“Hacer de Bereshit el primer capítulo de nuestra creación”, por Seba Cabrera Koch.
HAFTARÁ BERESHIT – Comentario a Isaias (Ieshaia) 42:5 al 43:10
Nos reencontramos en el reshit, el comienzo, para volver a cantar juntos la Torá en comunidad. Desde el primer versículo, la cadencia de las palabras vuelven a conmovernos, cual melodía que brota de una partitura infinita: “Bereshit bará Elohim et hashamaim veet haaretz… En el principio creó Elohim los cielos y la tierra”.
D-s crea el mundo en seis días y “descansa” el séptimo, instituyendo el shabat, con una humanidad creada betzelem Elohim (“a imagen de D-s”), confiándole el dominio y el cuidado de todo lo creado.
Los capítulos siguientes nos llevan desde el plano cósmico y metafísico al plano personal y concreto: el Jardín del Edén, el Árbol del Conocimiento y el asesinato de Abel por Caín abordan la tentación, la desobediencia, las consecuencias del libre albedrío y la responsabilidad moral (“¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?”).
Más adelante, las generaciones desde Adán hasta Noé, y el aumento de la maldad humana, preparan el terreno para la narración del Diluvio en la siguiente lectura.
La Haftará que nos convoca conecta con la primera porción de la Torá, con el profeta Isaías presentando a D-s como “el que creó los cielos y los extendió, el que hizo la tierra y todo lo que crece en ella” (Isaías 42:5).
Enseña el Midrash que la Torá era el plano con el que D-s construyó el mundo. Como un arquitecto que mira sus planos antes de empezar a construir, el Creador miró la Torá antes de crear: del caos, el orden; de la oscuridad, la luz; del silencio, la palabra.
Esta semana, como cada año cuando volvemos a Bereshit, recibimos el regalo de iniciar un nuevo ciclo de lectura: es la posibilidad de volver a comenzar. Hace apenas unos días viviamos el clímax de los iamim noraim, el templo lleno, la conexión sublime con las tefilot. Nos emocionamos con los mismos rezos y oraciones… y es que el texto no cambia, solo cambian los ojos que los leen, y el corazón de quien los recibe.
Imaginen si alguien cada año se enfrenta nuevamente a las mismas páginas, abre las mismas puertas, recorre los mismos lugares, los mismos caminos, y nada le sucede.
Hace poco el algoritmo me sorprendió con una entrevista del año 2011, en la que el filósofo Dario Sztajnszrajber y el Rabino Alejandro Avruj reflexionaban acerca de las festividades, y de Rosh haShaná en particular. Para ilustrar su respuesta, el Rab explica que justamente en Génesis, encontramos a Matusalén, quien vivió 969 años pero cuya historia podría contarse en un renglón: “El problema con Matusalén se resume en que vivió casi mil veces el mismo año; es una advertencia del peligro de vivir años y años repitiendo los mismos patrones, los mismos hábitos, sin transformarse, sin aprender, sin evolucionar como persona en cada ciclo. Podés ser exactamente el mismo, o podés trabajar para ser otro tipo de persona cada vez”.
Ese es el secreto: cada momento de espiritualidad puede ser una oportunidad para detenernos y reflexionar sobre quién es uno ahora, en este momento. Siempre tenemos la oportunidad de resignificar cada elección, cada momento, cada viaje.
El día hebreo comienza al atardecer: primero se transita la oscuridad, que con el tiempo abre paso a la claridad de la luz: “;Y fue la tarde y fue la mañana: día uno” ; (Génesis 1:5). Que fuerte es pensar que toda etapa luminosa de nuestra vida nació en una noche. No puedo dejar de pensar que quien hoy atraviesa oscuridad, puede estar en el primer capítulo de su creación, rompiendo los patrones de repetición inconsciente que quizás lo mantuvieron atado o alejado demasiado tiempo de su mejor versión.
Se puede volver a comenzar. Esto es toda una declaración. Porque no hay error o fracaso tan grande que no resista un nuevo comienzo. El mismo que en la Creación dijo “haya luz”, sigue pronunciándolo creando luz para ordenar el caos al que posiblemente se ve empujada nuestra vida.
Pienso que tal vez Bereshit es esa voz, que es a veces susurro, a veces trueno, que nos ayuda a romper la inercia de los días tachados en un almanaque, pidiendo que llenemos de significado cada uno de nuestros instantes.
Gracias a D-s, Bereshit no solo es la pausa que nos sostiene, es el valor que nos impulsa a mejorar.
Es Hoy. Un día a la vez.
Shabat Shalom amigos!
Sebastián Cabrera Koch
Bibliografía, notas y lecturas recomendadas:
-Haftarah for bereshit. Etz haim humash. 2026 © Exploring Judaism
-Midrash Bereshit Rabbá 1:1, texto y comentarios. 2026 © Sefaria
-Parashat Bereshit. Génesis 1:1 – 6:8. 2026 © HaTanakh
-Reflexiones. Bereshit. 2026 © Beit Midrash Bene Israel
-Sztajnszrajber D. “Entrevista a Alejandro Avruj”. Youtube. 2011 © YOKTIME
