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Parasha Ekev

Esta semana leemos la Parashá Ekev, la tercera de Devarim, último libro de la Torá.

Algunos de los temas desarrollados en esta Parasha son: cómo conectan las mitzvot, la conquista de la Tierra, el valor del Maná, construcción del Arca Temporal, las segundas Tablas, Muerte de Aharon, Lectura del Shemá, y otros temas…

Vale repasar que este Libro, el último, son relatos de un pasado vivido, son recuerdos y al recordar hay una transformación, una maduración del episodio. Eso implica que esos cambios en el relato, son parte de entender mejor lo vivenciado. Cambiar el relato es casi contemplarlo con un punto de vista más maduro atravesado por la sabiduría y el crecimiento.

Un tema al que también refiere la parasha Ekev es acerca del acto de “bendecir los alimentos luego de haber comido hasta saciarse”.

En principio creemos que bendecir los alimentos es un agradecimiento a Dios por habérnoslos provisto.

Pero ¿podríamos darle una vuelta de tuerca y pensar que tal vez no es exactamente el gesto de agradecer del que habla, sino que reconozcamos el valor del alimento? Es más, ¿podría ser que agradecer es reconocer ese valor?

¿Estaría bien sospechar que hay una parte en los alimentos que nutre al cuerpo y otra que nutre al alma?

Ahora, ¿y si no hablara del alimento físico? o mejor aún, ¿y si hablara de ambas cosas? ¿De todo eso que nos nutre?…

Cuando vemos un alimento, ¿qué vemos? ¿Sabemos que las manzanas no crecen en el supermercado? ¿todos lo sabemos?

Cuando pensamos en alimentarnos, ¿en que pensamos? comida y alimento, ¿es lo mismo?

La bendición de las que nos habla esta parasha, podría estar refiriéndose a tomar conciencia a este nivel. A detenerse un instante y pensar… ¿de qué me voy a nutrir? Cómo me voy a alimentar… porque simplemente tu alimento te forma y te conforma.

Y por supuesto que no estamos hablando sólo del alimento físico, estamos incluyendo todas esas actividades y temas que nos conforman, nos hacen crecer, nos nutren, nos desarrollan.

El alimento y los asuntos que nos ocupan deberían “nutrirnos”, aportarnos sabiduría, herramientas, fuerza, capacidad de crecer, madurar para poder así transformar nuestra realidad y la de la red.

Comer con conciencia, alimentarse de lo sagrado es solo un punto de vista.

Es elegir y considerar.

Es tener presente que lo que incorporamos se convertirá en parte de MI SER humano.

La “saciedad” de la que habla la Torah es producto de sentir esa Luz, esa energía, ese poder que tiene el alimento de consolidar nuestra estructura, de enriquecernos y transformarnos. Si, en cambio, comemos sin conciencia, la satisfacción se asociará simplemente a sentirte “lleno”.

Comencemos a alimentarnos a conciencia, sabiendo de qué se trata comer.

La bendición no es sólo repetir una frase de memoria, es tomar dimensión del recorrido, de lo que aporta, de lo que construye. Es dialogar, es conocer, es elegir.

Tómate el tiempo de ser consciente de lo sagrado e impresionante que encierra una “simple” fruta y de sentir esas palabras divinas que crearon el alimento que estás a punto de incorporar.

Tómate el tiempo de ser consciente de lo sagrado e impresionante que encierra una sabiduría y de sentir esas palabras divinas que la definieron, para que vos construyas, crees, crezcas, aportes, enriquezcas.

Disfrutá de COMER ENERGÍA DIVINA.

Shabat Shalom Umeboraj.
Silvia Dvoskin

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