Sobre el amor – Parashat Jaiei Sará
Rabí Moshé Leib contaba que aprendió a amar de un campesino. En una taberna, un campesino le preguntó a otro: “¿Me querés?”;.”;Mucho”; respondió.;”Entonces, ¿sabés qué me duele?”;.”¿Cómo voy a saberlo?”;. “Si no sabés qué me duele, no me querés”. Y Rabí Moshé Leib entendió que amar es conocer el dolor del otro.
No sé cuál es tu teoría sobre el amor.
Pero seguro tenés alguna definición.
En nuestra parashá, la quinta de la Torá, aparece por primera vez el amor de pareja.
Ya hubo muchas parejas antes. El mundo fue creado, inundado, dispersado, reconstruido…
Pero es la primera vez que un varón y una mujer figuran amándose.
Bereshit 24:67: Itzjak la condujo a la tienda de Sará, su madre. Tomó a Rivká y ella fue su esposa. Y él la amó (וַיֶּאֱהָבֶהָ) y así se consoló Itzjak después de la muerte de su madre.
Itzjak nació de un matrimonio de gente grande, que debió mudarse varias veces para llegar a su destino, con muchos vaivenes y con una promesa de grandeza.
Después de tantas idas y vueltas, tantas desavenencias, llega para Itzjak la oportunidad de amar.
Se casa, como todos los humanos que lo precedieron.
Pero no: no sólo se casa, sino que se da la oportunidad de amar.
Me nace la pregunta: ¿de dónde aprende a amar?
Esta no es la primera vez que aparece la raíz .א.ה.ב, sino la segunda.
La primera es cuando el Kadosh Baruj Hú ordena a Abraham tomar a su “hijo, al único, al que amas, a Itzjak” (Bereshit 22:2).
Es decir, Itzjak y Rivká son la primera pareja que se ama. Pero el amor ya existía antes: el de Abraham hacia su hijo.
Y entendemos que Itzjak fue amado por su madre Sará, y que la extrañaba mucho. Esto último se desprende del versículo que venimos estudiando juntos.
¿Se puede amar sin conocer el amor?
No sé la respuesta exacta, pero intuyo que el amor que los padres le dieron a su hijo le enseñó a amar a su esposa.
Intuyo que cada uno de nosotros, los que leemos estas palabras, entiende —quizás ahora de manera explícita— que darle amor a un hijo o a una hija es una “gran inversión”, que da un gran rédito.
En toda esta búsqueda de Abraham ocupándose del futuro de su hijo, y de Itzjak empezando su vida de pareja, podemos vernos reflejados, como hijos y como padres, y entender por dónde hay que encarar el asunto de nuestra continuidad.
Todo amor que no depende de ninguna cosa subsistirá por siempre (Pirkei Avot 5:16).
¡Shabat Shalom!
Rab Meir Szames
La Ieshive
