Una noche excepcional se vivió en Amijai con el concierto homenaje a Eugenio “Chacho” Scavo Z”L, una figura fundamental en la historia cultural de nuestra comunidad. Como invitado especial, llegó especialmente desde Milán el prestigioso violinista Shlomo Mintz, una presencia profundamente significativa.
La noche comenzó con una interpretación magistral de la Chacona de Bach para violín solo, a cargo de Mintz, y continuó con un programa que recorrió obras de Vivaldi, Dvořák, Puccini, Verdi, Lehár, De Sartori y Bloch. Participaron Zulema Scarabino, Guillermo Scarabino, Susana Rojas, Eleonora Sancho, Enrique Folger y el Cuarteto Estación Buenos Aires, integrado por Rafael Gintoli, Gabriela Olcese, Ricardo Bugallo y Siro Bellisomi. La dirección artística estuvo a cargo del Maestro Rafael Gintoli.
El cierre tuvo un significado especial: Shlomo Mintz y Susana Rojas interpretaron “Nigun”, de Ernest Bloch, una obra atravesada por la espiritualidad y la emoción. Así, la música volvió a ser el lenguaje elegido para recordar a Chacho, reunir a grandes artistas y celebrar un legado que continúa vivo en Amijai.




Compartimos algunas palabras y reflexiones de quienes lo conocieron:
Homenaje de Natalio “Chiche” Garber a Eugenio “Chacho” Scavo
Conocí a Eugenio hace más de 40 años. Y cuando digo más de 40 años, no hablo solamente del pasodel tiempo. Hablo de una vida compartida, de una amistad que atravesó distintas etapas, proyectos,alegrías y, sobre todo, una enorme pasión en común: la música.
Nuestra historia comenzó, justamente, en el Teatro Colón.
Yo estaba tratando de conseguir dos abonos de ópera, algo que en aquel momento no era nada sencillo.Un amigo me puso en contacto con Eugenio, que llevaba toda una vida en el Colón, al frente de Prensa,Relaciones Públicas y Comunicación.Finalmente consiguió los abonos.
La música fue siempre un punto de encuentro entre nosotros. La ópera, la música clásica, el ballet, elTeatro Colón. Con el tiempo llegué incluso a auspiciar temporadas del Teatro y Eugenio estuvo siempremuy cerca de esa parte tan importante de mi vida.
Muchos años después llegó otro proyecto fundamental para mí: Amijai.
Y entonces ocurrió algo que ninguno de nosotros había previsto.Descubrimos que ese espacio que habíamos construido como templo tenía además una acústicaextraordinaria. Recuerdo especialmente una presentación de Darío Volonté. Esa noche entendimos queallí podía suceder algo más.
Amijai podía ser también un gran espacio para la cultura.
Para ese momento Eugenio ya se había jubilado del Teatro Colón. Yo sabía todo lo que él conocía delmundo de la cultura y de la música, así que lo llamé para pedirle ayuda. Quería que me asesorara acercade quién podía ser la persona indicada para hacerse cargo del área de Cultura de Amijai.
Eugenio me escuchó y me respondió, con esa personalidad tan suya:“Ya lo tengo. Soy yo.”
Y así comenzó una etapa extraordinaria.
Años después Eugenio diría algo que para mí resume perfectamente lo que significó Amijai en su vida.Amijai significa ‘mi pueblo vive’, y él decía:“Yo volví a vivir en Amijai.”
Creo que no hay mejor manera de describir lo que ocurrió.
Eugenio puso en Amijai toda la experiencia de una vida en el Teatro Colón, pero también susensibilidad, sus vínculos, su creatividad, su enorme capacidad de gestión y, fundamentalmente, supasión.
Y empezó a hacer lo que mejor sabía hacer: transformar sueños que parecíanimposibles en realidades.
Por el escenario de Amijai pasaron artistas extraordinarios: Pinchas Zukerman, Shlomo Mintz, BrunoGelber, Jaime Torres, Alejandro Lerner, Luis Alberto Spinetta y tantos otros.
Llegaron también grandes orquestas y músicos de nivel internacional.
Con Shlomo Mintz nos animamos incluso a organizar los Concursos Internacionales de Violín de 2010y 2012. Aquello colocó a Amijai en un lugar que pocos hubieran imaginado cuando comenzamos.
