Parashat Vaierá

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La Torá nos cuenta que cuando Dios le dijo a Abraham que Sodoma y Gomorra iban a ser destruidas; Abraham preguntó: “¿Destruirás también al justo junto al impío? …. El juez de toda la tierra ¿no ha de hacer lo que es justo?”

Abraham estaba comprometido con la justicia. Él no creía que la gente inocente o buena tuvieran que sufrir a causa de las malas acciones otros. Por lo tanto, su primer intento fue defender a cualquier tzadik que pudiese haber.
Dios lo escuchó. Si encontraba cincuenta personas bondadosas, la ciudad no sería destruida. ¿Y si fueran cuarenta y cinco, luego cuarenta, después treinta, veinte y finalmente diez.?… pero no las hubo y el final todos lo conocemos.

¿Por qué semejante desenlace? La Torá sólo nos dice que “el ultraje de Sodoma y Gomorra fue tan grave y sus pecados tan serios.” Eso es todo. No nos da más detalles. Pero los rabinos a través de los tiempos siguieron indagando y buceando en el mensaje subliminal del texto y nos acercan al entendimiento de la maldad de aquella sociedad.

La tierra de Sodoma era rica en oro, plata y piedras preciosas. Sus granjeros producían abundante comida. Cada ciudadano tenía una casa confortable, un armario lleno de vestidos y jardines de bellas flores y árboles frutales. Pero no sabían compartir, no eran empáticos con los necesitados ni con los extranjeros. Rabí Nataniel comentó que estaba prohibido dar alimento al viajero. Se los veía construyendo vallas sobre sus jardines para que ningún pájaro pudiera comer de sus árboles frutales. ¡Guardémoslo todo para nosotros mismos! Era la frase de cabecera. Y eso no era todo!! Según los rabinos, crearon leyes que prohibían ayudar al pobre o sanar al enfermo.
Tenían una ambición desmedida y egoísta; no sentían ningún tipo de responsabilidad por el prójimo.

¿Por qué semejante desenlace? Ahora entendemos. Nada más alejado de los principios y valores de nuestra Torá. Abraham ejemplo de la hospitalidad (Hajnasat Orjim), ejemplo de humildad y ejemplo de solidaridad. Lo demuestra intentando defender, lo que termina siendo indefendible. La Tzedaká no es caridad… sino justicia social y obligación moral.
En Amijai trabajamos para sostener estos valores; en Alma, nuestras mujeres ponen cuerpo y espíritu para equilibrar una sociedad desigual…
Cuando este Shabat leamos, escuchemos y/o analicemos el texto… mirémonos en el espejo y pensemos cómo queremos vernos… Si como aquellos que en la ambición se autodestruyeron o como aquellos que desde su pequeño lugar, intentan día a día crear y soñar con una sociedad mejorar.

Shabat Shalom!
Rabina Sarina Vitas

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