Más de 4.000 personas nos reunimos en el CEC para vivir juntos Iamim Noraim 5787. Fueron días de una energía única, de encuentro, emoción y profunda conexión. Además, más de 35.000 personas nos acompañaron desde todo el mundo, demostrando que la espiritualidad judía de Amijai no conoce fronteras.
Como siempre, la ceremonia fue hermosa y emotiva, y nos invitó a la reflexión. El Rab Avruj, a través del concepto de Neshimá, nos convocó a detenernos, respirar, mirar hacia adentro y abrir puertas. También nos emocionamos con las palabras de nuestro equipo rabínico: el flamante Rab Mati Bomse y el Sem Brian Bruh, a punto de emprender su viaje a Israel. Y nos acompañó, una vez más, la voz siempre cercana y querida de Wally Liebhaber.
Fueron días para escuchar, reflexionar y dejarnos interpelar. Las emotivas palabras de Mario Hekier nos llevaron a recorrer todo lo construido juntos y nuestro presidente, Gaby Slavsky, nos convocó con calidez a mirar hacia adelante, a seguir construyendo una comunidad judía unida y a pensar en todo lo que podemos hacer por su continuidad.
Todas esas emociones encontraron también su expresión en la música de nuestros Shlijei Tzibur, que inundaron el espacio de melodías y energía y nos hicieron emocionar y sentirnos parte de algo que nos trasciende.
Una vez más, Amijai fue encuentro. Fue palabra, música, reflexión y emoción. Fue espiritualidad judía.
Agradecemos profundamente a todos los voluntarios y profesionales que, un año más, trabajaron con compromiso y dedicación para hacer posible estos días. Y, sobre todo, gracias a cada una de las personas que participaron y fueron parte de este espacio de encuentro, de conexión y de energía compartida.
Nos llevamos preguntas, emociones, palabras, melodías y momentos que vivirán en nosotros todo este nuevo año.
Fue una alegría reencontrarnos.

























