Parashat Shemini

 En Parashá, Parashá Levítico-Vayikrá

Todavía bajo el impacto del episodio del becerro de oro nos preguntamos, ¿cómo se habrá sentido Aharón?

El siempre fue un ejemplo a imitar, a tener en cuenta, un ejemplo de paz y armonía.
Nos preguntamos, ¿cómo se habrá sentido? ¿Habrá tenido miedo al acercarse al altar de los sacrificios? ¿Vergüenza?

Nos dicen nuestros sabios que aquellos que veían a Aharón se preguntaban: Ayer sirvió al becerro de oro, ¿hoy quiere servir a D’s?

¿Cómo se hace en una situación así para ser nuevamente confiable? Para recuperar la credibilidad…

La Torá nos dice al comienzo de esta Parashá: “Toma para tí un becerro por expiación y un carnero por holocausto, sin defectos, y ofrécelos delante del Eterno.
Y a los hijos de Israel háblales diciéndoles: Tomad un macho cabrío por expiación y un cordero de edad de un año sin defectos por holocausto.”

Primero debía expiar Aharón y luego el pueblo.
Esto significa mostrarle al pueblo de Israel que hay en Aharón un líder que sabe reconocer sus errores y de esa forma poder recuperar su liderazgo y sólo desde ahí está en condiciones de exigirle al pueblo una conducta recta y honesta.

Ser autocrítico es la única manera de ser ejemplo ante los demás y sólo desde ahí se puede intentar corregir las transgresiones con las que chocamos todos los días.

Rabá Iojanán bn Zakai nos enseña: Bienventurada es aquella generación cuyos líderes son lo suficientemente hombres como para admitir sus errores.

Es una lección a aprender para cada uno de nosotros, en nuestra comunidad, en nuestras casas, en cada uno de nuestros actos.

¡Shabat Shalom uMeboraj!
Norma Dembo

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