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Parashat Vaera

Después de discutir con Dios por una semana, Moisés finalmente decide ir a enfrentarse al Faraón. Conociendo sus dificultades en hablar busco a su hermano como complemento y formaron un equipo exitoso por los siguientes 40 años. Fueron a ver al pueblo de Israel y los convencieron de que a través de ellos y con la ayuda de Dios, se terminaría la terrible esclavitud.

Tenía el respaldo de Dios, tenía todas las instrucciones sobre qué hacer, tenia el equipo para acompañarlo. Tenía lo que hacía falta para que todo le salga bien. No solo eso, sino que hizo todo bien. Siguió al pie de la letra todas las instrucciones que le había dado Dios.

Es verdad, tenía dudas. Pero quien no tuvo dolor de panza antes de rendir un examen difícil, o antes de una reunión importante que te puede cambiar la vida. Dijo: “Yo no puedo!”, “Los Israelitas no me van a creer”, “El faraón nunca nos va a permitir”. Incluso al final de la parashá pasada volvió a discutir con Dios: “Por qué le haces mal a este pueblo? ¿Por qué me haz enviado? Desde que vine están mucho peor”. Pero igualmente siguió adelante y volvió a ver al Faraón.

A pesar de seguir todas las instrucciones de Dios, y hacer todo tipo de milagros no lograba su objetivo. Tuvo 9 reuniones con el Faraón y en todas volvió sin un resultado exitoso.

Aquí hay un mensaje perdurable. El liderazgo, aún el del más alto nivel, frecuentemente está signado por el fracaso. Todos los grandes lideres tuvieron grandes fracasos antes de ser lideres exitosos. Lo que tuvieron en común es que no tomaron el fracaso como definitivo sino como un aprendizaje necesario para llegar al éxito.

Un ejemplo de esto es el del conocidísimo WD-40. En 1953 el norteamericanoNorm Larsen invento el aceite WD-40 que todavía se usa en los talleres para aflojar tornillos, como antioxidante y muchas funciones mas. Lo increíble de la Historia es que le puso WD-40 porque las primeras 39 formulas habían fracasado y fue recién en el intento 40 que logró el producto que sigue vigente hasta hoy. No escondió sus fracasos, sino que los uso como marca de su producto, y todavía hoy sigue liderando el mercado.

Las derrotas, las demoras y las decepciones, duelen. Le dolieron a Moshé. Por lo tanto, si en alguna ocasión nos sentimos desmoralizados y desanimados, es importante recordar que hasta los más grandes personajes fracasaron. Lo que los hizo grandes fue que persistieron.

El camino al éxito pasa por muchos valles de fracaso. No hay otra vía posible. Hay que seguir intentando.

Shabat Shalom
Fabian David Holcman

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Iamim Noraim
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