Parashat Vaietze

 En Parashá, Parashá Génesis-Bereshit

Nuestros sabios nos enseñan que: “Maase abot siman labanim”, todo lo que sucedió con nuestros Patriarcas es una enseñanza para nosotros, sus hijos. ¿Qué podemos aprender hoy?

Al salir Iaacob de la casa de su padre con destino a Jarán, se encontró con tres rebaños de ovejas al lado de un pozo de agua tapado por una piedra muy grande. En una conversación particular que tiene Iaacob con los pastores, les preguntó; por qué no seguían pastoreando, a lo que la respuesta fue, que no podían mover la piedra del pozo, necesitaban más gente que ayudase.
Acto seguido, llega Rajel al mismo pozo. Fue entonces que Iaacob sólo con sus manos, hizo rodar la piedra, sin la ayuda de nadie y dio de beber a los animales. La fuerza del amor logró lo imposible para otros.

¿Por qué los pastores no intentaron sacar la piedra y se sentaron a esperar que llegasen sus compañeros mientras que a diferencia de ellos, Iaacob logró correrla sin colaboración?¿qué aprendizaje nos deja?

Los sabios enfatizan que este hecho aparece en forma cotidiana en nuestras vidas.
La piedra representa nuestros miedos, nuestra timidez, nuestros obstáculos, nuestros “no puedo, no se”: que muchas veces nos privan de tomar agua libremente y disfrutar de aquello que deseamos y nos merecemos. A veces creemos que “no podemos” simplemente porque no lo intentamos, nos paralizamos por miedo como los pastores. O si lo intentamos y fallamos, nos frustramos.

Iaacob merece hoy ser ejemplo; el amor es la fuerza, toma la decisión y actua.
Este año aprendimos de contextos en las cuales nos vimos enfrentados a superar realidades impensadas sacando fuerzas que creíamos imposibles. Nos hemos conocido desde otro lugar, nos descubrimos con energías ocultas y resignificamos el amor de los nuestros y por los nuestros.

Comencé diciendo que las experiencias de nuestros patriarcas, son enseñanzas para nosotros. Iaacob nos enseña que el amor refuerza nuestras energías. Querer es poder.
Démonos la oportunidad de llegar a Ser plenamente. No nos paralicemos, sigamos intentando una y mil veces, poniendo todo nuestro corazón en cada intento de alcanzar nuestros sueños.

Está demostrado que tenemos las herramientas necesarias para hacerlo, tomemos conciencia y en consecuencia actuemos; manantiales de agua nos sorprenderán renovando nuestras vidas.

Shabat Shalom!
Rab. Lic. Sarina Vitas

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