Haftarat Trumá – Reyes I 5:26-6:13

 En Haftará, Haftará Éxodo-Shemot

El texto de la Haftará de esta semana comienza recordando que Di-s le brindó a Shlomó gran inteligencia y continúa contando sobre el pacto de paz que firmo Shlomó con el Rey Hiram, Rey de Tiro, que reinaba en el Líbano y fue el que proveyó los famosos cedros para construir el Templo.

La época del Rey Shlomó fue una de las épocas más gloriosas del pueblo de Israel, de gran crecimiento, de bienestar y de paz con todos sus vecinos.

La relación entre la Parashá y la Haftará de esta semana es clara. En la Parashá Di-s da las instrucciones para construir el Mishkan, el tabernáculo donde se llevaban las tablas de la ley y en la Haftará leemos la forma en la que el Rey Shlomó construye el primer gran templo en Jerusalem, el primer Beit Ha Mikdash.

En la Parashá se le pide una contribución, una Trumah, a todo el pueblo para la construcción. En la Haftará describe como miles de hombres se alternan en turnos de un mes para traer las maderas del Líbano y las piedras necesarias para la construcción.

El templo se construyó 480 años después de la salida de Egipto. Las tablas de la ley estuvieron todo ese tiempo en el Mishkan. Shlomó logró cumplir el gran sueño de su padre de construir una casa para Di-s. Después de las conquistas del Rey David, Di-s ordenó que no sea él, sino su hijo Shlomó el que construya el Beit Ha Mikdash. A pesar de sus pedidos Di-s no permitió que el Rey David construyera el templo porque tenia las manos manchadas con sangre.

Di-s le da un lugar muy importante a David, pero no permite que Su Casa, sea construida por un guerrero, ni siquiera construida con herramientas de Hierro, ya que el hierro se utiliza para construir armas.  El Gran Rey de Israel tuvo que esperar, y dejar a que su hijo lo construya.

La pregunta que surge es: ¿Necesita D’s un Mishkan o un templo? ¿Di-s necesita que le construyamos un lugar?

Tanto en la Parashá como en la Haftará, Di-s pide que cumplan sus mitzvot y asi él no abandonará al pueblo y vivirá dentro de ellos.

Lo que nos marca el texto es que lo importante no es el lugar, lo importante es la forma de construirlo.

Si emprendemos nuestros proyectos y nuestras construcciones con sabiduría, con amor por cada detalle, con mucho trabajo, buscando la paz con el otro, y logrando que toda nuestra comunidad participe, entonces vamos a obtener resultados mucho mas significativos.

La santidad no está en el lugar sino en la manera en que lo hacemos nuestro.

Shabat Shalom
Fabian David Holcman

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