Parashat Miketz – Desde el fondo del pozo a la realización de los sueños

 En Parashá, Parashá Génesis-Bereshit

Nuestro Iosef es un soñador de sueños de grandeza, sueños que habitaban en su interior y que relataba con la convicción de que estaba hasta por encima de sus padres y hermanos.

Al fondo del pozo lo llevó esta actitud…y ahora, en nuestra Parashá, ya crecido, es llamado a interpretar los sueños de otros.
¿La economía estaba en un serio peligro, afectaría las vidas de muchos, y con la interpretación de los sueños que hizo Iosef?
Dejó de interpretar para llevar sus ideas a la acción.
Dejó de ser un soñador, se convirtió en quien dirige en forma práctica un país, una comunidad y es capaz de obtener resultados.
Y los sueños se hicieron realidad modificada. En verdad para eso soñamos, si sabemos hacer como Iosef y encontrar su significado oculto, que siempre está en la superficie, ¡qué paradoja!
Nos brindan la solución de muchos problemas, nos avisan sobre lo que puede ocurrirnos porque la verdad es que nos acostamos para “ consultar con la almohada”, para obtener respuesta a nuestros tzures.
Ahora recordamos a Iosef por lo que fue capaz de hacer, no por lo que soñó.

Transitamos esta Parashá festejando un Shabat de Jánuca.

Por el tiempo de los macabeos, nuestros gloriosos hermanos, pasó algo parecido.
La tierra estaba hundida en la asimilación y la idolatría, el templo, profanado.
Y nuestros jashmonaim nos dieron esperanza y reinaguración.
Parecía imposible!
Pusieron manos a la obra y con su lucha en una guerra de guerrillas volvimos al templo, lo reinaguramos y cambiamos un mundo que parecía imposible de ser cambiado, parecía perdido.

No es casualidad que Jánuca se célebre entre dos meses, el de Kislev y el de Tevet.
Nos reinaguramos con una nueva luna y este Rosh Jodesh tiene así una doble significación.

Iosef comenzó una nueva vida en el fondo del pozo para terminarla en lo alto del techo (Talmud)

Dicen que era hermoso como el manto que le había regalado su padre y que trajo celos y odios, pero su verdadera belleza se encuentra en su grandeza espiritual.

Iosef HaTzadik, capaz de vencer el acoso de la mujer de Potifar.

Capaz de transformar sus sueños de grandeza en humildad y amor hacia sus hermanos.

Que algo de nuestro Iosef pueda habitar dentro nuestro, que las luminarias de Jánuca nos señalen el camino para poner manos a la obra y no dejar que nuestros sueños queden perdidos entre los pliegues de la almohada.

¡Shabat Shalom uMeboraj!
¡Jag Jánuca Sameaj!

Norma Dembo

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