
Por la avenida de los sueños encontró la oportunidad del cambio
Los sueños de Josefformanparte de los hitos que van hilvanando el relato de los capítulos finales del Sefer Bereshit. Siguiendo los pasos de su padre, Yacob,ilustre soñador de la escalera que une el cielo y la tierra, ahora Yosef, su hijo” más’’ amado, será uno de los protagonistasdelos eventos queafectarán el futuro de esta familia, que los conducirá a la antesala de nuestro exilio en Mitzarim. Ya lo sabíamos; Di-s se lo había dicho a Abraham. El descenso era inevitable. La vida, es una escalera …
Yosef, el hijo de Rajel, la esposa más amada de Jacob …soñaba, les relataba a sus hermanosaquellas “profecías de grandeza” y, ellos se preguntaban,“¿Acaso te erigirás como nuestro rey y gobernante?”Esta potencial idea, ziman(señal) deLiderazgo, fue el desencadenante del plan para deshacerse de él que lo condujocon algunas escalas a Egipto como esclavo y,enterró a su familia en una telaraña de culpa, ansiedad y dolor.
¿Es posible que el trato cruel de los hermanos, enceguecidos por los celos –quienes primero arrojan a Yosef a un pozo, abandonándolo a su suerte y luego lo venden a una caravana de esclavostuviera el propósito de poner a prueba la energía y veracidad de sus sueños? ¿Podrían acaso alterar el curso de la Historia o es que los sueños vaticinaban una situación inevitable? Como ya sabemos todo fue parte de un Master Plan de aprendizaje y resiliencia que conduciría a Jacob y su familia a Egipto, al exilio, como una condición indispensable para la construcción de un Puebloy la realización de una Nación.
Pasaron varios años y enormes desafíos para todos.En el final de esta sección sus hermanos llegarán a Egipto para buscar comida, están con רעב, con “raav” (hambre). Sin reconocerlo, Yosef(ahora, Tzofnat Paneaj) sí lo haráy urdirá un plan muy complicado que los pondráprácticamente en la misma situación límite que el mismo padeció. Yosef se vio empujado a pozos literales y figurativos a lo largo de su vida.Podría simplemente haber servido a sus amos y adaptarse al cautiverio como si fuera su destino, sin ninguna posibilidad de redención. Pero la Torá repite la frase: “El Señor estaba con Josef, y él era un hombre próspero”. Josef atravesóuna profunda transformación. Ya no era un adolescente arrogante.Atravesó la calumnia, la oscuridad, la traición y la desconfianza. Hizo su parte y, se aferró a la esperanza.
Un interesante Midrash nos explica que en el nombre de Josef se puede observar el potencial de su crecimiento, de su cambio. Su nombre proviene de “Lehosif” (agregar), que significa que D’s agrega para Yakov un “ben ajer” (otro hijo) de Rajel, su amada mujer. Los sabios nos explican que Yosef tenía la capacidad de hacer de ese “Ajer” (del otro), un hombre renovado. Salir del Ego y, Ser y Hacer Leshem Shamain.
Salir del centro de sus tribulaciones y poner a D-os en su camino no fue tarea fácil, pero fue posible. La Transformación de Josef no fue solamente la consecuencia de las vicisitudes de su vida, él “agregó” con kavana (intención) mucho de sí para que el cambio se produzca. Se construyo con ese “Ajer” una nueva identidad y, de alguna manera rompió, también, el último eslabón de la cadena de irresponsabilidad y violencia que se venía repitiendo entre hermanos desde Caín y Abel.
El Sefer Bereshit es el paradigma del intento de construcción de La Familia. La condición sin ecuanón para que esto suceda es sin lugar a dudas, el respeto por el otro, anclados en el Ajer que habita dentro de cada uno de nosotros y nos posibilita la oportunidad de la transformación. Padres, Hijos, Hermanos, todos transitando por una avenida de doble vía. Dejar de lado el ego en pos de la construcción y desarrollo de un proyecto superador como La Familia, es el puntapié inicial para la construcción de una Comunidad, un Pueblo, una Nación del que no podemos ser presindentes, solo participes necesarios a lo largo de toda nuestra Vida.
Shabat Shalom Umevoraj
Am Israel Jai
Sandra Epstein