Parashat Vaishlaj – Violencia de género, un mal de todos los tiempos

 En Parashá, Parashá Génesis-Bereshit

Iaacob se había establecido en las afueras de la ciudad de Shjem, gobernada por Hamor. Dina, la hija de Iaacob, sale a ver el pueblo. Shjem, el hijo de Hamor, la ve, la secuestra y la viola, y luego se enamora de ella y quiere desposarla. Él le ruega a su padre: “Consígueme a esta chica como mi esposa”.

Iaacob se entera de esto y se queda callado, pero sus hijos están muy enojados. Hamor y su hijo vienen a visitar a la familia y les piden que den su consentimiento para el matrimonio. Los hijos de Iaacob fingen tomar la oferta en serio. Nos estableceremos entre ustedes, dijeron, y nos casaremos, con la condición de que todos sus hombres estén circuncidados. Hamor y Shjem devuelven la propuesta a la gente del pueblo, quienes están de acuerdo.

Al tercer día después de la circuncisión, cuando el dolor estaba en su apogeo y los hombres incapacitados. Shimon y Levi, los hermanos de Dina, entran a la ciudad y matan a todos los hombres.

Según Maimónides, existe un principio de responsabilidad colectiva. Los habitantes de Shjem, sabiendo que su príncipe había cometido un delito y al no llevarlo a la corte, fueron colectivamente culpables de esta injusticia. El filosofo, medico, rabino y teologo, plantea que la responsabilidad colectiva es una característica de todas las sociedades. Somos responsables no solo de nuestra propia conducta, sino también de quienes nos rodean, entre quienes vivimos porque justamente esto es una cuestión de moralidad.

Shimon y Levi pueden haber tenido razón al pensar que los hombres de Shjem eran culpables de no hacer nada cuando su príncipe secuestró y tomo a Dina, pero eso no significa que tenían derecho a ejecutar tal justicia al matar a todos los hombres. La responsabilidad colectiva es una cosa. El castigo colectivo es otro.

Porque quedarnos callados,como dice el Talmud en Masejet Shabat nos haria responsables moralmente de lo ocurrido, porque tenemos un compromiso como sociedad  y para con todas las personas que se encuentran en ella, no solo debido al auge de los movimientos sociales, sino porque es parte del compromiso moral y etico asumimos al ser parte de nuestra sociedad y de esta comunidad.

Leemos una historia qué tiene mas de 3500 años de antiguedad, sin embargo este relato es el que leemos cada semana en los diarios.

Sepamos que somos responsables de poseer en nuestros textos la primer historia de violencia de género alguna vez escrita. La violencia contra la mujer en todas sus formas es una violación de los Derechos Humanos, y somos los encargados de cambiar esta realidad qué el mundo vive hace tantos años. Ayudemos juntos a cambiar el paradigma de la historia.

“Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. El silencio estimula al verdugo”
Elie Wiesel

Shabat Shalom
Mati Bomse

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