También realizamos homenajes a los cuerpos estables del Teatro Colón.
De alguna manera, Eugenio consiguió unir dos mundos que habían sido fundamentales en nuestrahistoria: el Teatro Colón y Amijai.
Pero hubo algo todavía más importante.Eugenio entendió que la cultura debía ser una puerta abierta.
No quería que Amijai fuera solamente una sinagoga. Quería que fuera un verdadero centro cultural,abierto a todos, sin importar de dónde vinieran ni cuál fuera su religión.
Trabajó también para acercar a los jóvenes, para sacarle solemnidad a la música y para demostrar quela excelencia podía convivir con la cercanía.Eso era Eugenio.
Un hombre que sabía muchísimo, pero que nunca se conformaba solamente con saber. Necesitabacompartirlo.
Cuando hoy pienso en todos aquellos años, naturalmente recuerdo los conciertos, los artistas, losconcursos, las noches inolvidables.
Pero, por encima de todo, recuerdo a mi amigo.
A un hombre noble, sensible, talentoso, apasionado y profundamente generoso.
Eugenio escribió alguna vez que nuestra amistad había permanecido inalterable.
Y tenía razón.
Porque después de tantos años, de tantas historias y de tantos caminos compartidos, hay afectos que yano necesitan demasiadas explicaciones.Simplemente forman parte de uno.
Tuve el privilegio de ser amigo de Eugenio durante más de 40 años.
Y tuve también el enorme privilegio de verlo dejar su huella en un lugar que quiero profundamente.
Hay personas que pasan por las instituciones y otras que dejan huellas.
Eugenio es de esas personas que dejan esa marca
Dejó una manera de hacer las cosas.
Dejó cultura.
Dejó música.
Dejó amigos.
Y dejó una huella que sigue estando presente cada vez que en Amijai se abre el templo y comienza asonar una melodía.
Gracias por tantos años, Chacho querido, me siento honrado de haber sido tu amigo
Y gracias por haber vuelto a vivir con nosotros en Amijai.
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“Por siempre tendré conservado en mi corazón tu profunda humanidad en todo lo que hiciste, tus ideales, tu sinceridad absoluta, tus consejos paternos, y antes de todo tu grande amor que siempre me mostraste.Eso queda y vivirá por siempre!
Grazie vecchio amico per tutto il tuo amore. Addio mi papá argentino!”
Tu hijo alemán Martin
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| “El 30 de agosto a las 19 hs en el Templo de la Comunidad Amijai se vivió un atardecer conmovedor. Fue en memoria de Eugenio Scavo Z¨ L que se realizó un concierto homenaje de gran calidad musical sobre quien estuvo a cargo del área de cultura de Amijai por varios años y del Teatro Colón cuarenta, y en Amijai por una hora ese atardecer se convirtió en otro Teatro Colón para honrarlo. |
| Eugenio Scavo fue el alma apasionada de ambos ámbitos laborales en el área de la música y el arte. (…) En Amijai fue directivo competente y amigable con todos, siempre dispuesto al intercambio de ideas y proyectos de envergadura de arte y cultura. Esas dos fueron sus grandes amores junto a su familia que también estuvo presente en el homenaje para recibir palabras elogiosas de un padre, suegro y abuelo. |
| El concierto tuvo lugar en el templo que es también sala de conciertos por su magnífico diseño arquitectónico y acústica albergando fieles y público en general según actividades planificadas. La sala estuvo a pleno con dos clases de personas que asistieron para recordarlo: el público y grandes concertistas como el gran violinista Shlomo Mintz, que vino especialmente para tocar en su memoria, pues se conocían y se apreciaban mutuamente de los ensayos del Teatro Colón, y de artistas con los que armaban los espectáculos que nunca lo olvidarán. |
| (…) |
| El concierto fue muy bien organizado bajo la conducción de Daniel Vacarelli Costas, otro amigo que labró Scavo en el camino de su vida. |
Fue un atardecer de lujo en Amijai.” Fragmento de Martha Wolff |
Y esa noche, a través de cada nota, cada interpretación y cada aplauso, Chacho volvió a estar presente entre nosotros.
