recursos naturales del mundo (el invitado de honor), y debe hacerlo en forma responsable, sabia y cuidadosa.

Esta tensión creativa entre ambos enfoques, que se refleja claramente en los pasajes citados, ha permitido el desarrollo de una serie de normas que nos llaman a actuar en forma humilde y responsable aprendiendo a tomar conciencia del impacto que nuestro proceder genera en el ecosistema. Ya vemos hoy consecuencias: incendios, sequias, inundaciones, sismos etc. El agresivo desarrollo tecnológico y el crecimiento poblacional, el abuso y mal uso de los recursos naturales; encienden alarmas en diversos sectores vitales de la naturaleza. Es imperativo releer las normativas de la Torá para garantizar la viabilidad de la vida humana en las próximas generaciones.

Algunos de los principios básicos del enfoque ecológico del judaísmo aparecen en Parashat Ki Tetzé:

  • La mitzvá que prohíbe tomar a la madre del nido junto a sus crías. (Deut. 22:6-7). Najmánides (España, siglo XIII) señala que esta ley no sólo tiene un propósito educativo, enseñar a evitar la crueldad y tener un corazón compasivo, sino también garantizar la continuidad de la especie.
  • La mitzvá que prohíbe ciertos cultivos combinados (22:9) que, como expresa Ibn Ezra (España, siglo XII), tiene por objetivo el salvaguardar cada especie.
  • La obligación de enterrar el cadáver de un bandido antes del anochecer (21:22-23) que pretende evitar la polución del aire causada por la putrefacción del cuerpo.
  • Las instrucciones referidas a la higiene del campamento y al tratamiento de los excrementos (23:13-14)

Estas mitzvot junto con tantas otras: el año sabático, la prohibición de derribar árboles frutales, etc. encierran un mensaje muy actual y poderoso sobre la necesidad de actuar responsablemente en la conservación y el cuidado del ecosistema, del lugar en el cual habitamos.

Somos responsables todos y cada uno de nosotros, donde sea que estemos, el procurar concientizarnos de la mejora de nuestras conductas en lo que hace al cuidado ecológico del mundo, para vivir en un lugar mejor, y dar testimonio constante de la presencia Divina y nuestra tarea de Tikun Olam.

Sepamos que no debe quedar en palabras, sino en hechos.

Shabat Shalom Umeboraj
Rab. Sarina Vitas

Compartir

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Iamim Noraim
2022-5783

Te invitamos a ser parte de este Minian, para seguir viviendo y construyendo Amijai

Conocé nuestras propuestas

×