Parashat Shmot

 En Parashá, Parashá Éxodo-Shemot

Esta semana comenzamos una nueva Creación. Comienza a gestarse la historia de nuestro Pueblo. Dejamos atrás las individualidades, las familias, las tribus e iniciamos un camino hacia la concepción de la unidad del pueblo de Israel. Los hermanos de Iosef e hijos de Iaakov dejaron de ser aceptados como “buenos vecinos” y se inicia el proceso de esclavización.

En este contexto de dolor, angustia y opresión; hay nacimientos y creación. Claramente ello tendrá lugar por el destacado rol femenino en este texto. Son las mujeres las que dan a luz, son las mujeres las que salvan, contienen, abrigan y acompañan.

La parashá comienza relatándonos que el faraón ordenó a las parteras, Shifrá y Púa, para que maten a los hijos varones del pueblo hebreo y que a las niñas las dejen con vida. Sin embargo, estas mujeres no escucharon la orden del faraón, temieron a D´S y los mantuvieron con vida. También Miriam, futura profetisa y líder del pueblo ejerció su influencia a favor de la vida. Cuenta un Midrash que cuando su padre Amram, escuchó que el faraón iba a matar a todos los hijos varones, decidió divorciarse de su mujer Iojebed, acción que fue imitada por el resto de los hombres del pueblo. Miriam enfrentó a su padre y le dijo: Tu decisión es más cruel que la del faraón! ¡El faraón sólo decretó la muerte sobre los hijos varones. Tú decretas, sobre los varones y sobre las mujeres! Amram reflexionó sobre las palabras de su hija y regresó a su hogar. Tomó nuevamente como esposa a Iojebed y lo mismo hicieron el resto de las parejas.

Fue Iojebed quien decidió tener a su hijo a pesar del miedo y del decreto del faraón. Fue esta mujer quien escondió a su bebé tres meses, lo colocó en una canasta y lo llevó al río para que se salvara. Fue su hermana, quien lo observó en todo el trayecto, se preocupó por su destino y a la vez se ocupó de que sea su madre quien lo amamante en su niñez. Una mujer más, la hija del Faraón, sin importarle las palabras y los decretos de su padre; salvó a Moshe, futuro líder de nuestro pueblo.

¡Qué coraje! En medio de la esclavitud y el sufrimiento; las mujeres mantuvieron la esperanza y la decisión de continuidad y trascendencia. Lograron que el instinto de vida gane… que la fuerza del amor venza; y que los nacimientos den paso a las nuevas oportunidades. Cuando todo parecía oscuro, la luz comenzó a iluminar nuevamente. De la noche más oscura, el más bello amanecer.

La Torá remarca en esta parashá silenciosamente, pero enérgicamente la importancia femenina en nuestro Pueblo. La participación y decisión en los destinos y la continuidad aportando una lucha apasionada y estridente. Ojalá cada uno de las mujeres de nuestra Comunidad hoy se pongan en la piel de estas heroínas; tomen la posta y con empuje, trabajo, esfuerzo y amor sigamos dando “nuevos nacimientos”; en proyectos, en ilusiones, en valores y en compromisos.

¡Shabat Shalom umeboraj!
Rabina Sarina Vitas

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