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Parashat Tetzave

Esta semana en nuestra obra favorita “Torá”, a nuestro protagonista le dicen: “Te molesto un segundito por acá, te me corres del plano”. Sí, amigos y amigas, por primera vez (y última) nuestro amigo Moshe o Moisés no aparece mencionado en la parashá. No olvidemos que desde Shemot hasta Devarim tiene el protagónico.

El guión es muy interesante porque la comunicación está dirigida a Moshe pero no lo menciona. Una de las primeras líneas de “Tetzave” (nuestra parashá de la semana) le pide a Moshé diseñar prendas de honor para su hermano Aarón, el Sumo Sacerdote (Cohen HaGadol). Estas prendas debían ser diseñadas por los mejores y más finos artesanos, con la mejor lana teñida de rojo, púrpura y azul de la época, y adornada con oro y gemas (“maase joshev”, un vestido artesanal tal como lo describe la Torá). No sólo le instruyen a Moshe vestir a su hermano con estas prendas, sino que también se le ordena que haga lo mismo con sus cuatro sobrinos, los hijos de Aarón: deben vestir con ropa sacerdotal. Tengamos en cuenta que los propios hijos de Moshe no han sido designados para el liderazgo (ni lo serán).

Básicamente, a Moshe lo invitan a que se despoje por un rato del protagónico, de su ego. Le piden que nombre y honre a su hermano y a los hijos de su hermano con prendas cuyo único fin son “honrar y enaltecer” (Shemot 28:2).

Creo que acá, una vez más, está la idea de que nuestra tradición nos enseña a poder salir de nosotros para construir algo para otro. La lección es que aquello que entregamos debe ser tan valioso como si fuera algo de uno mismo. Porque a veces, a la otra persona le establecemos prioridades y/o calidades; a veces no damos lo que uno mismo se daría a sí. Acá el pedido vino de D´s, pero si no hubiera sido así, ¿qué hubiera pasado? ¿Acaso D´s necesita prendas o túnicas importantes para sus servicios? ¿O es más un desafío para probar cuán dispuestos estamos a dar lo mejor, aunque no sea para uno o para el beneficio propio?

Nos enseñan nuestros sabios en Eruvin 13b: “Cualquiera que se humilla, el Santo, Bendito Sea, lo exalta, y cualquiera que se exalta a sí mismo, el Santo, Bendito sea, lo humilla. Cualquiera que busca la grandeza, la grandeza huye de él, y, a la inversa, Al que huye de la grandeza, la grandeza le busca.”

Alguna vez leí una frase que dice “donde no hay ego, no hay amenaza”. Comparto, en parte, la idea, pero también pienso que donde no reina el ego, donde no somos siempre lo principal, hay cambios, hay construcción, hay otredad y hay especialmente, humanidad. Hilel decía:  “Si yo no estoy para mí, ¿quién lo está? Y si sólo estoy para mí, ¿qué soy? Y si no es ahora, ¿cuándo?”. Hilel, Pirkei Avot 1:14

¡Shabat Shalom!
Wally Liebhaber

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