“Sinai, en lenguaje humano”.
Por Seba Cabrera Koch.
Éxodo 21:1-24:18
La Revelación de la Torá es un evento considerado como unívoco en la historia espiritual de la humanidad. El Pueblo de Israel “vio las voces”, en un Encuentro que evidenció un acontecimiento espiritual casi indescriptible en palabras.
Concluido ese evento, el Pueblo debe retomar su dimensión terrena, orientar su vida diaria y bajar la Torá desde las alturas del Sinaí a la arena de los hechos, donde seria promulgada la legislación que abarca los aspectos de la vida en lo nacional, en lo individual y lo colectivo, en lo civil, en lo religioso, en lo físico y en lo espiritual.
En la lectura que nos convoca esta semana, las primeras de estas leyes que fueran comandadas después de Sinaí legislan sobre la esclavitud. Quizas, aqui hay una pregunta no tan obvia. ¿Por qué Mishpatim, el primer código de leyes de la Torá, comienza de esta forma?
Porque las personas deben elegir libremente abolir la esclavitud si es que quieren ser libres. Si lo pensamos detenidamente un segundo, expone una contradicción de términos el “forzar a una persona a ser libre”. Pero ser libre significa crear un espacio dentro del cual las personas tienen derecho a elegir por sí mismas: aun si no tomaran las decisiones correctas, seria su decisión.
Rab. Jonatan Sacks Z´L nos enseña que “se necesitó la experiencia colectiva de los israelitas, su profunda, íntima, personal, agotadora, amarga experiencia de la esclavitud –una memoria que fuimos comandados a nunca olvidar– para convertirlos en un Pueblo que ya no convertiría a sus hermanos y hermanas en esclavos, un pueblo capaz de construir una sociedad libre, el logro más difícil de todos los logros dentro del ámbito humano”.
D-s puede cambiar la naturaleza, sostiene Maimónides, pero Él no puede (o mejor dicho elige no hacerlo) cambiar la naturaleza humana, precisamente porque el judaísmo está construido sobre el principio de la libertad humana.
Visto de esta manera, cada mitzvá mas que una orden o un mandamiento, es una oportunidad para ejercer esa libertad.
Solía decir el tzadik Rabí Simja Bunam de Peshisja: “La Torá viene aquí a enseñarnos que hay que poner “las leyes” (los preceptos que relacionan al hombre con su prójimo) por delante de los preceptos que relacionan al hombre con D-s, porque “la cortesía y las buenas costumbres anteceden a la Torá”.
(Vaikrá Rabá 9:3).
La posibilidad de hacer que el pedacito de mundo que nos toca sea un lugar mejor, está frente a nosotros, en cada momento, sólo hay que elegir cambiar algunos detalles, ajustar el foco.
Uno podría ir por la vida como los caballos con anteojeras, sin mirar hacia los costados, sin distraerse. Esa no es la elección, no es la visión del judaísmo.
Puede que nuestra Tradición nos pida, nos encomiende, nos obligue; pero tambien pone en categoría de mitzvá ir con los ojos abiertos, mirar alrededor, aprendiendo a caminar juntos, desarrollando nuestra espiritualidad con cada paso que damos.
En Mishpatim hay leyes para vivir mejor en sociedad. Ordenanzas para proteger a los más vulnerables. Normas para relacionarnos con el prójimo. Parámetros para evitar la desigualdad. Límites para la injusticia.
Este es el mensaje del Sinai, en lenguaje humano.
Shabat Shalom umeboraj !
Seba Cabrera Koch
Fuentes
-Coffman, Aryeh. Tora con comentario de Rashi, tomo 2 Shemot – Exodo. 2001. Editorial Jerusalén
-Exodo 21, versículo 1. Explicación y comentario. Equipo del sitio haTanaj ©2024 haTanakh
-Sacks, J. Covenant and conversation: Mishpatim. © 1981-2023 The Rabbi Sacks Legacy Trust
-Szames, M. Mishpatim 5781 ©2001–2024 SRL Marshall T. Meyer
-Vaikrá Rabá 9:3. Parperaot latorá, vol. 2, p. 103. Citado por Surazski, G. (2021). Fragmentos de cielo: perlas y
comentarios a los cinco libros de la Torá. Ediciones Seminario Rabinico. Pág. 532.
