Parashat Vaigash: Tefilá y Teshuvá

 En Parashá, Parashá Génesis-Bereshit

Estaban los dos frente a frente, Iosef y Iehudá. Sus descendientes se disputaron el liderazgo del pueblo por muchas generaciones y sus enseñanzas marcaron la forma y el pensamiento judío por milenios.

Iosef desde chico fue un soñador, y ahora estaba viendo como sus sueños se estaban haciendo realidad. Administraba las gavillas como en su primer sueño y aprendió a usar a su favor los ciclos del sol, la luna y las estrellas y estaba viendo a sus hermanos pidiéndoles su ayuda.

Pero el camino hasta llegar a ser la segunda persona mas poderosa del gran imperio egipcio no había sido fácil. Sus sueños lo llevaron a que sus hermanos lo odien, y lo vendan a Egipto, a ser esclavo de Potifar, terminar en una cárcel y ser olvidado por años. Pero el siguió confiando en Di-s y en sus sueños. Nunca abandonó sus sueños y nunca le reprochó a Di-s ni a nadie por lo que le pasaba. Lo deja muy claro después de revelar quién era ante sus hermanos y preguntar por su padre lo primero que dijo fue: “No se sientan culpables por haberme vendido, ya que fue Di-s el que me envió”

La vida de Yosef nos muestra que podemos vencer la tragedia mediante la capacidad de ver nuestra vida, no como una secuencia de eventos aleatorios que a veces nos parecen injustos, sino como una serie de movimientos de intención divina. Cada una de estas circunstancias nos lleva más cerca de la situación deseada por D’s. No todos podemos ser Iosef, pero podemos cambiar nuestra manera de ver lo que nos pasa y la mejor forma de hacerlo es preguntándonos: “Qué es lo que esta experiencia me permite hacer, que de otra forma no hubiera sido posible?”.

Iosef, es llamado Ha Tzadik, el Justo, y podría haber sido el cuarto patriarca. Pero no somos “iosefim”, sino que somos Iehudim. El rey David es de la tribu de Iehudá, y el Mashiaj va a ser de su tribu.

Esto se explica en esta Parashá. En frente de Iosef estaba Iehudá. “y se acercó Iehudá a Iosef” (Vaigash Iehudá) y relató todo lo que habían hecho, con la venta de su hermano y el sufrimiento de su padre e incluso pidió quedar él mismo como esclavo en lugar de su hermano.

Al inicio de la historia Iehudá fue el que propuso vender a Iosef como esclavo: “que ganamos nosotros matándolo?” No dice que está mal matarlo, sino que no ganarían nada. El cambio de Iehudá es impresionante. Este cambio comienza en la historia de Tamar en la Parashá Vaieshev cuando Iehudá reconoce su error y dice: “Ella es más justa que yo” (Tzadka Mimeni) aceptando que él había se había equivocado.

Durante todo el libro de Bereshit casi todos los personajes cometen errores; Adan y Eva, Cain y Abel, Abraham entregando a Sara (2 veces), Izjak con Abimejej, Jacob engañando y robando la bendición, y muchos mas. Pero es Iehudá el primero que no solo reconoce su error y se arrepiente, sino que ante una situación similar actúa de manera totalmente diferente y no acepta abandonar a su hermano. Iehudá es el primer Baal Teshuvá de la Tora.

El talmud dice: “En el lugar en que se paran los penitentes, ni los más justos pueden pararse (Berajot 34b). Iosef llego a Virrey de Egipto, pero el gran Rey David fue descendiente de Iehudá. Los judíos tenemos un poco del optimismo y la fe de Iosef y un poco de la humildad de Iehudá para hacer teshuvá pero los necesitamos a los dos, cuando se separaron los reinos del norte y del sur, comenzó el deterioro que terminó con el exilio.

Que en este 2020 que está comenzando podamos tener la confianza y el optimismo de Iosef para perseguir nuestros sueños, y la capacidad de Iehudá para reconocer nuestros errores y aprender de ellos.

Shabat Shalom
Fabian David Holcman

Escribinos

¿Tenés dudas, preguntas, aportes o sugerencias? ¡Escribinos aquí!

No legible? Cambiar texto. captcha txt

¡ESCRIBÍ AQUÍ LO QUE ESTÁS BUSCANDO Y APRETÁ ENTER!