Parashat Mishpatim

 En Parashá, Parashá Éxodo-Shemot

Venimos leyendo de la Tora, constantes milagros y momentos atravesados por las maravillas innumerables de un Di-s que todo lo puede.
Acabamos de recibir la Tora en el Monte Sinaí a través de la revelación más poderosa alguna vez realizada directamente hacia un pueblo.

Esta parasha, es como si nos bajara a la tierra después de venir volando alto, mirando constantemente hacia arriba. Es momento de ocuparse de lo que sucede en el día a día de esta nueva sociedad que se está gestando.

Si compra un sirviente hebreo, él le servirá durante seis años.  Pero en el séptimo año, quedará en libertad, sin pagar nada.  .  .  Pero si el sirviente declara: “Amo a mi amo, a mi esposa e hijos y no quiero quedar libre”, entonces su amo debe llevarlo ante los jueces.  Lo llevará a la puerta o al poste de la puerta y le perforará la oreja con un punzón.  Entonces él será su sirviente de por vida.  (Ex. 21: 2-6)

¿Por qué de las 613 mitzvot, Mishpatim, el primer código de ley, comienza hablándonos de las leyes de la esclavitud?

Dios planteó desde el comienzo seres libres de elegir por sí mismos el futuro de sus propias vidas, y todos en algún momento abusaron de ella y le fallaron, cometieron errores de los que fue muy difícil volver atrás. Desde Adán y Eva, Cain y Abel, la generación del diluvio y posteriormente las generaciones que llegaron hasta Iosef y sus hermanos vendiendo su libertad a Egipto. Cada uno de estos personajes nos enseñó que ser libres es difícil porque solemos negar a otros este valor cuando su libertad entra en conflicto con la nuestra.

Entonces parecería ser que los 430 años de esclavitud fueron una experiencia necesaria para un pueblo que no supo valorar aquella libertad. Es nuestra tradición la que nos pide cientos de veces, que no olvidemos nuestro tiempo en Egipto como esclavos, para entonces convertirnos en un pueblo que ya no llevaría a sus hermanos y hermanas a ser prisioneros de la libertad, un pueblo capaz de construir una sociedad libre.

Pero, si Adon-i no quiere la esclavitud, si la considera un insulto a la condición humana, ¿por qué no la eliminó de inmediato? ¿Por qué permitió que continuara, aunque de manera restringida y regulada? ¿Hay situaciones donde nuestro Di-s es, por así decirlo, impotente?

Somos nosotros los que tenemos que elegir libremente salir de la esclavitud si queremos ser libres.
Ds puede cambiar la naturaleza, dijo Maimónides, pero no puede o mejor dicho elige no cambiar la naturaleza humana, precisamente porque el judaísmo se basa en el principio de la libertad humana.  Por ello somos nosotros los únicos capaces de salir de la esclavitud en la que nos encontramos en nuestra vida, si es qué nos animamos a hacerlo

Hay algunos asuntos en los que Dios nos da un empujón. El resto depende de nosotros.

Shabat Shalom
Sem. Mati Bomse

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