Parashat Behar-Bejukotai – Vaikra 25:1-27;34

 En Parashá, Parashá Levítico-Vayikrá

Nuevamente nos encontramos en una de las semanas, donde leemos dos parashiot juntas, además con la dupla Behar- Bejukotai estamos cerrando el libro de Vaikra.

Lo interesante es que este año sin darnos cuenta el sefer Vaikra lo leímos íntegramente en casa aislados para evitar el contagio del virus Covid-19.

En mi caso particular el encierro en casame generó más tiempo para estudiar y participar en muchos shiurim vía Zoom, más el hecho que tuvimos más momentos para pensar, me llevó a entender a este libro de una manera muy diferente al que lo había percibido hasta hoy.

Será por todo esto que encontré en Vaikra un diamante oculto. Es un libro impresionante, por ahí sus mensajes están un poco más ocultos, pero son maravillosos. Cuando estudiamos Torah debemos releer los textos varias veces para encontrar el mensaje. Igual que una piedra preciosa a la que hay que pulirla y trabajarla para hallar su belleza.

Por todo esto, en esta oportunidad en lugar de desarrollar el mensaje de nuestro fragmento semanal, me voy a ocupar en reivindicar al libro por completo. Sin duda que Vaikra es como el patito feo de los libros, tiene mala prensa. Tanto valor tiene?, y la pista está en como comienza la última de sus parashiot, “ Im bejukotai teileju”, Y si con mis preceptos se van a encaminar, aquí está la brújula, aquí está el tesoro. No por nada está en el medio de la Torah.

Vaikra pareciera que es un libro dedicado a los sacerdotes que trabajaban en el Beit Hamikdash, con mucho lujo de  detalles nos cuenta como realizar los distintos sacrificios, detalles de las vestimentas, el estado de pureza o impureza, y todo con lujo de detalles, que parece que no fuese dirigido a nosotros y mucho menos si el Templo hoy no está. Claro si leemos solo lo literal, podría ser cierto. Y por supuesto que no es así.

Si vamos un poquito para atrás, en el libro de Shmot (Éxodo) hay dos frases que son fundamentales para darle sentido a todo esto. Parashat Truma (Éxodo 25:8) “Ve hazuli mikdash, ve shajanti mi tojam” Harán para mi un santuario y moraré en ellos. En Parashat Itró (Éxodo 19:6) “Ve atem tihú  mamlejet Kohanim ve goi kadosh” Y ustedes serán para mí un pueblo de sacerdotes y una nación sagrada.

De aquí podemos entender que por más que no pertenezcamos a la casta de los Kohanim y por más que el templo no esté, debemos comportarnos como dignos sacerdotes y hacer en cada hogar un templo para que la Shejiná (divina presencia) more entre nosotros. Y el tercer punto es entender que como su nombre lo indica el Korban es un vehículo de acercamiento entre cada uno de nosotros y la Divinidad. Aprendamos como hacer para elevar nuestros aspectos más bajos, para acercarnos a la fuerza creadora que nos hizo socios de la creación para que la mejoremos.

Hasta aquí argumentamos con algunas herramientas que nos pueden servir para poder entender un poco mejor la primera parte de nuestro libro en cuestión. La segunda parte posiblemente sea un poco más sencilla ya que en la otra mitad tenemos un cúmulo de preceptos éticos y morales que son fundamentales para relacionarnos con el prójimo. Y tal como nos enseñó el sabio Hilel podremos pararnos en un pie y saber todas aquellas cosas que no debemos hacerle a nuestro prójimo. En síntesis debemos tratar de ser Mench(un buen tipo)

Hasta ahora, vimos el “que” y ahora viene lomás importante que es el “para qué”. Para eso debemos saber donde estamos parados. Sabemos que en este momento cuando estamos concluyendo el libro todavía el pueblo de Israel se encuentra acampando debajo del Monte Sinái. El viaje esta a punto de comenzar nos faltan aproximadamente 38 años de larga travesía, para poder llegar a esa tierra que mana leche y miel, donde vivieron nuestros Patriarcas.

Nuestros jajamim(sabios) nos enseñan que, para poder transitar nuestra vida de la mejor forma posible, es fundamental saber de donde venimos y hacia donde vamos. Y la Torah se ocupa de todo esto. En  Breishit nos cuenta de donde venimos, nuestra creación y nuestras historias familiares. Shmot continua con el Éxodo de Egipto y la entrega de la Torah. ¿Y donde vamos? De eso se ocupa Bamidbar un extenso viaje por el desierto.

Los sabios de la Torah también enseñan que Midbar debemos entenderlo como la conjunción de dos palabras Ma Hadabar,  ¿Qué es la cosa? Sería una traducción posible. Y esa cosa no es más ni menos que la vida misma, debemos hacer un viaje a través de nuestra vida y en ella nos encontraremos con toda clase de dificultades. En el camino nos vamos a encontrar con personas que se nos van a querer sublevar, nos cruzaremos con individuos que querremos atravesar con una lanza, con gente que nos va a querer maldecir. Y seguramente nuestro temperamento en muchos momentos se verá sobre exigido, estaremos debilitados y nos enojaremos, nos sentiremos impotentes y golpearemos la piedra cuando no debíamos. Pero es así el desierto es lo que viene, donde vamos a vivir para poder finalmente llegar a la tierra prometida.

Es por todo esto mis queridos amigos, que para trascender de la mejor manera en esta vida que nos tocó vivir, debemos usar todas las herramientas que nuestro HERMOSISIMO libro de Vaikra tiene para enseñarnos. Entonces guardemos este diamante en nuestros bolsillos, y cuando nos encontremos ante cualquier obstáculo, solo debemos sujetar firme nuestra piedra preciosa y recordar todo lo que hemos aprendido durante esta cuarentena en este EL GRAN LIBRO.

Jazak, jazak venitjazek
Shabat shalom
Ari A. Alster

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