
En Parashat VaYakhel, encontramos un pasuk muy especial que parece un simple detalle técnico de la construcción del Mishkán, pero en realidad nos deja una enseñanza profunda:
“Él hizo la fuente de cobre y su base de cobre, con los espejos de las mujeres que se reunían a la entrada de la Tienda de Reunión.” (Shemot 38:8)
Este pasuk nos cuenta sobre la construcción del Kior, la fuente de agua utilizada por los Cohanim para purificarse antes de servir en el Mishkán.¿Por que utilizar como material para su fabricación el cobre proveniente de los espejos de las mujeres de Am Israel?Los espejos suelen estar asociados con la vanidad y el materialismo, representando el ego y la superficialidad. Entonces, ¿por qué un objeto tan ligado a la apariencia externa se convierte en un elemento central del Mishkán?
Existen varios Midrashim que nos explican el motivo. En uno de ellos se nos cuenta que cuando Moshé vio que las mujeres traían sus espejos como donación, al principio quiso rechazarlos, porque los consideraba un símbolo de deseo y belleza física. Pero el kadosh Baruj Hu le dijo que los acepte ya que estos espejos fueron utilizados con un propósito santo y sagrado.
Durante la esclavitud en Mitzraim, los hombres de Bnei Israel estaban agotados y desesperanzados. La dureza del trabajo los llevaba a perder toda motivación para formar familias. Las mujeres, usaban estos espejos para seducir a sus esposos de manera positiva, para despertar en ellos la esperanza y el deseo de continuar el pueblo de Israel. Estos espejos, que podrían haber sido símbolo de vanidad, se transformaron en herramientas de resiliencia y fe. Fueron instrumentos de amor, de continuidad y de construcción del futuro de Am Israel.
Por otro lado, el Kior, la fuente que se hizo con estos espejos, tenía un propósito muy especial: la purificación de los Cohanim antes de servir al Kadosh Baruj Hu. Cada vez que un Cohen se lavaba las manos y los pies en el Kior, se reflejaba en el cobre pulido, como en un espejo. Esto simboliza que antes de acercarse a lo sagrado, uno debe mirarse a sí mismo, reflexionar sobre quién es y qué representa. Así como las mujeres usaron los espejos para despertar la vida y la fe, el Kior servía para que los Cohanim se vieran a sí mismos y se prepararan espiritualmente para su misión.
En nuestra vida, muchas veces nos enfrentamos a la pregunta: ¿Cómo usamos nuestras herramientas? Un espejo puede ser un objeto de superficialidad o puede ser un medio para la conexión y la continuidad. Así también, nuestras posesiones, talentos y recursos pueden usarse de forma egoísta o pueden ser elevados y transformados en algo sagrado.Las mujeres en el desierto nos enseñaron que la belleza y el amor pueden ser caminos de santidad. El reflejo en el espejo no es solo físico, sino también espiritual: ¿Cómo nos vemos a nosotros mismos? ¿Cómo usamos nuestros dones para construir algo más grande?
Así como el Kior nos recuerda la importancia de la introspección antes de entrar en el servicio divino, también nos invita a preguntarnos cada día: ¿Qué reflejo quiero ver en mi vida? ¿Estoy usando mis herramientas para conectar con lo sagrado?
Los espejos de las mujeres de Israel nos enseñan que la belleza no es solo externa, sino que es un reflejo de la intención y la acción. El Kadosh Baruj Hu nos muestra que incluso los objetos más inesperados pueden convertirse en herramientas de santidad si se usan con la intención correcta.
Que podamos mirar nuestro propio reflejo no solo con ojos físicos, sino con una mirada profunda, viendo nuestra capacidad de elevar lo cotidiano hacia lo divino.
Yael Krochmal
¡Shabat Shalom!