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Haftara Tzav

La haftará de la parashá Tzav, que generalmente se lee del libro de Jeremías, nos trae un mensaje bastante fuerte: el profeta cuestiona una religiosidad que se queda solo en lo externo. Jeremías le habla al pueblo y le dice, básicamente, que no alcanza con cumplir rituales o hacer sacrificios si eso no viene acompañado de una vida ética, de escuchar a Dios y actuar con justicia.

Es un llamado a volver a lo esencial, a entender que lo más importante no es la forma sino el contenido de nuestra relación con lo divino.

Pero cuando Tzav coincide con Shabat HaGadol, como pasa este año, esa haftará no se lee. En su lugar, se elige un texto del profeta Malaquías, que tiene un tono completamente distinto, más enfocado en la preparación y la esperanza.

Malaquías habla de un proceso de purificación y de la llegada de un momento de redención, e introduce también la figura de Eliahu, quien según la tradición vendrá antes de ese gran día. Y no es casual: estamos a las puertas de Pésaj, la fiesta que conmemora nuestra salida de Egipto.

En ese contexto, la haftará de Shabat HaGadol nos invita no solo a recordar una redención pasada, sino a conectarnos con la idea de que siempre estamos en proceso de cambio, de crecimiento, de “salir” de nuestras propias limitaciones.

Siento que este cambio de haftará también dice algo muy actual: hay momentos para la crítica y la introspección, como plantea Jeremías, y hay momentos para levantar la mirada y prepararnos para lo que viene.

Shabat HaGadol es justamente eso, una pausa antes de Pésaj para revisar dónde estamos parados, pero también para ilusionarnos con hacia dónde queremos ir.

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Iamim Noraim
2022-5783

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