Parashat Noaj – Bereshit 6:9 11:32

 En Parashá, Parashá Génesis-Bereshit

Esta es la descendencia de Nóaj. Nóaj era un hombre justo. Íntegro en sus generaciones. Con (temor de) D´os se condujo Nóaj. Engendró tres hijos: a Shem, a Jam y a Yéfet. Se corrompió la tierra delante de D´os, y se llenó la tierra de despojo. Porque había corrompido todo ser de carne su camino sobre la tierra.“ (Gén. 6:9-12).

El Pasuk comienza hablándonos de la descendencia o generaciones de Nóaj, pero ¿por qué la Torá enfatiza la rectitud de Nóaj en vez de directamente describir a sus hijos? Veamos:

La palabra que es traducida como “descendencia”, vine del plural Toledot que literalmente significa “aquello que se genera”, que se produce, procrear; por esta razón es utilizada para referirse a la descendencia de una persona.

Rashi nos comenta, que el hecho que comience hablando de la justicia de Nóaj y no de sus hijos, esto es para enseñarnos que las primeras “generaciones” no son sus hijos, sino que las primeras “generaciones” de los justos son sus actos.

En Bereshit Rabá 30:6 nos dice la razón por la que los actos de una persona constituyen lo principal, de lo que “genera” en el mundo y no sus hijos. Se debe a que en la procreación de hijos la participación de D´os es lo esencial: el hombre genera hijos sobre todo gracias a la participación divina. Los buenos actos, en cambio, son responsabilidad del hombre.

Lo que va a marcar nuestra trascendencia no son nuestros hijos y ni si quiera la herencia que dejemos. La huella que quede marcada y que no se borrará nunca, estará generada por nuestros propios actos.

Muchas veces estamos convencidos que lo mejor para nuestros hijos es mandarlos a la mejor escuela, pagarles la mejor universidad, darles un lindo departamento para cuando se casen y la Torah nos muestra que no es así. No solo a lo material se refiere el pasuk.

Supongamos que en lugar de ser un empresario exitoso con mucho poder económico, fuésemos eruditos estudiosos de la Torah y nos encerramos en un estudio a estudiar durante muchísimas horas por día y hayamos logrado acumular una cantidad de sabiduría increíble, nuestra trascendencia como decíamos antes, no va a estar en todo ese conocimiento que acumulamos, sino en qué hayamos hecho con ese conocimiento, la Tzedaká no solo se hace con dinero, se puede hacer compartiendo conocimiento a otros y mucho más entregando parte de nuestro preciado tiempo.

En este caso el dinero y el conocimiento son iguales, el día de mañana nos vamos a ir de este mundo material y no nos vamos a llevar nada, de ninguno de los dos.

Usamos mucho tiempo en cosas infructuosas, no sabemos cuánto tiempo más vamos a estar aquí, deberíamos administrar mejor ese tiempo para poder trascender en las próximas generaciones, habiendo dejado esa huella que se genera a través de nuestros actos.

Por eso estimados amigos, usemos nuestro tiempo divino, para compartirlo con nuestra familia, aprovechemos esos espacios, como las comidas, y comentemos lo que hicimos, los que estudiamos y ofrezcamos nuestro tiempo para acompañarlos en su camino. Esto generará una marca en ellos que jamás la olvidarán.Y hagamos esto con nuestros amigos, nuestros empleados y aun con desconocidos. Tengamos así una vida más plena de sentido, santifiquemos ese tiempo divino que D´os nos regaló, para llenarlo de hermosos momentos llenos de sentido.

Seamos un poquito más Noaj, un poquito más justos en nuestra generación, marcando esa huella que nunca se borrará.

Shabat Shalom.
Ari A. Alster

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