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Haftara Behar-Bejukotái

En la primera de las Parashot de esta semana, Parashat Behar, aparece el Iovel, el año del jubileo. Cada 50 años, la Torá dice que toda la tierra vuelva a sus dueños originales, que los esclavos sean liberados, y que el sistema económico se reinicie.

Casi como una especie de botón rojo que devuelve dignidad, justicia y equilibrio.

Suena utópico. imaginate despues de tanto trabajo y de construir tu casa tener que devolverlo todo, pero no lo es. Es una advertencia divina: “Ki li ha’aretz – porque Mía es la Tierra” (Vayikrá 25:23).

No es tuya. No es mía. Ni del banco, ni del terrateniente, ni del político de turno.

Es del Kadosh Baruj Hu.
Y entonces me hago la pregunta:
¿Qué parte de “no es tuyo” a lo largo del tiempo, no entendimos?
¿Cómo llegamos, como sociedad, a convencernos de que acumular es un derecho absoluto, aunque al lado haya gente revolviendo la basura?
¿Qué nos pasa como judíos, como argentinos, como seres humanos, que naturalizamos la injusticia, que convivimos con ella como si fuera normal.

Miremos nuestra Argentina.
Un país con los recursos para alimentar a 400 millones de personas pero donde millones no comen todos los días.
Un país con libertad para estudiar y crece pero donde los chicos abandonan la escuela porque necesitan trabajar.
Un país con leyes, pero sin justicia.
Con democracia, pero sin diálogo.

Y las frases más habituales en nosotros son: “Yo con la política no me meto.” “No es mi problema.” “Es Argentina es así”

Pero la Torá sí se mete. Si le importa.
Behar no es un texto espiritual. Es un llamado político, social, económico y moral que nos dice que lo injusto no es inevitable. Lo injusto es intolerable.

Y desde esa voz antigua, también miramos a Israel hoy.
Un país real. Complejo. Amado y Herido.
Donde el alma del pueblo judío está en juego todos los días.
Cuando el mundo entero pone en duda su derecho a existir, nosotros si nos metemos, si es nuestro problema.
Cuando niegan o banalizan la Shoá, cuando se secuestran bebés judíos y se los justifica en nombre de una causa, cuando la ignorante, violenta y payasa de Vanina Biasi justifica el 7 de octubre y aun asi increibleimente consigue su banca nosotros no podemos titubeamos, saltamos y denunciamos, como corresponde. Cuando el terror disfrazado de Free Palestine aparece a infundir miedo, no nos quedamos de brazos cruzados.
Pero también:
Cuando dentro de Israel hay corrupción, exclusión o fanatismo religioso, nosotros tampoco podemos justificarlo.
“Ki li ha’aretz” – la tierra es del KBH, ni de los extremistas, ni de los mezquinos, ni de los candidatos ni de nadie.
Cada 50 años, había que soltar.
Tenías que dejar ir. Perdonar deudas. Liberar esclavos.
¿Por qué?
Porque si no frenás, te volvés el faraón.
Hoy no hay año de Iovel en el calendario, pero nos viene bien un Iovel espiritual.
Un reset. Un reinicio.

  • En cómo tratamos al otro.
  • En cómo aceptamos la pobreza como si fuera parte del paisaje.
  • En cómo nos relacionamos con el Estado, con la política, con el poder.
  • En cómo hablamos de Israel: con amor pero también con responsabilidad.

Para que este país, Israel y este mundo, tengan el futuro prometedor que nos merecemos, tenemos que volver a mirar para arriba.
No al dólar.
No los likes.
A los valores de quienes somos, de nuestros pasados y nuestros futuros.
Vinimos a crear paz. A construir un país. A reclamar justicia. A enseñar Torá.
Y si después de esta mensaje, alguien se incomoda, se enoja, se sacude, se siente interpelado…
Entonces el Iovel ya empezó.

Shabat Shalom para todos.
Am Israel Jai.
Sem. Brian Bruh

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