Haftarat Vaishev – Shabat Januca

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Zejariá  2:14 – 4:7

Para la lectura de la haftará del primer shabat de Januca fue escogida una sección del libro del profeta Zejariá (s. IV a.e.c.) – perteneciente al libro de los profetas menores, que fueron recopilados todos en un solo libro.

Canta y alégrate, hija de Tzión, pues he aquí que Yo vengo y moraré en medio de ti, dice D’os(2:14).

Esta profecía que habla sobre Ierushalaim en los días de la redención final, ha sido elegida para leerse en el shabat de Januca, pues ella habla de una menorá (candelabro) de oro, y en ella también se habla sobre los días del segundo Templo de Ierushalaim, y en él, como sabemos, ocurrió el milagro de Januca.

Volvió el ángel que hablaba conmigo y me despertó como un hombre que despierta de su dormir.
Me dijo: ¿Qué es lo que ves? Y dije: he visto y he aquí un candelabro todo de oro y su reservorio sobre él,
y sus siete lámparas sobre él; siete, siete conductos para las lámparas que estaban sobre él. Y dos olivos sobre él,
uno a la derecha del reservorio y el otro a su izquierda” (4:1-3)

El profeta Zejariá veía claramente lo que se le estaba mostrando. Él vio una menorá a la que pudo describir detalladamente. El candelabro era de oro puro y sobre él había un gran receptáculo (reservorio) donde había aceite. El candelabro tenía siete lámparas que recibían su aceite a través de siete conductos que provenían del reservorio, que a su vez recibía su aceite de los dos olivos que estaban a sus costados.

Pero Zejariá no entendía lo que se le estaba insinuando a través de esta visión profética. Es por eso que le preguntó al ángel:

Hablé y dije al ángel que hablaba conmigo diciendo: ¿Qué son éstos, señor mío? Contestó el ángel que hablaba conmigo y me dijo: ¿No sabes qué son éstos? Y dije: No, señor mío. Respondió y me dijo diciendo: Esta es la palabra de D’os a Zerubabel diciendo No por medio del poder y no por medio de la fuerza, sino por medio de Mi Espíritu, dijo D’os” (4:4-6).

D’os quería transmitirle un mensaje a Zerubabel: “Así como has visto que todo lo que ocurría con la menorá se hacía por sí solo sin la intervención del hombre – ya que los olivos enviaban su aceite al reservorio sin necesidad de machacar las aceitunas y de allí iba directamente hacia las lámparas – así mismo tú debes comprender que la redención del exilio babilónico y la continuación de la reconstrucción del Templo se harán una realidad no por medio del poder y no por medio de la fuerza, sino por medio de mi ESPÍRITU, dijo D´os“.

Es aquí donde quiero que nos ocupemos hoy, es obvio que escribí espíritu con mayúscula con una intención especial. ¿Qué es lo que entiendo como espíritu divino?

La primera pregunta que me hago es si yo creo en D´os, y la respuesta es claramente que sí. Pero yo no creo en un D´os milagrero al que le pedimos cosas y esperamos que por medio de esas cuestiones que no se pueden explicar, que se nos cumplen. Sino en un D´os que nos entrega a cada uno de nosotros una parte de su energía y somos nosotros mismos los que explotando esa fuente divina, que viene de su ESPÍRITU pero que está en nosotros, los que podemos hacer esos milagros se hagan realidad.

Si hoy estamos aquí encendiendo las luces de Januca, para llenar este mundo oscuro, de luz divina, después de más de dos mil años, es porque nosotros somos parte importante del milagro. Somos nosotros los encargados de Pirsum Hanisa (difundir el milagro).

Es por eso mis queridos amigos que en este Shabat de Januca los invito a encontrar el ESPIRITU divino dentro de cada uno de nosotros. Como decía el Rab Menajem Mendel de Kotzk “D´os esta donde lo dejas entrar” Y como nos muestra el profeta seamos parte del milagro, que viene del espíritu divino y llenemos este mundo de LUZ.

Shabat Shalom
Ari A. Alster

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