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Parashat Mishpatim

Cuentan que Martin Buber dijo una vez que si nos tocase vivir a nosotros en la época bíblica, respetando las leyes de la Torá, como en la parashá de esta semana que dice: “ojo por ojo”,  todos ya estaríamos ciegos.

Algunos opinan que parashat Mishpatim representa un  estado espiritual y emocional contrario al de parashat Itró que contiene los diez mandamientos y relata acerca del momento único y especial del encuentro entre Dios y el ser humano  en Sinaí.

La parashá de esta semana,  no trae mandamientos tan elevados quizás, y si son las obligaciones cotidianas para la construcción de una sociedad humana buena, justa y compasiva.

Es el contraste entre sentimiento y rutina, entre lo extraordinario y lo usual y cotidiano.

La propuesta de la Torá que juega entre las dos posibilidades es muy interesante. No podemos estar siempre arriba, viviendo lo extraordinario y soportando tanta carga emotiva.

La Torá nos dice que Dios bajó y dejo los mandamientos más elevados y nos dejó también normativa para construir un edificio concreto y estable, de leyes y antecedentes para guiarnos.

Hay una mitzvá que es mencionada dos veces en esta parashá.

 “Y al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto” (Éxodo 22:21)

 “Y no angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto” (Éxodo 23:9)

La prohibición de afligir al extranjero o engañarlo se repite en la Torá muchas veces más. Y también no torcer el juicio, amar al extranjero, y todas las veces está escrito: “porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto”  

De aquí aprendemos que hay una relación directa entre el vínculo que el pueblo de Israel debería dar a los que quieren ser parte de él y entre la propia historia.

La Torá se vincula positivamente con el ser extranjero y los extranjeros. Nada más ni nada menos que treinta y seis veces se nos ordena, que debemos relacionarnos positivamente con el extranjero.

Nejama Leibovitz señala que el verbo oprimir y afligir también aparece en la revelación del capítulo 3 con la zarza ardiente. Allí Dios le dice a Moshé: “El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión y angustia con que los egipcios los oprimen” (Éxodo3:9)

Según esta gran maestra y estudiosa de la Torá,  la utilización del mismo verbo,  viene a insinuar que cuando leemos en la Torá sobre la prohibición de oprimir y producir angustia al extranjero, también recordamos la propia vivencia de opresión y angustia como extranjeros.

Ella explica que a veces aparece concretamente: indicando: ¿sabes por qué no debes hacer  eso? porque vos fuiste extranjero, y otras, esta insinuado y casi oculto en el lenguaje.  

Muchas veces creemos que la opresión se ve a simple vista pero hay más de una forma de opresión. Por ejemplo está legislado que no hay que oprimir verbalmente, pero tampoco con dinero.

Si tenemos un parámetro para nosotros mismos,  no podemos no usarlo y aplicarlo para con los demás. En definitiva, como lo enseñaba el maestro Hilel: “No hacer al otro lo que no te gusta que te hagan a ti”.

Shabat Shalom uMevoraj!
Rabina Judy Nowominski

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