Parashat Haazinu – Deuteronomio 32:1-32:52

 En Parashá, Parashá Deuteronomio-Devarim

Haazinu significa “Escuchen” y se presenta al final de la Torá como un cántico de Moshé. Esta poesía tiene el tono de profecía, de enseñanza y de despedida.

Cada palabra que sale de su boca nos convoca a imágenes especiales utilizando metáforas intensas. “Escuchen, cielos, y hablaré; oye, tierra, las palabras de mi boca. Que caiga mi enseñanza como lluvia y desciendan mis palabras como rocío, como aguacero sobre el pasto nuevo, como lluvia abundante sobre plantas tiernas”

Moshé convoca en su llamado al cielo y la tierra; elementos eternos que existirán por siempre y dan testimonio de sus palabras en cada generación. Finalmente de eso se trata esta renovación de pacto, que nos haga a nosotros responsables y comprometidos de su cumplimiento, cada uno en su tiempo.

El líder está pidiendo nuevamente que escuchen sus palabras, que le presten atención, que las hagan propias; y que las mismas trasciendan esa instancia. Y una de las imágenes bellas que utiliza son la lluvia y el rocío; tan necesarias para la vida… ambas constituidas por el agua, elemento vital para sabernos vivos. Agua que recorre nuestro cuerpo para nutrirnos, agua que recorre nuestro cuerpo para eliminar toxinas que enferman y lastiman.

Quizás sea por eso que aparecen ambos términos aparecen en el texto. Mismo elemento que necesita del equilibrio en el universo y en nuestras vidas para lograr ser bendición.

En general solemos hablar del pedido y la necesidad de la lluvia; que es real. Pero ante su abundancia o escasez se convierte en un problema; sin embargo el rocío es suave, graduado y a veces pasa inadvertido; excepto para quien sabe prestarle atención y valorarlo. Ambos son necesarios pero lo oportuno y equilibrado de su aparición marcan la diferencia.

Y entiendo que aquí puede rescatarse uno de los mensajes más bellos que tiene esta parashá. Una de las preguntas más cruciales que podemos hacernos en el momento de teshuva; ¿A quién nos queremos parecer a la lluvia o al rocío? ¿Queres ser el centro de atención o sos capaz de estar sin ocupar lugar predominante?

Nuestras relaciones, nuestros vínculos se construyen día a día. Y quizás una buena introspección es preguntarnos si nuestra compañía, escucha, participación en la vida de los nuestros es esporádica en los grandes momentos; o somos capaces de ser sostén, pilar; sin ser el centro y estar atentos igual. De eso se trata el equilibrio, de sabernos con la necesidad de lluvia en nuestras vidas, pero también descubrirnos en el rocío que recibimos y que damos cada día.

Aprender a abrir los ojos y valorar en este tiempo; personas, espacios, vínculos y “lugares” que aunque aparenten ser anónimos están para nosotros como rocío que nos nutre. Valoremos lo que somos capaces de generar a pesar de “no estar físicamente” Valoremos lo que recibimos de tantos que están para nosotros “tras bambalinas”.  Finalmente nuestra tradición nos enseña: KOL ISRAEL AREVIM ZE LA ZE. Cada miembro de nuestro pueblo es garante por su prójimo.

Que este nuevo año que se inició traiga el rocío duradero y persistente cada día; y las lluvias en tiempo y forma para acompañar la bendición de la vida.

Shabat Shalom! Gmar Jatima Tova!
Rab. Sarina Vitas

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