La haftará de Shabat Zajor, tomada del Libro de Samuel I, nos cuenta cómo el rey Saúl recibe la orden de enfrentar a Amalek, el pueblo que atacó a Israel cuando estaba débil y vulnerable.
Shaúl gana la batalla, pero no cumple del todo: deja con vida al rey y guarda lo mejor del botín. Cuando el profeta Shmuel lo confronta, Shaúl se justifica. Y ahí aparece la enseñanza central: no alcanza con “casi” hacer lo correcto.
Amalek, en nuestra tradición, simboliza la frialdad moral, la indiferencia, el “no es tan grave”.
Y el peligro más grande no siempre es el mal evidente, sino aquello que dejamos pasar, lo que relativizamos, lo que justificamos.
Shabat Zajor el Shabat de recordar no nos invita solo a mirar al pasado, sino a revisar el presente:
¿Dónde estamos actuando a medias?
¿En qué aspectos de nuestra vida sabemos lo que está bien, pero elegimos no hacerlo completo?
La haftará nos recuerda que la integridad no es parcial. Recordar es animarnos a vivir con coherencia, sin dejar vivo ese pequeño Amalek interior que enfría nuestra conciencia.
Sem. Martín Smith
