Parashat Ki Tavó
פרשת ‘כי תבוא’
La parashá de esta semana presenta una serie de bendiciones y maldiciones que el pueblo de Israel debe aceptar al entrar en la Tierra Prometida. Seis de las tribus se ubican en el monte Grizím y seis de las tribus se ubican en el monte Eivál, mientras los levitas permanecen en el valle y proclaman las bendiciones y las maldiciones. Frente a cada una, el pueblo responde: “Amén”.
Esta alianza representa una nueva etapa en la relación entre D’s y el pueblo de Israel. Ya no se trata solamente de un momento extraordinario, como la revelación en el Monte Sinaí, sino de una relación que debe manifestarse en la vida cotidiana. La presencia de D’s se encuentra también en la manera en que las personas construyen su sociedad: en la justicia, la paz, la responsabilidad, la solidaridad y el respeto por los demás.
Entre las distintas prohibiciones que aparecen en la parashá, hay dos que se relacionan especialmente con la justicia social. Una de ellas dice: “Maldecido sea quien extravía a un ciego en el camino”. Los Sabios entendieron que esta enseñanza no se refiere únicamente a una persona que no puede ver, sino también a quien carece de conocimientos o experiencia en determinado tema y, por eso, puede ser fácilmente engañado.
La segunda prohibición establece: “Maldecido sea quien tuerce la justicia debida al extranjero, al huérfano y a la viuda”. Se trata de una advertencia contra el abuso hacia quienes se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.
Lo que la Torá nos enseña en esta parashá es que la bendición o maldición de una sociedad depende, en gran medida, de la manera en que tratamos a nuestro prójimo, y en especial a quienes tienen menos posibilidades de hacerse escuchar.
Construir una sociedad mas justa es una responsabilidad de todos.
Shabat shalom!
Debi Fridman









