Estamos al llegando al final del libro de Devarim y con él al final de la lectura de la TOrah.
Moshé esta pronunciando sus ultimas palabras ante el pueblo de Israel y no les habla como un líder que da instrucciones. Les canta. Les canta citando el pasado y el futuro.
Una gran parte de la porción de la Torá Haazinu (Oigan) consiste en una “canción” de 70 líneas dicha por Moshe al pueblo de Israel en el último día de su vida.
Durante un mes instruyó al pueblo. Les habló de su historia, de su destino, y de las leyes que practicaría esa sociedad, comprometidas por el pacto con Dios. Moshé renovó el pacto y luego entregó el liderazgo a su discípulo y sucesor, Ioshúa. Antes de bendecir al pueblo, tribu por tribu, Moshé debía pronunciar su mensaje profético con tal impacto y fuerza que el pueblo lo recordara por siempre.
Y sabia que su mejor aliada era la música. Por eso, lo último que hizo Moshé antes de dar la bendición final fue enseñarles una canción. Una acción para despertar.
Es un canto al futuro, convocando como testigos el cielo y la tierra, eternos compañeros por todas las generaciones. Es una hermosa manera de dejarnos enseñanzas por siempre. El legado del coraje y la valentía; seguros y confiados hacia la tierra prometida, sabiendo que la conquista es la de cada día.
Los ancianos, con su sabiduría y experiencia; serán maestros ayudando a construir el futuro. Y la propia experiencia sumará anécdotas al legado que transmitirán.
Estos días de Iamim Norahim trabajamos con alma y espíritu para transformar nuestras vidas y hacerlas más significativas. Dedicado, intenso y profundo. A conciencia y con responsabilidad, para entonces así construir esa paz que tanto ansiamos, la que nos permite cerrar etapas y proceso y generar energía para nuevos comienzos.
Los cielos y la tierra aún nos dan unos días más para escuchar este canto de Moshé y aprehenderlo; recuperar en cada melodía sus palabras y hacerlas propias.
Adueñarnos de la historia de nuestro pueblo imprimiendo palabras personales que construyan, que trasciendan, que vibren en música.
Porque nuestras raíces nos nutren, nos alimentan, están vivas mientras sepamos como queremos construir las puentes que unen.
Moshé se despide y en su tramo final canta.
En DeVarim 32:20 dice, …”Dijo Ds, voy a ocultar mi rostro de ellos …” ¿Qué significa que Ds oculte su rostro?… tal vez nos invita a encontrar respuestas en aquello que no está a la vista, en lo que no es obvio ni evidente.
Invita a “escuchar”, a “ahazinu”… otras voces… la nuestra, la interna, la profunda.
Quizás sea momento de recuperar la voz de la esperanza y la alegría, de la aceptación y la liberación; del perdón y las disculpas; para nosotros también cantar cada día de nuestras vidas.
A pocos días de Yom HaKipurim, aHazinu nos invita a detenernos y escuchar: nuestro corazón, nuestra conciencia y esa voz interior, la del Alma. Dejar aunque sea por unos momentos el ruido de afuera y escuchar lo que está ocurriendo dentro de nosotros. Porque el “ocultamiento” no significa ausencia. Es exactamente lo contrario. Si esta oculto, ESTÁ.
Cerrá tu ojos, abrí tu corazón… Y allí lo encontrarás, cada instante de esta maravillosa VIDA.
Gmar Jatia Tová
Silvia Dvoskin
