Parashat Bamidbar – Se abre un nuevo libro, el cuarto de la Torá

 En Parashá, Parashá Números-Bamidbar

Rara y distinta esta parasha. Bamidbar no relata un acontecimiento puntual, no hay ninguna ley, ningún precepto; simplemente la orden de un censo y una descripción amplia y precisa de la organización de Israel antes de la llegada a la tierra prometida. Se nos ordena: “Tomen la cuenta de la entera asamblea de los hijos de Israel según sus familias, según la casa de sus padres, por el total numérico de nombres, todos los varones, cabeza por cabeza de ellos, de veinte años de edad para arriba, todos los que salen al ejército en Israel. Deben inscribirlos según sus ejércitos, tú y Aarón”.

Un censo. Ya nos habían censado. Uno más, ¿para qué? ¿saber cuántos somos? ¿Conformar una estadística?. Claro está que no. Otro sentido tenía esta cuenta. Su importancia consistía en conocer con mayor detalle a qué familia cada uno pertenecía. Conocer tu origen, remarcarlo y recordarlo. Las cifras no nos harán correr el foco de lo identitario y la importancia de los nombres cobrará valor. Cada uno identificado con sus padres, con sus tribus, con su nombre. Todos y cada uno cuenta en el todo.

La tensión entre el total y el particular, el todo y sus partes, nos acompañará a lo largo del texto. Cada individualidad tiene su propia identidad, y sin embargo se trata de la la conformación de “la congregación de los hijos de Israel”.

En el Siglo XIX, el rabino Shimshón Rafael Hirsch encuentra la conexión etimológica de la palabra edá (Congregación) con el término iaad, que significa propósito, aspiración, meta, destino y objetivo. A partir de aquí se nos enseña que los grupos de individuos, de familias y de tribus pueden convertirse en una comunidad cuando tienen un objetivo común, cuando están juntos y comparten una misma visión.

En estos tiempos nos miramos y nos reconocemos como una Comunidad. Una comunidad que vibra desde la individualidad de cada uno en su hogar, hacia tantos otros en el afuera. Viandas, llamados, minián, solidaridad, fuerza y energía. Un sistema de valores que nos une y una misma misión por alcanzar.

Este comienzo acompaña el comienzo de seis bellas personas de nuestro comunidad, que en medio de este tiempo, reafirman sus convicciones, sus valores y por sobre todas las cosas su identidad, dando paso a su ser Bar y Bat Mitzvá.

Esto nos enseña que sin importar los años que han transcurrido, el ser Comunidad está relacionado con reconocer de dónde vengo, con quienes elijo compartir mi camino y entre todos, hacia dónde nos dirigimos.

¡Shabat Shalom!
Rab Sarina Vitas

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