Parashat Ki Tetzé

 En Parashá, Parashá Deuteronomio-Devarim

— Este texto tiene una larga lista de mitzvot que parecen inconexas. Desde la guerra, al divorcio, propiedad privada y relaciones entre empleados – empleador.
Uno de los versículos que llamó más mi atención está relacionado con la devolución de algo que encontré y no me pertenece; pero también con el cuidado de eso mismo.

“Si vieres extraviado al buey de tu prójimo, o una res de su ganado menor, no te apartarás de ellos con indiferencia; sin falta los harás volver a tu prójimo. Y si tu prójimo no está cerca de ti, o tú no le conoces, lo recogerás dentro de tu casa, y estará contigo hasta que lo busque tu prójimo y se lo devolverás…y así también harás con toda cosa perdida de tu hermano; no podrás permanecer indiferente.”

No alcanza con simplemente devolverlo, debo cuidarlo. ¿Por qué? Porque en última instancia toda propiedad pertenece a Dios. Somos sólo custodios. Es nuestra obligación entregar “la cosa perdida” a la persona elegida como custodio original por la Divinidad. Así cumplimos con Su voluntad. Pero entiendo que el mensaje va más allá; la Torá nos exhorta a que sin importar qué pase “no puedes permanecer indiferente”. Quizás esta frase conecta todos los temas…

Es tan fácil mirar para otro lado, ignorar a las personas alrededor nuestro, mientras nos esforzamos por tener éxito y lograr nuestras metas. La indiferencia es la muerte de cualquier relación. Alguna vez leí de un político: “Lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada.” Cuando las personas no se ignoran, cuando se rompen los vínculos, cuando la empatía se pierde; se produce la destrucción del orden social y ya nadie podrá lograr en el devenir del tiempo sus objetivos.

En consecuencia, la Torá nos recuerda que se trate de quien se trate; empleado, amigo, hijo, padre, ciudadano, extranjero, etc; es imposible para el individuo o para la sociedad tener éxito sin que nos relacionemos entre todos. Es por eso que esta semana te pido “no permanezcas indiferente”. Escucha el dolor, el llamado. Acercate a la necesidad, extende tus manos en calor y contención. Disfruta por con tu hermano por sus logros; reí con tu prójimo por su éxito. Y no te olvides que iniciando el círculo virtuoso … obtendrás la escucha, la colaboración, el amor y las sonrisas cuando para vos sean necesarias.

¡Shabat Shalom!
Rabina Sarina Vitas

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