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Parashat Vaera

El proceso de todas las cosas

“ Y he recordado mi pacto”, dice el texto (6:5). Dios recuerda el pacto que hizo con nuestros patriarcas, de hacer de Israel una nación grande que heredaría la tierra de Canaan para hacer de ella su hogar.

Había llegado el momento de hacer realidad esa promesa, luego de todas las vicisitudes que atravesaron los hebreos, encarnadas por los hijos de Iaacov y los años de esclavitud.

Al igual que un diamante o un buen vino, que para emerger su belleza necesitan atravesar por un proceso de opresión y transformación, del carbón o de la uva respectivamente, los hebreos necesitaron cuatrocientos años en Mitzraim bajo una tensión enorme que los llevaría a convertirse en la nación merecedora de recibir la Tora.  

Pero mientras ese proceso sucede, ni el carbón, ni la uva, ni los hebreos sabían en lo que se convertirían. En el mientras tanto, lo único que se siente es opresión y desesperanza. Ashem, consciente de este sentimiento, decide revelarse y cumplir su promesa a través de Moshe y Aaron.

Este proceso no es mágico, necesita ser atravesado. Primero hay que convencerse de querer atravesarlo, plantear el objetivo, recordarlo como nos muestra esta parasha.

Al primero que había que convencer era a Moshe, quien sería el líder encargado de llevar adelante el plan. Aún con todas las demostraciones que había tenido de la potencia divina, seguía sintiendo que ni los hebreos ni el faraón lo escucharían.

Es interesante que aun sabiendo que los procesos no son mágicos, Dios decide encarar este convencimiento a través de un “duelo” entre Él y los magos de Egipto, desencadenando una serie de fenómenos naturales cuasi mágicos, Dios va mostrando su superioridad y dominio sobre todas las cosas. Entonces, nos cuenta esta porción de la Tora, aparecen las plagas en Egipto, que tienen como objetivo ablandar el corazón del Faraón para que les permita liberar a los hebreos.

Es muy interesante analizar cada plaga en particular y el papel que juega cada una con su singularidad y detalles, allí descubriríamos coma cada una  de ellas es un escalón más de este proceso de convencimiento que necesitaban todos los actores de esta historia. Moshe como líder de esta hazaña, el Faraón y Egipto reconociendo la grandeza de el Único Dios, y los hebreos recuperando la fuerza para emprender el viaje hacia su destino.

Dios que había permanecido bastante callado, como dando el tiempo necesario para que esta transformación ocurra, ahora se revela y muestra toda tu potencia.

Las plagas de Egipto pueden verse como un castigo al pueblo egipcio y a sus gobernantes por haber esclavizado a los hebreos o puede verse como una serie de sucesos que iban contribuyendo a construir una confianza que les permitiría en algún momento alcanzar la fuerza necesaria para asumir lo nuevo.

Muchas veces “las plagas” de nuestra vida cotidiana son tan duras y pesadas que no nos permiten ver que son la condición para encontrarnos con nuestra fuerza interna. Tal vez lo que esta parasha nos enseña es a recordar el objetivo y entender que todas las cosas necesitan su proceso.

Que tengamos todos la fortaleza para resistir la tensión de la vida, conscientes del sentido y que detrás de todo esta Ashem, con la promesa eterna de que seamos capaces de conquistar nuestra tierra prometida.

Shabat shalom
Grace cobe

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