Parashat Ajarei Mot-Kedoshim

 En Parashá, Parashá Levítico-Vayikrá

Buenos Aires, 1 de mayo de 2020
Día 42 de la Cuarentena

Espero estés bien después de tantos días sin verte.

Los días pasan, las horas pasan y cada minuto pareciera ser igual. Trabajar desde casa, con la misma pared de fondo, el silencio y la quietud. Compartiendo el Kabalat Shabat desde aquí, intentando encontrar aquella sensación mágica de estar juntos, pero sin dejar de extrañar el abrazo de tantos luego de elevar la copa al cielo, diciendo Lejaim por la vida.

“Hay que bailar cada día, aunque sólo sea con el pensamiento, porque lo mejor está por venir” dice mi amigo y Rabino Marcelo Rittner en su libro “Y si no es ahora, ¿cuándo?”

Traigo su frase y me tomo el atrevimiento de cuestionar, de ponerla sobre la mesa y preguntarme y preguntarte en esta época tan difícil para todos, con la incertidumbre, con la falta de ingresos, con la distancia social y todo lo que eso implica, ¿Como se hace para seguir bailando cuando pareciera que el tiempo se echa a perder?

¿Acaso será verdad que el tiempo todo lo cura y podremos volver a bailar pronto?
Puede ser. Pero quiero que esto se termine y que se termine ahora.

Escribo esta carta como soy, lo siento. Un poco ansioso, pero me vas a entender. Ya son muchos días…

Ansiando que el distanciamiento termine pronto, tengo que preguntarte si vos crees que cuando esto pase el mundo, nuestro país, nuestro barrio o nuestra relación va a ser igual a como era antes. ¿Que cosas cambiarán? ¿las relaciones? ¿la forma de trabajo? ¿todo?

Si cambia para mejor, será que habremos aprovechado el tiempo.
Será que no lo perdimos, sino que lo ganamos.

Esta semana leemos Ajarei Mot y Kedoshim, que nada de casualidad tiene que vayan de la mano, una detrás de la otra. Ajarei Mot, habla del “después de la muerte”, luego que fallecen los hijos de Aharón luego de haber realizado “un fuego extraño” Vaikra 10:1 Dios le da indicaciones a Moshé, para su hermano sobre los sacrificios a realizar. Kedoshim, es lo Sagrado, la pureza, el cuidado y demás.

En este tiempo, a veces creo que tenemos “tiempo muerto”, pero en realidad lo que tenemos es la posibilidad de transformarlo en Kadosh, sagrado. Cada día puede ser igual al otro, o quizás, como ningún otro. Ojala tengamos vos y yo, la fuerza de transformar cada uno de estos días tan difíciles, en único y especial, a la distancia pero cerca y siempre, en la búsqueda de seguir bailando.

Te dejo esta carta llena de preguntas y falta en respuestas, esperando leerte cuanto antes.
Hasta pronto,
Brian Bruh

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