Parashat Ki Tisá – Shmot 30:11 34:35

 En Parashá, Parashá Éxodo-Shemot

Esta semana nos encontramos con una parashá muy extraña, venimos de dos parashiot como Trumá y Tetzavé que nos relataron con lujo de detalle todos los pormenores, de todo lo relativo a la construcción del Mishkán, y la semana que viene leeremos Vaiakel y Pekudei que este año se leen juntas pero que también siguen con el tema del tabernáculo móvil.

Ki Tisá es una parashá muy larga y muy variada en temas, nos  vuelve a plantear la atemporalidad de la Torah y debemos tratar de entender por qué la Torah nos presenta ahora la transgresión del Becerro de oro, algo que fue anterior a la ordenanza de la construcción del Mishkan.

Y no solo eso sino que nos muestra el remedio antes que la enfermedad.

¿Pero por qué la Torah nos relata del censo, que surge como expiación del pecado, antes de contarnos acerca de la transgresión misma del Becerro?

La parashá comienza con D´os ordenando a Moisés que eleve las cabezas de los hijos de Israel, para salvar su alma (Ki Tisá muchos lo traducesn como “cuando cuentes” pero lo que dice, es cuando eleves) Elevar la cabeza de los hijos de Israel (así como contarlos que es una expresión de amor) representa la virtud cualitativa de los judíos y la más alta elevación, mientras que a continuación se habla del mayor descenso posible, un descenso a un nivel donde no existe más bajo que ello.

Haciéndolos contribuir con la entrega de “Majatzit hashekel” solo medio shekel por cada uno, ni más ni menos y no importa cuanto más puedan dar. De aquí aprendemos que somos mitades. Al aportar media moneda se tomaba conciencia que uno es tan solo una mitad, una parte del todo. Que uno no puede (y no debe) creerse que todo lo puede. Uno nunca es el todo sino tan solo una parte. Cada uno debía aportar su mitad confiando que otro aportará su propia mitad.

Rashi, el gran comentarista, explica que D’s le mostró a Moshé una moneda de fuego. Esto simboliza que el dinero tiene similitudes con el fuego. El fuego tiene el potencial de dar calor y ayudar a la gente a preparar alimentos. Pero también, el fuego puede destruir propiedades e incluso vidas. Asimismo, el dinero puede construir y puede destruir. Una persona puede arruinar su vida y la vida de los demás con su búsqueda de riqueza.

Si el dinero se utiliza correctamente, se puede ayudar a muchas personas y se pueden construir instituciones valiosas.

El equivalente numérico de la palabra Shekel según la gematría es 430, idéntico al de la palabra Nefesh (alma), esto simboliza que con la entrega de esa moneda expiamos el alma.

Es por eso mis estimados amigos que me gustaría en este Shabat de parashat Ki Tisá que pensemos qué parte nuestra vamos a ofrendar para que ese todo pueda completarse y de este modo podamos contribuir al Tikun Olam,(la corrección de este mundo) que es la gran misión que debemos completar en esta vida terreneal.

Shabat Shalom.
Ari A. Alster

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