Parasha Ki Tavo

Parashat Ki Tavó
פרשת ‘כי תבוא’

La parashá de esta semana presenta una serie de bendiciones y maldiciones que el pueblo de Israel debe aceptar al entrar en la Tierra Prometida. Seis de las tribus se ubican en el monte Grizím y seis de las tribus se ubican en el monte Eivál, mientras los levitas permanecen en el valle y proclaman las bendiciones y las maldiciones. Frente a cada una, el pueblo responde: “Amén”.

Esta alianza representa una nueva etapa en la relación entre D’s y el pueblo de Israel. Ya no se trata solamente de un momento extraordinario, como la revelación en el Monte Sinaí, sino de una relación que debe manifestarse en la vida cotidiana. La presencia de D’s se encuentra también en la manera en que las personas construyen su sociedad: en la justicia, la paz, la responsabilidad, la solidaridad y el respeto por los demás.

Entre las distintas prohibiciones que aparecen en la parashá, hay dos que se relacionan especialmente con la justicia social. Una de ellas dice: “Maldecido sea quien extravía a un ciego en el camino”. Los Sabios entendieron que esta enseñanza no se refiere únicamente a una persona que no puede ver, sino también a quien carece de conocimientos o experiencia en determinado tema y, por eso, puede ser fácilmente engañado.

La segunda prohibición establece: “Maldecido sea quien tuerce la justicia debida al extranjero, al huérfano y a la viuda”. Se trata de una advertencia contra el abuso hacia quienes se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.

Lo que la Torá nos enseña en esta parashá es que la bendición o maldición de una sociedad depende, en gran medida, de la manera en que tratamos a nuestro prójimo, y en especial a quienes tienen menos posibilidades de hacerse escuchar.

Construir una sociedad mas justa es una responsabilidad de todos.
Shabat shalom!

Debi Fridman

Haftara Ki Tavo

Levantarse aun cuando no tengas fuerzas

¿Alguna vez sentiste que ya no tenías fuerzas para levantarte y sin embargo, de algún modo, lo hiciste?

Esta semana leemos Ki Tavó, que significa “cuando entres”, y su Haftará, tomada del profeta Isaías, comienza con unas palabras que parecen hablarnos directamente: “…Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz…” Isaías 60:1

Hay momentos en la vida en los que levantarse parece sencillo. Pero hay otros en los que levantarse cuesta mucho.
Cuando algo nos duele, cuando una pérdida nos deja vacíos, cuando una decepción nos golpea, cuando las cosas no salieron como esperábamos o simplemente cuando estamos cansados de luchar, puede llegar un momento en que sentimos que ya no tenemos fuerzas.
Y justamente entonces Isaías dice: “Levántate”.
No dice que olvides lo que pasó, que no llores o que no tengas miedo. Simplemente dice: “Levántate”.

Esta es la sexta de las Siete Haftarot de Consolación que nos acompañan desde después de Tishá BeAv hasta Rosh Hashaná. Comenzamos ese camino recordando destrucción, dolor y pérdida y poco a poco las palabras de los profetas nos van llevando hacia otro lugar.
De la oscuridad hacia la luz.

Quizás no sea casual que, cuando ya estamos acercándonos a Rosh Hashaná, aparezca esta imagen.

Porque un nuevo año no significa que todo lo que vivimos desaparezca.
Llegamos a él con nuestra historia, con nuestros aciertos y nuestros errores, con las personas que están y con las que ya no, con sueños cumplidos y también con aquellos que quedaron en el camino.
Pero por fin llegamos.

Y a veces llegar ya significa habernos levantado muchas más veces de las que recordamos.

Tal vez por eso Isaías no espera que primero tengamos fuerzas para decirnos que nos levantemos. Nos invita a hacerlo aún desde nuestra fragilidad.
Porque quizás la fuerza no siempre aparece antes de levantarnos.
Quizás algunas veces la encontramos después de haber dado el primer paso.

Todos conocemos alguna oscuridad.
Cada uno la suya. Y cuando estamos dentro de ella puede parecernos que nunca va a terminar. Sin embargo, esta Haftará nos recuerda que ninguna noche permanece para siempre. Nada es eterno. La luz puede volver.

Tal vez sea diferente de la que imaginábamos o llegue más tarde de lo que hubiéramos querido. Pero siempre aparece.

Estamos cerca de Rosh Hashaná, un tiempo que vuelve a ofrecernos la posibilidad de mirar nuestra vida y preguntarnos qué queremos cambiar, qué necesitamos dejar atrás y hacia dónde queremos caminar.

