Parashat – 7mo día de Pesaj – Pesaj, el cruce del Iam Suf

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Finalmente el faraón se dio por vencido y llamó a Moshé y a Arón y los autorizó a salir de Egipto.

Liderados por Moshé los hijos de Israel salieron hacia el desierto, libres y felices. Seguramente pensaban que no iban a ver más a los opresores malvados.

Pero Dios tenía otro plan. El había instruido a Moshé para que conduzca al pueblo por un camino determinado y acampar frente al Iam Suf (Mar Rojo).

Cuando el faraón viera esto iba a pensar que el pueblo de Israel estaba equivocado en el camino, e intentaría perseguirlos y entonces podrá ver la mano de Dios.

Así ocurrió que unos pocos días después, los egipcios bajo la conducción del faraón, comenzaron a perseguir a los hijos de Israel para transformarlos nuevamente en sus esclavos.

Los egipcios estaban estimulados especialmente por el hecho que los hijos de Israel se encontraban estratégicamente mal posicionados y creían que tendrían un triunfo rápido y fácil.

Cuando el pueblo de Israel distinguió que se acercaba el ejército egipcio, entraron en pánico y comenzaron a responsabilizar a Moshé diciéndole que era preferible morir en Egipto que morir en el desierto.

Moshé les respondió con firmeza: “Ya verán la salvación de Dios, esta será la última vez que verán a los egipcios. No tendremos que luchar contra ellos, porque Dios peleará por nosotros”.

Dios le dio a Moshé la consigna de continuar hacia adelante, meterse al mar.” Y tú, levanta tu vara y extiende tu mano sobre el mar y divídelo; y los hijos de Israel pasarán por en medio del mar, sobre tierra seca”.

Moshé caminaba y Miriam a su derecha mientras el mar estaba dividido en dos.

El pueblo caminaba y detrás de ellos una nube protegiéndolos de los egipcios.

Los soldados egipcios corrieron detrás de los hijos de Israel en el, pero cuando el último de los hijos de Israel llegó a la orilla, Moshé volvió a poner su mano sobre el mar y el mar se cerró sobre los egipcios.

Colmados de gratitud y alabanza a Dios, Moshé y los hijos de Israel cantaron un cántico al Creador del mundo y también Miriam, la hermana de Moshé, cantó con las mujeres de Israel su canción acompañando con tambores y bailes.

Esta es la historia de nuestros antepasados, la que sucedió el séptimo día de Pesaj.

Al cruzar el Iam Suf los hijos de Israel tuvieron la oportunidad de un nuevo nacimiento. Y como niños sintieron temor al ver a los egipcios acercarse y gritaron y se lamentaron de haber abandonado Egipto. Probablemente sintieron que se estaban equivocando, inseguros, con dudas, todavía claramente no habían abandonado la esclavitud mental.

A pesar de los milagros y las maravillas que vieron con sus propios ojos no estaban listos aun para emprender el nuevo camino.

Muchas veces nosotros sentimos algo muy parecido.

Sentimos miedo ante lo nuevo cuando emprendemos un nuevo proyecto. Nos topamos con algunas dificultades y ya nos enojamos y queremos volver a la rutina anterior, a los hábitos que estábamos dispuestos a abandonar.

No somos conscientes que estamos encerrados y oprimidos y perdemos la posibilidad de salir y crear los cambios para bien.

Por eso la lectura de la Torá de este día nos proporciona el ímpetu para hacer frente a las dificultades y los nuevos caminos y cruzar el propio Iam suf con éxito.

Nos invita a hacerlo con libertad de pensamiento, apertura y creatividad.

La fuerza de las palabras y la poesía de este texto, nos debería trasladar hacia los milagros y la alegría y ayudar a luchar con nuestras propias dudas para emprender nuevos iniciativas.

¡Shabat Shalom VeJag Sameaj!
Rabina Judy Nowominski

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