Parashat Bamidbar – La difícil travesía que nos toca emprender

 En Parashá, Parashá Números-Bamidbar

El antisemitismo es un virus que muta. En la Edad Media, los judíos éramos odiados por nuestra religión. En el siglo XIX y principios del XX fuimos odiados por nuestra “raza”. Hoy somos odiados por nuestro estado nacional, Israel.

La conexión entre nuestro pueblo, nuestra religión e Israel como estado, se remonta al momento en el cual los judíos crearon una sociedad allí en los días de Ioshua, un reino en los días del Rey Shaul, y una nación con Ierushalaim como su capital en los días del Rey David; todo esto hace más de 3.000 años.

Somos las únicas personas que alguna vez creamos un estado nacional en esta tierra. En todas las demás ocasiones en los últimos 3.000 años fue simplemente un lugar administrativo en un imperio cuyo centro estaba en otra parte.

Fue el imperialismo del emperador romano Adriano quien llevó en el siglo II a cambiar el nombre del país a Palestina, una de las primeras, pero no la última, falsificación deliberada de la historia por parte de quienes buscan negar los derechos del pueblo judío a su tierra.

En diferentes momentos se levantaron contra nosotros faraones, dictadores o líderes de entidades terroristas como lo es Hamas, y frente a cada intento de exterminio respondimos con coraje, defendiendo nuestro derecho a tener un espacio de tierra donde poder vivir y resguardarnos.

Esta semana en parashat Bamidbar nos relatan cómo estaban ubicadas las tribus al momento de realizar los viajes a través del desierto. Nos cuentan que lo hacían en forma de cuadrado con el Mishkan en el medio. Cada una de las tribus está ubicada de una manera específica, en un lugar estratégico.

De esta manera quisiera que podamos sentirnos hoy, cada uno con un rol central en la difícil travesía que nos tocará emprender, luego de vivir esta escalada de violencia contra nuestro pueblo.

Si pensamos que esta lucha es únicamente por una cuestión de fronteras, estaremos equivocados. Se trata de la existencia misma. El terrorismo no acepta tener un país vecino judío. Está en su doctrina seguir luchando hasta que aniquilen al judaísmo, y nosotros simplemente no lo vamos a permitir.

En estos tiempos donde volvemos a sentir qué el antisemitismo cobra fuerzas, es donde mas unidos tenemos que estar. Las diferencias ideológicas, políticas o religiosas se tienen que hacer a un lado, para poder dedicar nuestro esfuerzo conjunto a la lucha por defendernos de quienes quieren borrarnos del mapa.

Quiera Dios que estas diferencias que nos separan terminen de una vez y para siempre, para así pronto poder volver a encontrarnos con tiempos de paz, armonía y respeto entre los pueblos.

AM ISRAEL JAI
Mati Bomse

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