Quizás no necesitemos tener todas las respuestas; tampoco necesitemos sentirnos fuertes.

A veces alcanza con animarnos a levantarnos una vez más.

Y quién sabe… Tal vez esa pequeña luz que empezamos a ver sea simplemente el comienzo de una nueva etapa. Shabat Shalom.

Susy Lapilover
Am Israel Jai

Parasha Ki Tetze

Hay momentos en la vida para los que uno se prepara durante mucho tiempo. Los imagina, los espera, hace cuentas, piensa cuánto falta.

Y es raro, porque cuando finalmente llegan, uno descubre que aquello que parecía una llegada era, en realidad, una salida.

Terminás algo y empieza otra cosa. Te recibís y ahora tenés que ejercer. Dejás un lugar conocido y aparece otro que todavía no sabés bien cómo va a ser. Crecés y, junto con algunas alegrías, empiezan a aparecer también nuevas responsabilidades.

Ki Tetzé , “cuando salgas”. No cuando llegues.

Como si la Torá nos dijera, está muy bien todo lo que aprendiste, todo lo que estudiaste, todo lo que construiste hasta acá. Pero ahora viene la pregunta más difícil:

¿Qué vas a hacer con todo eso cuando salgas?

Porque afuera aparece la vida real.

Y todos tenemos momentos de Ki Tetzé. Momentos en los que algo que esperamos durante mucho tiempo finalmente llega y, de golpe, entendemos que no era el final.

Era el comienzo de otra cosa.

Quizás por eso la pregunta no sea solamente a dónde queremos llegar, sino:

¿Quiénes vamos a ser cuando nos toque salir?

Shabat Shalom
Sem. Mati Bomse

Haftara Ki Tetze

“El mensaje de Identidad y esperanza”, por Seba Cabrera Koch.

HAFTARÁ SHLAJ LEJÁ – Comentario a Yeshaiahu / Isaias 54, 1–10

El profeta Yeshaiau, Isaias, es conocido como el mayor proveedor de Haftarot en el Tanaj. Cerca de un tercio de todas las Haftarot (las porciones de los profetas que leemos en Shabat, tras la lectura de la Parashá de la semana) fueron tomadas del libro de Yeshaiahu.

Enseñan nuestros Sabios que Yeshaiahu tuvo el mérito de establecerse como el profeta del consuelo: “Quien ve (el libro de) Yeshaiahu en un sueño, esperará consuelo” (Talmud Babli, tratado Berajot 57b). Los Sabios explicaron que él tuvo este mérito porque se ofreció voluntario para su misión profética diciendo “Aquí estoy yo, envíame a mí” (Isaías 6:8), mientras que los otros profetas retrocedieron ante la pesada carga y no estaban ansiosos por asumirla.

A lo largo del tiempo y el espacio, los judíos hemos ideado y encontrado rituales para marcar los periodos y momentos importantes de nuestras vidas, permitiéndonos encontrar lo sagrado en cada instante que nos habita. Al reflexionar en este mes de Elul, en camino hacia los iamim noraim, nos atraviesan rituales y prácticas, en una memoria colectiva sigue influyéndonos como Pueblo.

Según el historiador Yosef Yerushalmi (1932-2009), la fuerza de la memoria colectiva judía se debe a que reforzamos la memoria a través del ritual: el ritual es justamente la forma en que conservamos y revivimos la memoria colectiva de nuestra familia, la cercana y la extensa, adoptamos textos, momentos, sabores y melodías que nos quedan grabadas en la memoria.

“Amigos queridos. Amigos todos”, diría nuestro Rabino y Maestro Alejandro Avruj, “dicen los místicos que cada mañana D-s crea un ángel único y especial detrás de cada una de las pequeñas hierbas del campo, que se acerca y le susurra: “Y ahora… ¡crece!”.

Consolar, para Yeshuaiau, no es contemplar el pasado y aquello que no podemos recuperar; es un acto de construcción de futuro. Así como la pequeña hierba necesita el susurro diario del ángel para desplegar su potencial, nosotros necesitamos del ritual y de la memoria comunitaria para no olvidar quiénes somos ni hacia dónde caminamos.

En estos días de teshuvá, el gran desafío es poder atrevernos a responder “Aquí estoy yo”, como lo hizo Yeshaiahu, y transformarnos en los artifices de nuestra propia historia. Porque así como el profeta fortaleció a nuestros antepasados, seguirá haciéndolo en las generaciones venideras, llevando un mensaje de identidad y esperanza para todo Am Israel.

Shabat Shalom amigos!
Sebastián Cabrera Koch