Parashat Bo. Fundando el mañana

 En Parashá, Parashá Éxodo-Shemot

En el último versículo del Capítulo 12 llega el momento soñado por siglos. El esperado por generaciones. El que será recordado a través de los milenios: “Y fue que en la plenitud de ese día hizo salir Adonai a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”. (Ex. 12:51)

La libertad es un hecho. Ese día será marcado como símbolo y mensaje al mundo, por siempre. Símbolo de que lo que parece inalcanzable, es posible. Mensaje acerca del potencial que tenemos para dejar atrás cualquier tipo de opresión, tanto colectiva como individual, familiar o personal, física o psíquica, emocional o espiritual.

Sin embargo el comienzo del Capítulo 13 que le continúa al momento épico, es una pieza hermosa, única. Se trata de una conversación entre Dios y Moisés, la cual Moisés interpreta a sus propios ojos, para hacer de ese instante una conversación con el mañana.

Extrañamente Dios le ordena a Moisés algo que parece a primera vista, sacado de contexto: Adonai habló a Moisés, diciendo: Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel…” (Ex. 13:1-2)

Pero lejos de cumplir, a continuación Moisés dice lo siguiente: (Ex. 13:3-8)

Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Adonai los ha sacado de aquí con mano fuerte… Y cuando Adonai te hubiere traído a la tierra… la cual juró a tus padres que te daría, tierra que mana leche y miel, harás esta celebración en este mes. Siete días comerás pan sin leudar (Matzot)….Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Adonai hizo conmigo cuando me sacó de Egipto.”

En el momento más alto de su vida, después de haberse enfrentado al poder y a sus propias cavilaciones y limitaciones, cuando ve materializado el esfuerzo, Moisés debe dar su primer discurso. Lejos de elegir vanagloriarse, o buscar el crédito personal, decide interpretar el consejo divino. Imagino al profeta preguntándose: “¿Qué habrá querido decir Dios al pedir que sea consagrado todo el que nace entre los hijos de Israel? ¿De qué forma transformamos en sagrados a nuestros hijos?”

Es entonces cuando Moisés decide recurrir a la memoria para hablar del futuro. No habla acerca de ese momento, ni de las dificultades que pasaron, ni de las que deberán atravesar. Ni siquiera habla del mañana, sino que habla acerca del futuro distante: “Allí lejos en el tiempo, cuando tengan un techo, y una tierra, recuerden quienes son, sepan su herencia, no olviden de donde vienen, abracen su identidad. Hagan de su mesa un altar, coloquen allí Matzá para recordar, y enseñen a sus hijos el valor de la libertad.”

En tiempos de reconstrucción de una sociedad, la memoria y la educación son las herramientas que transformarán en sagrada a nuestra trascendencia y a cualquier futuro.

Shabat Shalom
Rab Ale Avruj

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