Skip to content

Haftara Itro

En la haftará de esta semana, el profeta Ishaiahu describe una experiencia que lo desarma por completo, ve al Kadosh Baruj Hú sentado en Su trono, el espacio se llena de humo, todo tiembla, y los ángeles celestiales dicen sin parar: “Kadosh, Kadosh, Kadosh Adon-ai Tzevaot…” (“Santo, santo, santo es el Eterno de los Ejércitos..”).

No es solo una frase linda o poética. Es una imagen directa del D’s de Israel, un D’s que está sobre todo, que vive presente en la historia y que lucha con y por Su pueblo. Estar frente a esa revelación es pararse ante algo que te supera por completo, que desarma certezas y te deja sin palabras.

En la parashá Itró, que leemos esta semana en el libro de Shemot, aparece la misma escena icónica, el monte Sinaí envuelto en fuego, los truenos, la montaña que tiembla y un miedo real, palpable. Por primera vez, el pueblo escucha directamente la voz de Dios y según describen los textos, hasta pueden verla.

La Torá no nace en un aula, ni en la cima tranquila de un monumento o una ciudad, ni en un clima cómodo, sino en un encuentro único que sacude. Tanto Ishaiahu como el pueblo entienden lo mismo, cuando el KBH se revela, no deja a nadie igual.

El Zohar explica que “kadosh, kadosh, kadosh” no es una repetición poética, sino distintos niveles de santidad que atraviesan el cielo, el mundo y al ser humano. La revelación no queda “allá arriba” sino que baja, toca la realidad y obliga al ser humano a repensarse, reinventarse y asociarse a la creación.

Cuando la santidad entra en contacto con lo humano, ya no se puede seguir igual. Por eso en el Sinaí el pueblo tiembla y nunca vuelve a ser el mismo, y por eso Ishaiahu se quiebra antes de poder hablar de su visión. La revelación primero desarma, pero después regala algo que no se puede comprar en ningún lado: propósito, visión y un norte.

La Torá, entonces, no es solo un texto que se estudia. Es un encuentro vivo con lo absolutamente Otro, que incomoda, sacude y nos obliga a preguntarnos qué hacemos nosotros después de escuchar esa voz. Ahí empieza todo.

Shabat Shalom
Sem Mati Bomse

Compartir

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Iamim Noraim
2022-5783

Te invitamos a ser parte de este Minian, para seguir viviendo y construyendo Amijai

Conocé nuestras propuestas

×