Haftará Ajarei Mot-Kedoshim – Iejezquel 22:1-19

 En Haftará, Haftará Levítico-Vayikrá

Antes de comenzar con el comentario de esta semana, quiero dedicarlo a la elevación del almade nuestro querido Enrique Dardik Z”L, el Jajam Gadol como yo le decía, cada vez que tenía el privilegio de compartir una mesa de estudio junto con  él.

Esta semana leemos una haftará especialmente seleccionada para aquellos años en que Ajarei mot y Kedoshim se leen juntas.

El profeta Iejezquel es el nexo para mostrarnos el desconteto de Hakadosh BarujHu con un pueblo que fue elegido especialmente por Él. Pueblo que fue redimido de la esclavitud de Egipto. Se nos  prometió a través de nuestros patriarcas, la tierra que emana leche y miel. Pueblo al que le reveló su Torah como guía. Y no obstante todo esto, los hijos de Israel no se han mostrado dignos de todos estos privilegios. Razón más que suficiente para provocar Su enojo.

De todos modos tal cual es costumbre de nuestro profeta después de cada reproche siempre hay un final esperanzador para este pueblo tan esquivo.

Aquí les confieso que normalmente los mensajes que encontramos en nuestras Haftarot son más complejos de encontrar que en las parashiot de nuestra bendita Torah. Pero no fue este el caso ya en la primera leída encontré unas luces intermitentes que me ayudaban a visualizar que el mensaje estaba por ahí.

Fue muy llamativo para mí que en los últimos cuatro versículos nos muestra tres veces que el cumplimiento del Shabat va de la mano con los decretos y las leyes impartidas por el altísimo. ¿Por qué nos destaca especialmente el Shabat? ¿El cumplimiento sabático no podría haber estado incluido en las leyes y decretos,así como en los 10 mandamientos?

Evidentemente tiene un peso muy especial y veremos de buscar las respuestas a estos interrogantes. En esta oportunidad me voy a apoyar en el legado que nos dejó el padre de nuestro movimiento conservador, Abraham J. Heschel Z”L. El escribió un enorme libro chiquito (jajaja) que se llama el Shabat y el Hombre moderno.

En esta ocasión he decidido tomarme una licencia y voy a transcribir unos cinco fragmentos de este libro, sin agregar una sola palabra mía, para no empañar la belleza del texto, salvo al final simplemente para darle un cierre al comentario, como es obvio.

La significación del Shabat consiste más bien en la celebración del tiempo, que en el del espacio. Durante seis días vivimos sometidos a la tiranía de las cosas del espacio, y en Shabat nos ponemos a tono con la santidad del tiempo”

El judaísmo nos enseña a mantenernos adictos a la santidad en el tiempo, a sentirnos ligados a los acontecimientos sagrados, y a aprender a consagrar los santuarios que emergen del grandioso fluir del año”

“El trabajo es un oficio, pero el descanso es un arte. Es el resultado de un acuerdo entre el cuerpo, el intelecto y la imaginación”

“Durante seis días tratamos de dominar el mundo, durante el séptimo día tratamos de dominar el yo”

“Observar el Shabat es celebrar la coronación de un día en el espiritual país de las maravillas del tiempo, cuyo aire respiramos como deleite, Oneg Shabat.”

Es por eso mis queridos amigos, que ahora podemos entender un poco más la importancia especial del Shabat, distinguiéndolo entre los decretos y las leyes. Tal como nos muestra nuestro profeta Iejezquel. Fíjense qué significado le podemos dar al Shabat sin hablar una sola palabra de lo que se puede y lo que no. Solo  resignificando el tiempo.

Podemos haber cumplido al pie de la letra, con todas las halajot de los rabanim, y no haber disfrutado del tiempo que el Shabat nos ofrece. Pero también pudimos haber revalorizado ese tiempo divino habiendo vivido una experiencia increíble. Lo bueno es que hay un Shabat cada siete días y si hasta ahora no lo pudiste lograr, solo debemos aguardar hasta el próximo y DISFRUTARLO A FULL.

Shabat Shalom.
Ari A. Alster

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