Para complementar la lectura de Shemot, las comunidades Ashquenazim leen los textos del profeta Ieshaiá y las comunidades Sefaradim los del profeta Irmeiá.
En esta oportunidad, los comentarios sobre la Haftará nos acercarán a las revelaciones que Ha Kadosh Baruj Hu formuló en sueños al profeta Irmeiá.
Al estudiar las páginas de Bereishit, toda la creación y las vidas íntimas de los patriarcas se nos presenta en una óptica ampliada y en detalle.
En Shemot, ingresamos a un segundo nivel de complejidad. Se trata del pasaje desde lo individual a lo grupal.
Es así que la Tora nos cuenta que setenta Neshamot, de los Hijos de Israel descendieron a Mitzraim y allí vivieron por varias generaciones.
´´ Y falleció Iosef… y toda aquella generación´´(Shemot1.6)… paso el tiempo y ´´Los israelitas eran fértiles y prolíficos y se multiplicaban cual enjambre´´(Shemot 1.7)
Setenta almas descendieron a Egipto como él único camino posible para vivir.
Después de varias generaciones de abundancia y comodidad, los hijos de Israel pasaron a vivir en una tierra que lentamente se volvió la tierra de su aflicción, Mitzraim.
Inicialmente, cierta comodidad y más tarde, la esclavitud con sus penurias fueron debilitando la voluntad de los Hijos Israel, que olvidaron y abandonaron mucho los valores espirituales de sus patriarcas.
Sus vidas se tornaron agobiantes y carentes de los ideales de sus ancestros. Los hijos Israel ya no recordaban su herencia espiritual y se debilitaron cada vez más.
Los acontecimientos que detalla Shemot delatan la necesidad de que surja, de entre los hijos de Israel alguien que tenga la capacidad de reunir lo disperso y saber liderar con el espíritu de los patriarcas, para lograr despertar al pueblo adormecido y liberarlo de la opresión.
Es entonces, que Ha Kadosh Baruj Hu se reveló a Moshe, desde una zarza ardiente y lo exhorta a tomar la misión de liderar y liberar a los Hijos de Israel de la aflicción, garantizándoleSU presencia incondicional en todo momento.
Conectando la perasha con la Haftará, Ha Kadosh Baruj Hu se reveló al profeta Irmeiá durante su juventud, en un sueño.
La revelación, ocurrió durante los días de Ioshiahu, hijo de Amón, rey de Iehuda, cuarenta años antes de la primera destrucción de Ierushalaim y luego, una segunda vez, durante el reinado del rey Iehoiakim cuando Ierushalaim fue exiliada en el 5to mes de Av.
Mientras Irmeá dormía, Hashem se revelaba:¨Te conocí desde antes que te formaras en el vientre y antes de que emergieses del vientre materno, te santifiqué y te designé profeta de las naciones¨ (5.1 Irmeiá.)
´´…Hay de mi Hashem, Helokim, mira no se hablar, pues aún Soy Niño ´´ (1.6Irmeiá).´´ ´´…no digas Soy Niño, pues irás a donde yo te indique y dirás todo lo que Yo te ordene. No temas, yo estoy contigo y yo te salvaré…´´(Irmeiá 1.8)
´´Luego Hashem extendió su mano y me toco la boca´´(1.9 Irmeiá). ´´Mirapongo mis palabras en tu boca´´(1.10Irmeiá).
Mira hoy te he designado sobre las naciones y los reinos, para arrancar y para derrumbar, para destruir y demoler, para construir y sembrar´´(Irmeiá 1.10) ´´Se me reveló la palabra de Hashem: ¿Qué ves Irmahu? -Una rama de almendro´´(Irmeiá 1.11) ´´Hashem respondió, viste bien, pues yo soy diligente en cumplir Mi palabra´´(Irmeiá 1.12) ´´En cuanto a ti apresúrate, ponte de pie y dilestodo lo que yo te ordeno´´.´´ No tengas miedo pues de lo contrario te quebraré ante ellos´´Irmea1.17 ´
Imiahu y Moshe procuraron con humildad rechazar la misión. Ambos sentían dudas y temor con una gran falta confianza en sus capacidades. Sin embargo, Hashem los convocó a ellos y les encomendó la tarea que tienen por destino a pesar de sus aparentes limitaciones.
Ambos profetas, necesitaron derribar las dudas y desarrollar confianza incondicional en Ha kadosh Baruj Hu y esa Emuná fue la que les permitió sostenerse en medio de las tormentas, másallá de sus fuerzas humanas.
La Torá nos muestra desde tiempos inmemoriales que los Hijos de Israel necesitaron de líderes consagrados con altos ideales, tal como fue Moshé, el más humilde entre los humildes y dispuesto a ir más allá sus límites entregándose en forma total a la guía de El Santo Bendito Sea.
Irmeiá, también dudaba, pero no pudo negarse al pedido de Hashem, porque hubiera sido negarse a sí mismo y se entregó con todo su ser a la misión encomendada.
Le llamaron el profeta triste, quizá por el duro tiempo que le toco vivir, sin embargo en medio de la destrucción de Ierushalaim sonrío y visionó la Ierushalaim reconstruida y así lo anunció.
Quiera Hashem que este Shabat tengamos tiempos de inspiración para que nuestras debilidades no nos dominen y que ganemos valor para entregarnos de lleno a las misiones en que somos o seremos convocados por esa voz, que susurra dentro nuestro al igual que susurro en nuestros patriarcas.
Que podamos liderar nuestras vidas y las de quienes Ha kadosh Baruj Hu nos entrega en cuidado con humidad altruismo, coraje y sentido trascendente, para intentar a cada paso sembrar semillas para un mundo corregido.
Am Israel jai!
Shabat Shalom Hu Me Boraj
Daliah Ruth bat Shlomó
