Parashat Itró nos lleva a uno de los momentos más importantes de toda la Torá: la entrega de los Diez Mandamientos. El pueblo de Israel está reunido al pie del Monte Sinaí, después de haber salido de la esclavitud de Egipto, y por primera vez escucha la voz de Dios como pueblo libre.
Pero antes de ese gran momento, aparece Itró. No es parte del pueblo de Israel, no estuvo en Egipto ni cruzó el mar. Sin embargo, es él quien observa a Moshé, ve su cansancio y se anima a decirle algo fundamental: no podés hacer todo solo. Le enseña la importancia de delegar, de confiar en otros, de construir liderazgo en equipo. La Torá nos muestra que la sabiduría puede venir de afuera y que saber escuchar también es una forma de grandeza.
Y recién después de ese consejo, llega el Sinaí. Como si la Torá nos quisiera enseñar que para recibir valores divinos, primero necesitamos aprender a organizarnos como comunidad, a cuidarnos entre nosotros y a no cargar solos con todo.
Los Diez Mandamientos no son solo leyes; son una guía para la vida cotidiana: respetar, cuidar la palabra, valorar al otro, recordar el Shabat, honrar a la familia. No hablan de grandes hazañas, sino de cómo vivir mejor cada día.
Itró nos recuerda que la Torá no se sostiene solo con fe, sino también con responsabilidad, escucha y humildad. Cuando somos capaces de escuchar consejos, compartir tareas y caminar juntos, estamos realmente preparados para recibir lo más sagrado.
Que esta parashá nos inspire a construir comunidades donde nadie esté sólo, donde cada voz importe y donde la Torá se viva con hechos simples y llenos de sentido.
Sem. Martín Smith
