Haftarat Emor

 En Haftará, Haftará Levítico-Vayikrá

Recuerdo de chico cuando iba de majané (campamento) como janij, y también un poco más de grande como madrij. A la mañana teníamos que participar del servicio de Shajarit (servicio religioso matutino). Todos/as llegábamos al rezo y de a poco íbamos activando el cerebro para que, unos minutos después, ya estábamos cantando a lo ‘barrabrava’.

La mañana era famosa porque se recitaban las “Birkot Hashajar” (bendiciones matutinas). Siempre las leíamos rápido, en hebreo y casi de memoria, hasta que un día me detuve para saber qué era lo que se decía. La respuesta era la siguiente: …“Bendito eres Tú D´s nuestro rey del universo que diste al gallo discernimiento para diferenciar el día de la noche”…

¿Cómo?¿En serio? ¿Ésta es una de las primeras bendiciones del día? ¿Agradecerle a D´s por ser como el gallo? Esperen un momento. ¿Y la paz? ¿Y la salud? ¿Y el alimento? ¿Y la familia? ¡Qué se yo! ¡Tantas cosas antes que el gallo!

Esta semana, leyendo Haftarat Emor, que pertenece al libro de Iejezkel dice: …”Y a mi pueblo habrán de enseñar a para distinguir entre lo sacro y lo profano, y entre lo impuro y lo puro les enseñaras a discernir”… (Iehezkel 44:23).

Al parecer, hay algo con la capacidad de discernir. Vamos a las bases, el término ‘discernimiento’ se forma a través del sufijo “mentum”, que significa “medio o instrumento” y discernir, que proviene del latín “discernere”, que expresa “distinguir o separar”. Es decir, el discernimiento es la capacidad de darnos cuenta de lo que no es obvio o evidente. Nos ayuda a tener “criterio”. Es un acto puramente mental, y la distinción es la expresión del discernimiento. Como actos mentales, discernir supone más claridad y prontitud en la percepción; y distinguir más finura y sutileza. Antes de distinguir se discierne, y para distinguir lo verdadero de lo falso se necesita a veces mucho discernimiento a través de la experiencia.

Hoy, años después, sigo leyendo esa bendición que me guió para no dar nada por obvio o sentado en esta vida. Para los tiempos de incertidumbre que siguen corriendo, creo que es muy importante continuar la idea de esta bendición, porque lo contrario de discernir es imprudencia, insensatez, irreflexión, entre otros; es decir, convertirnos en una persona que le cuesta hacer un juicio cabal sobre las situaciones y menos apreciar las consecuencias de sus actos.

La desgracia para los humanos es su falta de discernimiento.
(Omraam Mikhael Aivanhov)

Shabat Shalom!
Wally Liebhaber

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